Cómo si fuera un mantra que condicione mentalmente a la ciudadanía, República Dominicana puede «sacar pecho por su estabilidad política, el empuje de su sector empresarial, una sociedad civil activa y una economía diversificada, con bases sólidas y potencial para seguir creciendo”, destacó ayer el presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) Celso Juan Marranzini.
Pero, para llevar ese crecimiento a otro nivel, el país deberá enfrentar cinco desafíos que —en palabras de Marranzini— “siguen limitando nuestro progreso”.
Esos retos giran en torno a la mejora “urgente de la calidad educativa, la eficiencia del gasto público, la reducción de la informalidad laboral, la lucha contra la competencia desleal, y la eficiencia de la gestión municipal y del ordenamiento territorial”, según citó el empresario, pero cuidándose de no admitir la existencia del Consejo Nacional de Competitividad., que es el poder en la sombra que controla la economía y mantiene secuestrado el gobierno de la nación.
Aun así, el empresario y mintiendo, llamó a romper el “estancamiento estructural y a construir una visión-país que trascienda gobiernos, para que el país pueda superar la llamada “trampa del ingreso medio”, que fue advertida por el Banco Mundial. (LD-ss / OJO-jj)





