Independientemente al conflicto de poderes y voluntades entre las naciones del planeta, es evidente, que paralelo a tanto rencor casi ni oculto, quienes tratamos de mantener una mentalidad fría para querer o pretender entender que ocurre en este mundo de más de doscientas naciones con más de mil idiomas distintos, por obligación debemos de apelar a la serenidad y frialdad más esforzadas.
Y es que todos los días hay una provocación nueva que se eleva sobre otras anteriores y que marca, quierase o no, que, si las personas no se serenan, podrían ser víctimas de decisiones que al final significarán un muy grave traspiés para sus mismas vidas.
Para empezar, todo tiene su raíz en los conflictos religiosos continuos en los que quienes se dicen no creyentes o ateos, reafirman mucho más sus creencias ocultas y con el solo interés de anular la voluntad de los demás.
Pero vamos a ver, ¿hasta dónde es posible que una civilización de más de dos mil años como es la de la antigua Persia, pudiera ser anulada por la de un país reciente y de refugiados económicos como EEUU, el que para nacer como tal debió de hacerlo bajo la sepultura de más de un millón de aborígenes que fueron masacrados cuando EEUU era una colonia del imperio inglés y cuyos dominios siempre fueron creados e impuestos solo mediante las guerras y las masacres y casi muy reciente, menos de cien, años con la diplomacia inglesa más artera y si se quiere endemoniada?
¿Qué nos dice la historia?, que nunca una nación joven, EEUU y de menos de doscientos años y por más poder material que tenga ahora, podría imponerse a otras hijas de grandes civilizaciones continuas de más de mil años.
Es decir, desde el momento que se tienen estos parámetros y se parte del factor religioso, hay que ahondar en los libros sagrados de las principales religiones y para tratar de entender el por qué la mente humana siempre se caracteriza por ir contra sí misma.
Quien escribe, por ejemplo, descendiente de familias sefarditas provenientes desde la península ibérica y antes del califato de Granada y llegando a este continente “americano” desde el 1493 en adelante y unos como comerciantes, otros como artesanos y los más, aventureros al uso con características de cuartel y poder, siempre supo entender que el factor religioso es el que y por sus interpretaciones tan subjetivas, marca la conducta de los individuos.
Tal vez y por esa herencia y nada atávica (reaparición de rasgos o características ancestrales que no se manifestaban en generaciones intermedias, pero que estaban presentes en antepasados más remotos) es decir, que, por tradición, herencia, costumbre, toman presencia y evolucionada y de ahí que sean tan diversos pero siempre muy concatenados, contribuyó en mucho a nuestra herencia cultural y la que trasciende culturas y fronteras y haciéndonos tener una visión no tan simplista de la realidad que nos rodea o marca.
Entonces y al tener esa especie de cultura pluralista en la que el matiz religioso pervive, nos hace entender y como analista político y social, que en la vida nada es lo que parece y que todo hay que saber cuestionarlo, pero sabiéndose también adaptar a los choques culturales y mucho más dentro de una comunidad isleña, donde sus habitantes tienen miras cortas y no ven más allá de su horizonte.
Por supuesto, esta introducción solo tiene un único objetivo, que los libros sagrados y sin importar culturas siempre hay que saberlos interpretar desde el punto de vista individual más apartado del pensamiento colectivo de masas que se dejan llevar y que es la razón del por qué todavía y a miles de años de la ocurrencia original, las religiones no quieren aceptar, al menos las occidentales, que lo que aparenta ser el gran dilema divinidad y su antítesis luciferina y de Arcángeles vs. Ángeles caídos, al final se reduce o resume a una posición contrapuesta a criterios ya establecidos.
Naturalmente, si los cristianos entendieran a plenitud el por qué Jesucristo y en su discurso “a la iglesia” y remarcado en Apocalipsis 39, fija de una manera inequívoca lo de la iglesia judía “de Israel de Dios”, frente a la “Sinagoga de Satanás”, hoy representada en el sionismo más radical. Entenderían por qué el Estado guerrerista de Israel y cuya capital es Jerusalén (3000 A.C.), no es tan divina como se quisiera presentar y esto así, porque el judío de allí, nada tiene que ver con el judío original de tiempos de Jesucristo.
De ahí que, si llevamos el concepto a los tiempos actuales, nos daremos cuenta del porqué del choque de Fe entre Irán (Persia en el siglo VI A.C.) y el actual Estado de Israel de puro sionismo extremo y porque lo primero que hay que entender, es que el sionismo está compuesto por desarraigados de Dios y la fortuna, queriendo suplantar el judaísmo más cercano a Jesucristo y por lo tanto a Dios Nuestro Señor.
Desde luego, no es que se trate de la vieja lucha entre Dios frente al mal, sino que para estos tiempos de posmodernidad, el ser humano y sus diversas corrientes de pensamientos ha pretendido crear su propia religiosidad independiente a otras, pero la mayoría alejadas de Jesucristo y por esa disparidad, es que se puede entender el porqué de la amenaza probable de una Tercera Guerra Mundial en la que un gobernante estadounidense de origen teutón y llevado de un ego que no conoce límites, parecería que entiende que podría desafiar al mismo Dios.
Nuestro mensaje pues, es que nuestros lectores traten de volver al Israel de Dios, que desechen la Sinagoga de Satanás y que por puro juicio y deducción personal se encuentren así mismos y enmarcados dentro de las enseñanzas originales del mismo Jesucristo. Recordemos, que siempre y cuando los tiempos son adversos para la humanidad, el mejor refugio espiritual salva al individuo y le hace ser juicioso. Concepto, que entonces nos lleva al Israel de Dios contra la Sinagoga de Satanás. Apocalipsis 39. Jesucristo a su iglesia, el mejor camino para seguir. Con Dios. 23.06.2025
última actualización: 02:21 pm.





