¿Y si con la entrada del capital chino, es que verdaderamente la economía dominicana se va a relanzar y en base a la misma, la reelección presidencial y la partidaria, se convierten en una realidad aplaudida por todos?

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Es posible que mucha gente desconozca, que el carácter y forma de ser del presidente Danilo Medina Sánchez, no solo que viene de su origen pobre, donde el ingenio, la persistencia, la honradez de conducta y la integridad personal modelan toda la manera de ser del individuo tocado por el destino para cosas y realizaciones grandes, sino que el personaje y todo el tiempo, ha sabido ponerse a prueba y lo más importante y decisivo, superándolas con éxito y sin nunca haberse dejado dominar por el halago, la riqueza y el arribismo social.

            En este sentido, cuando se conoce, que Danilo y en sus tiempos de estudiante universitario, fue chofer de transporte público desde la ciudad de San Cristóbal a poblados de los alrededores de esta y lo que le llevó a tener un contacto diario con la pobreza y desigualdad de la nación o que cuando fue liquidador de manifiestos de mercancías de entradas por las aduanas, donde ayudó a todo el mundo y sin que absolutamente nadie de los que se le acercaron, pudiera decir que él les recibió algún tipo de dádiva y sí solo el saludo cortés y circunspecto y su sonrisa franca.

             Y cuando además, se repasa su tiempo como hombre de Estado, primero como presidente de los Diputados y luego como primer ministro de facto en el interregno 1996-2000, siguiendo su impronta en su aprendizaje de estadista, repitiendo a la misma posición en el interregno 2004-2006 y a partir de ahí, alejándose del poder para entonces crear y definitivamente, su propia plataforma política independiente al gobierno de Leonel Fernández, pero sin nunca dejar de ser la opción peledeísta con más cercano acercamiento con los sectores, externo al peledeísmo y los otros de criterios abiertos, de muchos miembros responsables de las fuerzas vivas nacionales y sin hasta ahora haberse manchado sus manos con el oro corruptor, es imposible entender, que cuando el presidente decidió buscar la opción china y como fundamento de un nuevo relanzamiento desarrollista de la economía, lo estaba haciendo, animado de los mejores propósitos a favor de la nación y sin el mínimo afán mercurialista personal.

            Entonces, cuando lo anterior se entiende, se asume, que el presidente Medina Sánchez y al dar a conocer la nueva fase de las relaciones comerciales entre China Popular y República Dominicana a nivel diplomático, decisión que estuvo precedida de una de reuniones casi secretas o discretas según el ánimo de quien quiera juzgarlas y por veinte meses de duración, que definitivamente haya que entender, que el gobernante, estudió, analizó y detalló con cuidado todos los aspectos en pró y en contra de la nueva política que emprendería, por lo que al momento de dar el sí, no le quedaba duda alguna, de que lo que estaba haciendo, sería el mejor paso a favor del crecimiento, desarrollo y consolidación de los intereses permanentes de la República.

            De nuestra parte, hemos averiguado y no sin esfuerzo, que ahora, que ayer salió a China Popular en visita de indagatoria y exploración comercial, una amplia delegación dominicana del sector oficial y por un lapso de siete a diez días, que a partir de la misma, todos los sectores de las fuerzas vivas y en particular, los de mentes amplias y desarrollistas, habrán entendido, que lo que se proyecta como inversión de Estado para apuntalar el desarrollo económico y social dominicano, solo será posible y gracias al lazo político de ánimo intelectual-pragmático y educativo, que subyace en los presidentes de los dos países, coincidentes en sumo grado, con aquellas ideas y conceptos marxistas, que han permitido, que a la fecha, sea y desde hace tiempo, China Popular, la primera nación no europea ni americana con el camino seguro para ser la primera potencia económica mundial a más tardar enero de 2020.

            En ese contexto, que la primera economía isleña caribeña haya dado el paso de reforzar su futuro con un amplio abanico de opciones comerciales y de alta tecnología y comercio, en el que coinciden los negocios tradicionales de este país con EEUU y Europa y un amplio abanico de naciones y economía occidentales con las que se tienen un intercambio comercial destacado, significa en términos materiales, que República Dominicana está llamada a ser receptora de toda una amplia propuesta de inversiones chinas y las que fácilmente y en menos de diez años, pudieran llegar o pasar de los 30 mil millones de euros.

            Desde luego, la generalidad del pueblo dominicano no tiene idea de todo cuanto el presidente Medina Sánchez ha podido lograr a favor de los intereses permanentes de la nación y que son planes de inversión ahora en carpeta, que cuando salgan a la luz pública, encandilarán y al mismo tiempo dejará boquiabiertos, a todo un país, al que hasta ahora, sus actuales socios comerciales extranjeros, no han querido verle como una economía con rasgos propios y de una potencialidad sumamente extraordinaria.

            Por lo pronto, no es que solo se conseguirá la apetencia de los integrantes de la comisión comercial viajera, de participación china en la empresa comercial que se ocupará de Punta Catalina o en la otra, de crecimiento y desarrollo del puerto de Manzanillo, sino que los dominicanos podríamos encontrarnos y solo de aquí al 2024, con la construcción de un tren bala que cruce al país de sur a norte y de este a oeste, sino con una super carretera de ocho carriles, que partiendo de algún punto entre Yamasá o Monte Plata y hacia Santiago y Puerto Plata le de un nuevo giro al sistema vial dominicano, al igual que la creación de una gran isla artificial al sur de la capital dominicana que rivalice con la ciudad estadounidense de Miami y como foco extraordinario para turismo de cruceros, centros de comercios, de viviendas y oficinas y de alta tecnología.

            Naturalmente, lo anterior lo expresamos, conociendo como es el sistema chino de desarrollo a alta escala y que si se aplica en este país, sin duda alguna relanzará la economía a unos niveles tan extraordinarios, que no solo los negocios actuales prosperarán mucho más de lo que hasta ahora han hecho, sino que definitivamente, cientos de miles de nuevos emprendimientos comerciales, tecnológicos e industriales habrán de nacer y ser impulsados y conjuntamente con el resurgimiento de una verdadera clase media nueva y que de Danilo lograr que sean puestos en ejecución, no habrá manera y de no entender, que el plan económico de crecimiento y desarrollo económico y humano que el presidente ya tiene bajo pre diseño, marcará  y definitivamente, un antes y un después en todos los años que como nación independiente y soberana tiene República Dominicana.

            En lo personal y desde el punto de vista de quien escribe, quien cuando la Guerra Fría, no era nada amigo de una alianza táctica con el marxismo de la época, que debamos admitir, que por primera vez tenemos que apoyar y coincidir en miras de crecimiento y desarrollo, con el marxismo universitario en el que Danilo se destacaba con tacto, discreción e inteligencia y porque en definitiva, debemos de admitir, que el hoy presidente de la República, parecería, que desde entonces tuvo una visión desarrollista a largo plazo, que sin duda, en este año y cuando si Dios quiere realice su anunciada visita de Estado, a China Popular, significará, la mejor demostración, de que el marxismo intelectual dominicano que él encarna,  se redime y ha evolucionado por sí mismo a niveles de pensamiento y de sentido pragmático del ejercicio soberano del poder, como hasta ahora, el resto de la izquierda bullanguera y extremista de cuando la Guerra Fría, no había logrado emprender y lo que, con mucha complacencia admitimos, reconocemos y aplaudimos.

            Lástima que y no seríamos honestos si no lo expresáramos, que no obstante tantos años políticos y de gobierno, de éxitos y conducción patriótica, Danilo todavía no se abre mucho a los intelectuales y periodistas, quienes de una u otra forma nos encontrábamos en la acera de enfrente a sus ideas políticas de cuando la Guerra Fría y porque el tiempo de entonces -tan crispante y cerrado y fanatizado- no daba espacio para la reflexión y el diálogo cierto y fructificador.

            Mientras tanto, ¿se entiende, porque preguntamos y además visualizamos, si con la entrada del capital chino, es que verdaderamente la economía dominicana se va a relanzar y en base a la misma, la reelección presidencial y la partidaria se convierten en una realidad aplaudida por todos? Con Dios. [DAG. Sábado, 26 de mayo de 2018. Año XVI. Número 6,322]