Berlín se cansó de los sustos en el metro y en los buses a partir de mediados de julio nadie podrá subir con cuchillos, tijeras largas ni otra arma blanca (o de fuego) a la red de transporte capitalina. La regulación, anunciada por la senadora de Interior Iris Spranger, da a la policía carta blanca para requisar a cualquier pasajero sin necesidad de sospecha previa.
Según EFE, la medida cubrirá toda la flota de autobuses, el U-Bahn y los trenes de cercanías, y prevé multas y decomiso inmediato del arma para quien desobedezca. Spranger justificó el paso en seco con un dato que asusta: en 2024 se registraron 3 412 agresiones con cuchillo en la ciudad, ¡unas diez al día!.
La norma extiende a todo el transporte lo que ya se venía probando en “zonas calientes” parques como Görlitzer o Hertha-BSC-Platz y en estaciones específicas durante operaciones puntuales. Ahora la prohibición será total da igual si se trata de una navaja de camping, unas tijeras de costura de más de seis centímetros o un hacha de coleccionista. Hasta las pistolas de fogueo y las ballestas quedan vetadas.
¿Por qué ahora? Los delitos violentos en la capital van al alza; el propio reporte estadístico presentado por Spranger reveló más de medio millón de infracciones en 2024, con un repunte de homicidios y de víctimas jóvenes. Y aunque las agresiones con arma blanca bajaron levemente a nivel federal, en Berlín la cifra sigue disparada, con la mitad de los ataques ocurriendo en plena calle o en vagones.
Otros Länder observan con lupa. Hamburgo ya aplica vetos parciales en horarios nocturnos, y Baviera debate algo parecido tras varios incidentes en trenes regionales. A escala europea, Londres y París llevan años con zonas «knife-free» alrededor de escuelas y estadios, pero ninguno se ha atrevido a blindar todo el transporte público. Berlín, pues, se coloca a la vanguardia o atiza la polémica, dependiendo de a quién se le pregunte.
Las asociaciones policiales aplauden la decisión “Nos ahorra el tira y afloja legal”, dicen. Los defensores de libertades civiles, en cambio, temen controles discriminatorios y recuerdan que el problema de fondo el fácil acceso a armas baratas por internet no se resuelve con cacheos masivos.
Queda por ver si el nuevo reglamento mejora la seguridad o si solo mueve el conflicto a otros rincones de la ciudad. Por lo pronto, si planeas visitar la capital alemana este verano, ya sabes deja la navajita multiusos en casa para evitar un mal rato y una multa que puede arruinarte el viaje.





