¿Y si al presidente Abinader lo están engañando con lo de la evolución del covid-19?

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Hablar de enfermedades, infecciones o pandemias y sin ser médico, infectólogo o especialista del ramo, sin duda que podría verse como un asunto chocante propio de atrevidos. Sin embargo, desde el momento que no vemos lo suficientemente claro, como es posible que en un año del coronavirus chino, en este país se está entrando en los 267 mil infectados y lo absurdo, de apenas menos de tres mil 500 muertos, mientras para mayor sorpresa, se nos dice que en el mismo lapso, estamos al llegar a los 227 mil recuperados, que necesariamente haya que entender y como asunto de puro sentido común, que algo va mal en esas cuentas y que tanto el gabinete de salud como el ministerio de Salud Pública no tienen o no disponen de cifras coherentes, precisas y concordantes para entender cuál es la realidad.

Lo primero que se piensa, es si efectivamente la penetración del covid-19 está llegando a niveles que políticamente hablando pudieran afectar en su imagen al mismo gobierno de la nación y para no hablar de la misma imagen presidencial y si ocurriera que esta es la situación que se quiere ocultar, que entonces y por obligación haya que plantear, que de alguna manera las autoridades nos digan, que es lo que realmente está pasando.

Por ejemplo y en este punto, es verdad que dos laboratorios internacionales financiados por el gobierno estadounidense, Pfizer y AstraZéneca, hasta ahora nos han jugado a defraudarnos y no obstante que le pagamos por adelantado cerca de 40 millones de dólares, que, por lo pactado, ya en el territorio nacional deberían de estar los millones de vacunas que se supone ya debimos de consumir y hasta haber declarado el territorio nacional totalmente inmune al virus.

No ha sido así y de este modo, desde hace cuatro meses el presidente Abinader ha tenido que dar más brincos que un chivo azuano y en su lucha personal contra unos laboratorios potencialmente delincuentes y bajo influencia de la Casa Blanca, los que por presiones políticas de quien los financió, parecería, que es cierto que el gobierno de Trump primero y ahora el de Biden, han estado utilizando las compras y entregas de vacunas como arma política para presionar, acorralar y reducir a la obediencia debida a gobiernos no del todo dependientes para el gusto de los funcionarios estadounidenses. Solo así se explica, que aquellos laboratorios no les importe que gobiernos extranjeros les amenacen por incumplidores, sabiendo que detrás suyo, quien sea presidente de Estados Unidos les protege y alienta.

Obsérvese, que Abinader y por meses y prácticamente día a día, ha estado en conversaciones molestas con los ejecutivos de aquellos laboratorios y las que ahora parecen aplacarse, desde que Washington decidió bajar la presión sobre el gobierno de Abinader, tratarle como amigo, pero al costo de disminuir sus acercamientos con China Popular y lo que por lo visto se materializó desde el momento que Pekín paró los envíos de su vacuna y de un millón de dosis solo envió medio millón y ahora se habla de que por “razones técnicas”, Abinader ha tenido que acomodarse a la realidad geopolítica estadounidense…y hasta que se presentó en Palacio, el frívolo encargado de negocios at interin, Robert W. Thomas, con el pliego de condicionalidades “amistosas” que no dejaron nada a la imaginación y en materia, de que el Departamento de Estado no está dispuesto a aceptar que el gobierno dominicano pudiera ser visto por terceros países como muy independiente a Washington en lo relativo a la obtención de vacunas chinas.

Thomas e indudablemente, actuando como procónsul al estilo del año 1965, no solo y hablando en criollo, le “leyó la cartilla” a las autoridades dominicanas y acompañado de una de sus sonrisas más encantadores, ¡tan fino él! y en el mismo Palacio Nacional y ante el propio Abinader, sino que para estar seguro de que el gobierno dominicano entendió los pormenores y resquicios de las presiones que se le estaban haciendo, un día después, su canciller, Antony Blinken, llamó telefónicamente al también frívolo canciller Roberto Álvarez y para dejar lo suficientemente puntualizado, los parámetros que Washington quería que no fueran violentados.

Ya antes había terminado la visita militar del jefe del comando sur, almirante Craig S. Faller​, quien en los tres días que permaneció en el territorio nacional con el pretexto de un seminario hemisférico sobre alta seguridad, el departamento bajo su responsabilidad, dejó tres hospitales portátiles y un generoso equipo de medicinas e implementos de salud, al tiempo que sibilinamente, hizo notar que su gobierno no estaba nada cómodo con los acercamientos chinos y por lo que hizo ver que no se sentía nada optimista.

En resumen, EEUU no quiere que nos salgamos de su paraguas “protector” y mucho menos, que le demos mucha prioridad a China Popular y como en materia de política internacional, su característica es que esta es un toma y daca. Para sorpresa de los funcionarios dominicanos, ya se entendió el repliegue de la embajada de China Popular, pues el país asiático y con todo su poder casi igualado al de EEUU, tampoco quiere malquistarse más allá de lo prudente, con un socio difícil y ñoño como es el Estados Unidos de Biden, un gobernante, quien como demócrata y en materia de política internacional, es mucho más rudo que el mismo republicano Trump.

Advertido todo esto, ahora vemos como ciertos gestos internos de inconformidad con el propio Abinader y departe de funcionarios subalternos suyos, nos hacen ver que Washington está apelando a su arma interna más fácil: Meter cizaña entre los mismos dominicanos y sean o no funcionarios públicos y con el solo propósito de que Abinader se ajuste y ante lo cual y por obligación, tenemos que advertir, que parecería que al gobierno no le están saliendo las cuentas claras en lo relativo a la penetración del covid-19 y menos, cuando es tan obvio que las últimas estadísticas sobre la pandemia y su realidad en el ámbito nacional, no se corresponden a todo cuanto hasta ahora desde el gabinete de salud como desde el ministerio de Salud Pública, se le ha hecho creer a nuestro joven y nada fácil gobernante.

De ahí, que probablemente seamos el primer medio dominicano, tradicional o digital que formula la presente observación y a modo de advertencia al mismo Abinader, pues si algo la experiencia nos ha enseñado en estos últimos 21 años, es que cuando un gobierno dominicano se encuentra más cerca de su primer socio comercial, es cuando aquel se muestra dispuesto a clavarle un chuchillo a su espalda y con la mayor de sus sonrisas y abrazos. Por eso, preguntamos: ¿Y si al presidente Abinader lo están engañando con lo de la evolución del covid-19? (DAG)