InicioDe aquí y de alláEse insólito destape estadounidense como estado terrorista

Ese insólito destape estadounidense como estado terrorista

Es muy cierto que toda nación imperio, no solo que avasalla a las demás, sino que en una característica propia del que entiende que lo puede todo, poco le importaría dominar y hasta lo imposible, a aquellas otras que asuma que son sus estados vasallos, pero que por diversas razones entienden que al poderoso pueden desafiarlo constantemente.

En este sentido, la historia enseña, que las potencias hegemónicas dentro de un conjunto de naciones tienen y como si esa fuera su única y avasallante personalidad, la de imponerse sobre todo el mundo y sin importar las consecuencias que sus acciones entrañen para el orden natural y en el tiempo en el que, como nación imperio, es beligerante y rectora.

Pasó de este modo con la mayoría de los imperios que ha habido en la antigüedad y ni hablar de los otros tan maleables en sus compromisos y como los conocidos en la Edad Media y el Otomano en particular y con la excepción del estado del Vaticano, el que, desde el siglo quinto de su existencia, lo único que ha sabido hacer es imponérsele a sangre y fuego a todo el mundo conocido y viéndose solo demorado en sus apetencias transnacionales con la insurgencia del imperio austrohúngaro y hasta en nuestros días.

Estados guerreristas como el alemán y el mismo francés, moldearon el ejercicio del poder de una manera tan curiosa, que sirvió de muestra cierta, respecto a los imperios que le sucedieron y hasta llegar a los productos de la primera y segunda guerras mundiales, en tanto al oriente de la península europea, dos imperios, el ruso y el chino y un tanto el japones, terminaron por dar concreción a lo que viene siendo el contrapeso natural a los grandes imperios aborígenes de América y África y alguno que otros en el pacífico sur.

Y entre todos, prevaleciendo el poderoso y casi eterno imperio inglés, que de tan a tono con los nuevos tiempos, se encubrió como mancomunidad británica de naciones y hasta que después de la década de los años cincuenta del pasado siglo, vive y existe bajo la mascara de su sucesor natural, EEUU. El “primo hermano” no tan lejano que ha sabido comprender, que tenía que tomar el relevo y hasta ser lo que ahora es desde que el plan Marshall fue establecido como el pivote y palanca por la cual, Washington, no solo que se repartió el mundo, sino que fue el agente dominador en todo el siglo XX y hasta hoy.

Sin embargo, en la capital estadounidense, los que mandan a eterno allí y quienes son los llamados “agentes libres” que realmente le controlan y al grado, de que los presidentes de cada cuatro años son todos piezas de intercambio de una voluntad mayor, con su servilismo, han contribuido a moldear casi a la perfección al imperio estadounidense ya unipolar, pero ahora y experimentando el serio reto, de que otros imperios menores quieren y desde la etiqueta BRICS igualársele.

¿Resultado? EEUU y viendo que realmente a quienes financió para que se hicieran grandes potencias mercadológicas, han dado el giro a militaristas en expansión y lo que le ha terminado por entender y por su propia existencia y vigencia como potencia unipolar, que ya no más y de este modo, y dando un salto hacia adelante, los tiempos de guerra de estos días, que EEUU inició en Ucrania como estado vasallo y protectorado a su servicio desde antes de 2014 y logrando sacarlo de la influencia y orbita milenaria rusa y tanto, que en Moscú terminaron por entender, que si no se lanzaban a las armas e invadían a Ucrania como pretexto para irse a las manos con el ejercito encubierto estadounidense de sus “aliados” en la OTAN y también la serie de fuerzas especiales, de las que unos 50 mil efectivos están a la orden directa de quien sea presidente USA, Moscú no tendría mejor oportunidad de generar una guerra de la que se pudiera sacar una mejor negociación o lo peor, la extinción del planeta.

De ahí, que viéndose todas estas potencias regionales, que definitivamente había que quitarse la máscara y empezar a alinearse en bloques contrapuestos y como la única salvaguarda y para ver si dentro de los destrozos que se causen, pudiera quedar un resquicio de sobrevivencia colectiva negociada, la humanidad se encuentra y paralizada en su voluntad, viendo como las potencias en juego han dado el paso tan arriesgado de llegar al punto de la confrontación total.

Paralelamente, es entonces cuando sale lo de la guerra económica de Occidente contra Rusia a propósito de la invasión rusa a Ucrania y el cómo esta última desafía hasta extremos de locura a su madre patria eslava, al tiempo que la triple entente entre EEUU-Reino Unido y la Unión Europea hacen como que van por todas y aun cuando como ha estado ocurriendo, con lo de las sanciones a Rusia, Europa ha perdido su propia naturaleza soberana, Reino Unido se apresta a tomar por asalto a la UE con el pretexto de renunciar al Brexit, en tanto EEUU toma la parte del león para sí y en materia del monopolio del gas y el petróleo.

Con ese predominio, Washington la emprende a viva voz y directamente contra Moscú, pero no importándole que Rusia obtenga nuevos clientes para sus hidrocarburos y así compense sus pérdidas en Europa, pero eso sí, nada de aflojar el puño de hierro de la guerra aparente que quiere dar la impresión de querer y para ello y a voz del propio presidente estadounidense Joe Biden, en meses atrás, anuncia su intención de destruir mediante un sabotaje con apoyo colectivo de Noruega y Reino Unido básicamente y lo que ocurrió menos de cuatro meses después, con la implicación de buzos de la Marina de EE.UU. en la explosión de los gasoductos Nord Stream y por lo que ahora y como la clase gobernante estadounidense, está dividida en unos a favor y otros en contra de ir hacia una Tercera Guerra Mundial, un conocido periodista y de muy buena reputación profesional, Seymour Hersh y con un reportaje en su bloc personal, demostró que Washington estaba implicado directamente en su destrucción.

Ahora la situación está, que mientras EEUU aparece agarrado en falso y con las manos en la masa, China Popular, inicia un cautelar toque de retirada y aunque no lo parezca, de su apoyo a Rusia y con el pretexto del asunto de la destrucción estadounidense de su globo “espía” y ante lo cual, en Moscú, sus estrategas deben pensar y maniobrar juiciosamente frente a un panorama, del que si bien es cierto podría no perderlo todo, no lo es menos, que EEUU estaría en su misma situación e igual Reino Unido y no tanto la UE, que a estas alturas, ya no es el conjunto de naciones soberanas con decisión propia.

De ahí que digamos, que estas potencias parecería que están igualadas entre sí, aunque haciendo la salvedad, de que si EEUU y particularmente Reino Unido cometen la grave equivocación estratégica de invadir o bombardear Crimea, la humanidad no podría salvarse de la guerra nuclear que le seguiría a este despropósito, de suyo inútil para Occidente.

Y es que el nuevo escenario, parecería que es más dantesco y con un EEUU y abiertamente actuando como un terrible estado terrorista. La guerra entonces o mejor dicho, “el espíritu bélico colectivo”, tomará ahora un nuevo giro y en el que sin duda, Ucrania parecería que quedará como territorio en exterminio, mientras que Rusia, China y todos los BRICS y de una u otra manera, deberán renegociar y encarar derroteros y posiciones.

Mientras tanto para los países latinoamericanos y los mismos africanos y uno que otro asiático, las cuentas no les salen y en cuanto a los del patio, si sus lideres no saben maniobrar o capitular y justo en el punto necesario, podrían ser pasto de las llamas del mal calculo y de la ambición desenfrenada.

En República Dominicana por ejemplo, su misma posición geográfica no le permite ser independiente todo lo que quisiera de su “primer socio comercial”, sin embargo, en materia de política interna y de cara a las elecciones del 2024, su clase gobernante y el gobierno, podrían negociar y para procurar que el proceso gubernativo no cambie a una situación radical, por la que los expertos del Pentágono o del organismo mayor de la seguridad nacional estadounidense, se decidieran por la opción de gobierno militar de emergencia nacional y que de suceder, sería por el impulso externo, de un Haití bajo ocupación militar abierta del Comando Sur y que se requiere como base operativa de tierra para Washington y junto a República Dominicana.

Al mismo tiempo, la vuelta al militarismo militante podría ocurrir en muchos países sudacas, a los que Washington, sí que les pasará factura a sus respectivas clases gobernantes y por su aparente antinorteamericanismo redivivo y que también abarca a Canadá.

Ahora bien y sin que nada de lo dicho sea una contradicción frente al desbarajuste calculado que ya se avecina y con ese insólito destape estadounidense como estado terrorista, de la única manera que la Tercera Guerra Mundial sea la última y definitiva, se debería, si los halcones estadounidenses se van al todo por el todo y por su demoniaco afán de también ajustar cuentas con sus iguales en Moscú y Pekín. Mientras tanto, el compás de las horas no ofrece ninguna serenidad. Amén. (DAG)

 

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