El libertinaje sexual femenino ha traído como respuesta los desencuentros sangrientos entre parejas y el nacimiento de una insólita represión lésbica contra los hombres en sentido general y desde el mismo Poder Judicial y lo que para colmos, está fomentando el homosexualismo y como nunca antes

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La especie de  “revolución sexual” que se está viviendo en este país, donde más del cincuenta por ciento de las parejas de hecho, consensuadas o casadas de personas jóvenes   se han ido deteriorando alarmantemente y tanto, que mientras en el último año, hubo cerca de 46 crímenes violentos de índole doméstica, por rupturas de matrimonios o de uniones libres y por lo cual,  las estadísticas apuntan, que más de la mitad han terminado separadas y con sus hijos desarraigados de sus padres, generándose entonces una peligrosa situación de desorden y desarraigo social extremadamente inquietante como perturbadora para las familias en sí y lo que ya es imposible continuar ignorando.

            Tal situación, provocada fundamentalmente, porque el liberalismo sexual importado de EEUU y lo otro de tan absoluta anarquía sexual plena desde Europa y más por el factor imitación, que por otra situación. Presenta el terrible cuadro social tan surrealista, de miles de mujeres jóvenes desertoras de sus obligaciones matrimoniales o consensuadas, las que, por sus vidas licenciosas y lascivas y la mayoría, a espaldas de sus maridos, amantes o esposos, se exponen, a que los hombres burlados en su honor caigan en la penosa situación de lavar con sangre las inconductas de sus mujeres.

            Para descubrir esta inquietante realidad, solo hay que ver a las miles de mujeres jóvenes, vestidas apenas con un trapo y muchas veces transparente y siempre metidas en sitios de alterne o de mala reputación y cuando no, en hoteles de lujo brindando sus favores a quienes pudieran complacerles y en muchos casos, particularmente a lesbianas y convertidas ya en el factor provocador que está llevando a la más peligrosa disolución social y dado que la mayoría de los hombres y sobre todo los jóvenes, huyen del contacto con todas estas y no porque sean más serios de la cuenta y sí por la grave situación de seria afectación de derechos, que desde el Poder Judicial se ha desatado y destapado, con una de magistradas enemigas de los hombres y la gran mayoría lesbianas, quienes sin consideración alguna les niegan los derechos más elementales a los esposos o parejas o amantes masculinos, quienes perdida la compostura,  han agredido a sus parejas.

            Y es, que esa situación tan irregular, de mujeres fiscales y mujeres juezas negándoles empecinadamente el respeto a los derechos de los esposos o parejas involucrados y emitiendo expedientes acusatorios hijos de la perversidad y el abuso de poder y los que terminan integrados a sentencias infames por parte de juezas anti masculinas, a nuestro modo de ver, son los factores básicos, del por qué la violencia doméstica ya no es atenuada, sino que cuando estalla, las perdidas de vidas humanas son más que notorias y por lo conscientes que están los hombres que deben vivir tal experiencia tan traumática, de que no importa que haya sido un leve empujón, eso es suficiente para que las funcionarias lesbianas que controlan el Poder Judicial en lo atinente a problemas de pareja, impongan penas draconianas y que es a su vez, el origen, de que tales inconductas sean las que han generado, los asesinatos de tantas esposas o amantes irrespetuosas del honor de sus esposos, maridos o amantes.

            Pero hay más, la desagradable y abusiva corriente de mujeres fiscales y mujeres juezas, comportándose abiertamente como enemigas de los hombres y mucho más, si es de su agrado la femenina involucrada, tal inconducta tan aberrante, se ha convertido en el otro factor, que alarmantemente está alejando a la mayoría de los varones jóvenes a no tener sexo con mujeres y como la única vía de impedir desgraciarse en vida y lo que es absolutamente anti natural.

            ¿Cuantos no son los casos de abusos por parte de ese poder judicial lésbico, dictándole cuatro años de prisión a un joven y por una simple bofetada dada a su mujer libertina o lo otro, de imponer groseras como abusivas pensiones a los hijos menores de edad de cada pareja y al nivel de cuatro mil pesos por mes y sin importar que el hombre no tenga ingresos suficientes para honrarlos o como no se cansan de decir algunas juezas enemigas de los hombres: “Váyase a Obras Públicas y haga que le nombren con un pico y una pala, que de ahí usted podrá pagar la pensión para su hijo”.

            Es decir, lo que estamos diciendo, es que protestamos por todos los hombres que no tienen voz mediática que les defienda y en razón de que los medios de comunicación y de información de masas, así como la sociedad, que se han dejado chantajear por los grupos de feministas militantes y por lo visto dispuestas a todo, con tal de que sus frustraciones como mujeres que no tuvieron capacidad para tener una pareja masculina normal, descarguen todo su odio y rabia contra cualquier hijo de vecino, al que una mujer fundamentalmente liviana o adultera, le acusa de malos tratos o de incurrir en violencia doméstica.

            Y así no se puede vivir y por lo que le exigimos a las autoridades desde el mismo Poder Judicial, como por igual a las del Poder Legislativo, a que presten la debida atención a la problemática y se revisen las leyes y disposiciones de abierta corriente anti masculina y por discriminatorias e inconstitucionales contra los derechos legítimos de los hombres de esta República. En tanto al Poder Ejecutivo, hay que exigirle que ponga en cintura a sus fiscales y en particular, a los ministerios públicos que son lesbianas, que se han constituido como una especie de Gestapo feminista decididamente enemiga a peor, de los ciudadanos masculinos de este país.

            No es posible, que cuatro millones de ciudadanos masculinos sean víctimas y en cualquier momento, de un paquetón de lesbianas disfrazadas de fiscales y juezas y a los que nadie les defiende y por temor a la mafia feminista que aterroriza a los medios de comunicación y de información de masas y al extremo, de que sin indagar correctamente, periodistas y medios se prestan abusivamente a llevar un cronológico de las mujeres asesinadas por sus maridos o parejas y sin que en momento alguno y a favor de los procesados, se publiquen abiertamente las andanzas, malos pasos y cuererías de tantas mujeres pega cuernos y abusadoras que no salen de un cabaret o que mal visten como una prostituta de la peor clase y las que se sienten “apoyadas y protegidas” por tanta fiscal o jueza lesbianas -enfermas de sexo la mayoría- quienes ven en las supuestas víctimas, “carne fresca” para sus desvaríos.

            La protesta entonces, se hace con fundamento, pues lo que en este aspecto está ocurriendo, es una negación absoluta de los derechos de los hombres procesados por violencia doméstica y lo que traemos a colación y como el único modo de que se pueda lograr romper con el circulo de represión infame totalmente anti masculino, que desde las áreas del Poder Judicial que describimos, continuamente se efectúa por todo el territorio nacional y originando, que por cada preso “normal”, hay de imputados por violencia doméstica, cinco de cada diez hombres y lo que no puede ni debe ser, pues ello habla de injusticia y negación de derechos a nivel absoluto.

            Ahora con una dimensión mucho más grave, al conocerse de los grupos mafiosos manejados por venezolanos y otros sudacas delincuentes, quienes manejan y controlan a decenas hombres y mujeres prostitutos y dentro de una amplia red de trata de personas y de blancas, que de buenas a primeras ha surgido en más de 150 hoteles y centros vacacionales de clase media alta en todo el país y quienes colateralmente están a cargo de la distribución y venta de estupefacientes ilícitos y de los que es un secreto a voces que cuentan con personal permisivo de uniforme oficial.

            Al mismo tiempo y en una marcada acción y actitud hipócrita, determinadas feministas traman lograr apoyos directos y militantes de la señora vicepresidenta de la República y de la señora primera dama y que de obtenerlo, las destacadas damas y referentes sociales y políticos, serían utilizadas como mascarones de proa o puntas de lanzas, para impedir que el mundo oficial acepte  entender que sea verdad la cesación absoluta de derechos contra los ciudadanos masculinos  casi en su totalidad.

            Por lo que, tanto abuso, obliga a que se entienda, que el libertinaje sexual femenino, ha traído como respuesta los desencuentros sangrientos entre parejas y el nacimiento de una insólita represión lésbica contra los hombres en sentido general y desde el mismo Poder Judicial y lo que para colmos, está fomentando el homosexualismo y como nunca antes.

            Y lo que hay que advertir y con dolor también, pues no se puede olvidar, que la mitad de la humanidad está compuesta por mujeres y la otra mitad es hija de estas y lo que significa, que aun emitiendo esta crítica, no dejamos de reconocer, que con humildad y amor, los hombres nos debemos a toda mujer y mucho más si es femenina y por lo tanto, estamos emocionalmente obligados a protegerlas y a quererlas, pero el daño terrible que las feministas les están provocando a la relación hombre-mujer, es uno tan atroz, que aunque sea por una vez, hay que poner el grito en el cielo y demandar corrección y sensatez por parte de las fiscales y juezas que han perdido el sentido de lo correcto y porque la mayoría de ellas y por sus frustraciones y fracasos matrimoniales, de buenas a primeras y en sus odios infecundos contra la masculinidad, les ha dado por pretender atrofiar la natural convivencia sana y de humanos, entre los dos sexos.  Con Dios.    [DAG. Jueves, 04 de enero de 2018. Año XVI. Número 6,140]