De primera intención siempre ha ocurrido que cuando un gobierno se destapa con un proyecto de ley que de una u otra manera vulnera el ejercicio de las libertades públicas, desde la comunicación, la información y el libre disentimiento, ocurre una oposición cerrada y con el propósito de que la autoridad vuelva sobre sus pasos.
Pero resulta, que ayer el gobierno depositó un proyecto de regularización y control de la libertad de prensa y con un sesgo inequívocamente totalitario que desdice del clima de libertades públicas que la nación se ha ganado y que el periodismo serio e independiente ha defendido a rajatablas.
Pero nunca había ocurrido, que fueran periodistas, directores de medios tradicionales y dueños de medios, los que apoyaran, incentivaran y colaboraran para que la autoridad nacional presente un proyecto ley dirigido a socavar las libertades públicas desde el corazón de la libre opinión y con un proyecto de ley hijo de los barones mediáticos: Vicini, Corripio y Rainieri y sus lacayos en la asociación de diarios como en determinadas estaciones de radio y televisión y hasta plataformas en internet y todos a una y con la abusiva pretensión de reinstalar el periodismo autoritario de hace 60 años, cuando los medios no permitían el acceso de la ciudadanía y sí solo imponer la información dirigida.
El gobierno ya logró su infame ley 1-24 que pende sobre el derecho a la libre expresión del ciudadano y ahora, no satisfecho con esta, presenta otro proyecto de ley que es un ataque directo al periodismo libre y a juzgar por las voces autorizadas que han atacado el anteproyecto de ley, nosotros no vamos a entrar en interioridades porque primero debemos leer el texto del mismo, pero si por lo que se dice, se trata de una amenaza brutal contra la libertad de disentimiento desde las redes sociales fundamentalmente, entonces lo menos que se puede pedir es que se sitie la sede del Congreso Nacional dependiente del Poder Ejecutivo y si es necesario se asalte y hasta se queme.
Ni el presidente Abinader ni nadie y mucho menos los barones mediáticos y sus lacayos periodísticos pudieran creerse que ellos pueden atentar contra el libre ejercicio de la libertad de prensa y de la comunicación en general y entendiéndolo, protestamos vigorosamente y llamamos a los influenciadores que no solo defiendan la libre opinión sino que entiendan que con ese proyecto de ley lo que se quiere es sacarlos de raíz de la comunicación. (OJO-jj)





