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Mientras EEUU y Rusia se encuentran en una extraña prueba de fuerza y analizando probabilidades para el momento de enfrentar a China Popular. Aquí Abinader se encuentra preocupado por la suspensión de los fondos de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) destinados a oenegés en este país

Si en este país mucha gente que se dice, periodista, comunicador o analista realmente supieran razonar los hechos en base al análisis a contrario, sería casi seguro que el periodismo de este país no estuviera luciendo los pésimos como magros resultados al momento de analizar los hechos más relevantes de la vida nacional o de aquellos internacionales que afecten o no los intereses dominicanos y presentándose como analfabetos funcionales que no saben conceptualizar y lo peor, muchos recibiendo dinero extranjero como espías o agentes encubiertos.

Solo así se explica, que solo estén pendientes a decisiones de presidentes de otros países y sus implicaciones para el nuestro, cuando lo correcto debería de ser, que tanto la clase gobernante como el gobierno de turno elaboren sus respectivas agendas atendiendo y dando preferencia solo aquello que suceda o pudiera suceder y que se les entienda con serias implicaciones para la vida nacional.

Ya los vimos seis años atrás cuando el  imprevisible presidente venezolano decidió romper relaciones y al mostrarse disgustado por lo que entendía el gobierno dominicano tomara decisiones de supuesto corte de envío de hidrocarburos, cuando ya este país había dejado de ser cliente de Venezuela y que de acuerdo al presidente venezolano Nicolas Maduro, la decisión dominicana afectaría sus intereses y lo que provocó una avalancha de interrogantes de parte de medios, periodistas, comunicadores y analistas criollos, que actuando más como genuflexos de aquel poder extranjero, prácticamente hicieron lo imposible para descalificar al propio gobierno nacional en la persona del entonces presidente Danilo Medina Sánchez.

Ahora ocurrió algo parecido y con la decisión tomada por el presidente estadounidense Donald Trump, quien aplicando una política de corrección burocrática interna cesó un departamento público de amplio alcance global como la agencia de ayuda, USAID, que justamente otorgaba unos 700 millones de dólares en este país y para supuestas ayudas que servían para financiar más de cien organizaciones de la sociedad civil y la mayoría ONGs, que como ya se ha comprobado, utilizaban sus recursos para impulsar todo lo relativo a la agenda 20-30 y al mismo tiempo financiar otras, que como ariete político, pretendían un golpe de estado mediático y como ensayo preliminar en base a tratar de descalificar y al mismo tiempo derrocar al anterior gobierno constitucional y lo que se llevó a efecto gracias a los aportes de la USAID.

El financiamiento fue tal y tan sostenido, que mantuvo bajo protección económica a no menos de dos mil personajes de la sociedad civil y principalmente de la llamada Participación Ciudadana y otras apéndices como la conocida “Marcha Verde”, cuyo único objetivo era lograr socavar la confianza pública en el gobierno anterior del PLD y coronando los aprestos desestabilizadores con una insólita llamada efectuada por el entonces director de la CIA, Mike Pompeo, quien atrevidamente amenazó al presidente Medina Sánchez y para el caso de si pretendiera reelegirse y ante tal amenaza, logrando que el propio Danilo renunciara a la reelección y en lo que fue un error estratégico fatal que conllevó la derrota humillante del partido morado, el que prácticamente fue expulsado del poder mediante aquel golpe de estado mediático tan atípico y al que increíblemente se había unido el expresidente Leonel Fernández y su FP.

Recordemos, que, para coronar las presiones contra el ahora expresidente, hasta la presidencia de la Junta Central Electoral (JCE) dio el toque de gracia para derrotar a Danilo y su partido, mediante la súbita suspensión de las elecciones y a las tres horas de haberse abierto las urnas.

La precipitación de acontecimientos que conllevó ese abuso cometido por el presidente de la JCE, Julio César Castaños Guzmán y el escándalo mediático subsiguiente, más el supuesto “arrebato de ira” del principal candidato opositor Luis Abinader del PRM, quien de inmediato gritó que se pretendía un fraude electoral oficial, precipitó los acontecimientos y estos fueron suficientes para que entre el día de la suspensión de los comicios y el nuevo para reiniciarlos, el financiamiento estadounidense aportado por el contrapoder o poder paralelo de la oficina local de la USAID generó un gasto en esas horas de más de 50 millones de dólares para que entre la Marcha Verde y Participación Ciudadana y junto al PRM y aliados y teniendo el apoyo ($) tácito de los medios de la prensa mercancía y sus directores, produjeran el golpe de estado mediático que terminó por entregarle el poder al candidato “ganador”, Luis Abinader, quien ahora y con el escandalo generado por la implicación conspirativa de la USAID queda como si hubiese sido un agente de la misma y lo que en su momento deberá de explicar.

Si se tienen en cuenta los acontecimientos anteriores, se entenderá por qué ahora, en el 2025 y ya en su segundo periodo, Abinader está empeñado en aprovechar la visita del secretario de Estado, Marco Rubio, para abogar directamente porque el presidente Trump revierta su decisión de la suspensión de fondos para la USAID, que para las oenegés dominicanas representan unos 12 mil millones de pesos, de los cuales, cerca de la mitad van dirigidos a meter ilegalmente la mayor cantidad de haitianos irregulares en este país.

Al respecto, no recordamos que alguna vez anterior, presidente dominicano alguno se metiera abiertamente en los asuntos internos sobre la decisión de administración de un presidente estadounidense y como ahora lo ha hecho Abinader y al hacerlo, se descubre que el dominicano busca que Washington le siga financiando la parte de la agenda 20-30 dirigida a la penetración haitiana en este país.

En consecuencia y si Abinader supiera que, en el juego estratégico de la alta política mundial, para este tiempo, conlleva la política de reordenamiento interno de Trump que conlleva a su vez su interés estrategico de fortalecer a EEUU, al tiempo de acercarse a Rusia y con el solo propósito de cercar a China Popular y lo que aunque ahora no lo parezca, es el objetivo final y de lo que tampoco ya mismo no se ve como pudiera ocurrir, se daría cuenta de que ha metido la pata y al no cuidar las formas y de modo que se le pudiera ver como un presidente no inamistoso, pero tampoco demasiado entregado.

Para la política del poder y a nivel del presidente de cualquier país es fundamental recordar este tipo de percepción y para no cometer estupideces, pues las formas valen más que cualquier tipo de actitud, sobre todo, cuando nunca un presidente puede caer en el grave error de subordinar sus políticas a las de otro y peor, si se trata de uno estadounidense de no buenas pulgas, carácter agrario, arbitrario y enormemente petulante como lo es Trump.

Por eso y sin entrar en detalles, solo decimos, que, mientras EEUU y Rusia se encuentran en una extraña prueba de fuerza y analizando probabilidades para el momento de enfrentar a China Popular. Aquí, Abinader se encuentra preocupado por la suspensión de los fondos de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) destinados a oenegés en este país. Con Dios. (DAG) 06.02.2025

 

 

 

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