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Por más odio que existe en las redes sociales contra el haitiano ilegal, la realidad es, que toda economía requiere de un porcentaje de mano de obra extranjera, y por eso en el caso dominicano, la figura del contrato legal por tiempo de trabajo y no para residencia es la mejor opción

Es realmente desconcertante, observar cómo individuos jóvenes que no llegan a 35 años, tienen esa marcada tendencia racista de rechazar abusivamente todo cuanto tenga que ver con mano de obra haitiana regularizada y cuando la misma, es un camino intermedio entre el extranjero regulado para fines de residencia y este otro que solo se le acepta para fines de trabajo.

Por la opción contrato legal, que es esencial y jurídicamente correcta, pues destierra toda posibilidad de que ese instrumento jurídico pudiera ser extendido como si tuviera capacidad legal para pasar directo a la residencia legal y la que reúne otras características y otro tipo de tiempo para su implementación, el país lograría documentar la mano de obra extranjera que su economía requiere a un tiempo dado y de esa manera se llenarían las cuotas de mano de obra que se requiere en la industria de la construcción, la minera, la agrícola y la turística.

Ahora bien, como en este país hay un promedio de 2 millones de dominicanos sin trabajo y en edades entre 18 y 35 años, lo lógico debería de ser, que este contrato legal de que hablamos y el que trata, de que simplemente, primero dándole opción a la mano de obra dominicana y luego a la mano de obra haitiana y esta última obtenida de los haitianos residentes legales o con contratos de trabajo y para después darle oportunidad a los ciudadanos haitianos en su país que quisieran venir a trabajar.

Sencillamente la opción legal de la que se habla, se especificó en el acuerdo binacional entre los gobiernos de Balaguer y Duvalier del año 1967 y que está vigente y el que por lo menos hasta el 1968 se estaba cumpliendo fielmente….hasta que empresarios y militares dominicanos y estos últimos con asignaciones de tierras cañeras que eran obtenidas por favoritismo político y estrategia para blindar las ambiciones desatadas de gente de uniforme que para aquellos tiempos, era muy proclive a suponer que podría implementar asonadas cuartelarias.

Rota la legalidad, y comenzando a quedarse los jornaleros haitianos que venían en grupos de cinco mil y para tiempos de zafra, fue la empresa privada y sus acciones inescrupulosas y delincuenciales y los llamados «colonos militares», la que avivó la entrada masiva de mano de obra indocumentada haitiana y llegando a sus mayores niveles en la construcción, la agricultura y el hotelería.

Fue por eso, que para 1978 ya se tenía el hecho cumplido de cerca de 200 mil haitianos ilegales, quienes trabajando con jornales mejores que los pagados a los cañeros, pero inferiores a los de los dominicanos, crearon la situación actual, de que por sentido común y comenzando con quienes hayan procreado hijos en uniones mixtas, que lo correcto debería de ser y a partir de 1967 a 1977 y para marcar un tiempo específico, debería de otorgárseles residencia legal y a sus hijos aceptárseles como ciudadanos dominicanos con no menos diez años de vida desde el momento que nacieron y quienes nunca han salido de este país y quienes de hecho, tienen la cultura e idiosincrasia dominicana y sintiéndose como verdaderos dominicanos.

Es decir, ni sus padres y tampoco sus hijos son culpables de la ilegalidad migratoria que se les quiere imputar y menos, cuando los empleadores de sus padres, empresarios y jefes militares, son los verdaderamente culpables de que el problema migratorio irregular haya llegado a los niveles extremos de ahora y con la variable actual del paso de ilegales por medio de sobornos a militares fronterizos preferentemente y que es la razón, que obliga a tantos que piensan racionalmente y no saben discriminar a nadie por raza, religión u origen a plantearse, que esa primera ola migratoria se le facilite ser extranjeros legales en esta nación, pues no se trata de inmigrantes per sé sino de nacidos en el territorio nacional que conforman una eventual segunda generación de inmigrantes y ya dominicanos de hecho y quienes como ocurre con los nacionales haitianos, se adaptan plenamente a nuestras costumbres, hábitos y cultura y no que sean individuos que hubiese que aplicarles un proceso de remigración y como ya se plantea en Alemania y en España ante la evidente no adaptación de inmigrantes árabes y de corriente religiosa islámica

Sin embargo y a partir del 2010 con la entrada de internet y la explosión en las redes sociales, quienes como opinantes e influenciadores y sorprendentemente siendo jóvenes, vemos como esos dominicanos tienen ese marcado discurso de odio anti haitiano que no les deja ser racionales y que es una corriente infame de opinión tergiversada y altamente prejuiciada por su anti haitianismo visceral que debe tratarse de extirpar.

Incluso, todos esos desubicados, olvidan que  nuestros propios inmigrantes a partir del 1962 y quienes salieron en estampida hacia la parte este de EEUU, crecieron y crearon allí sus núcleos familiares y al extremo, de que a la fecha, ya hay más de un millón de estadounidenses de origen dominicano y no menos de un millón de inmigrantes dominicanos nacionalizados estadounidenses y un reducto de cerca de 300 a 500 mil dominicanos ilegales allí y quienes ahora son víctimas de la persecución anti ilegales desatada por el gobierno estadounidense en respuesta a la oposición de su sociedad, que entiende, que todos esos inmigrantes se han adaptado a su nuevo país y que no es el caso europeo.

Téngase pendiente, que ahora mismo en este país no hay familia que no tenga un familiar o un pariente estadounidense o algún otro ilegal y lo que debería ser suficiente para entender, que, con relación a la población haitiana flotante, los dominicanos que se oponen tercamente a esa inmigración ilegal que se origina en mano de obra para nuestra economía, es una a la que hay que buscarle una vía que normalice su manera de vivir en esta sociedad.

Al fin y al cabo, no hay familia dominicana cuyo ancestro más antiguo no provenga  a partir de los años 1400 con la llegada del navegante genovés y lo que significa, que en principio, muy pocos somos originarios de este país y si esto se tiene en cuenta, consideramos que las voces dominicanas reaccionarias anti haitianas, realmente no tienen razón alguna para comportamiento tan arbitrario y nos ponemos de ejemplo, nuestros ancestros llegaron a esta isla y en su parte oriental a partir de 1492 y con una raíz identitaria común, de ser sefarditas que salieron de la península ibérica tan pronto se inició la persecución de los judíos y no hablamos de los judíos de Israel actual, los sionistas, que son todos del centro de Europa y de la rama asquenazi.

Entonces, ¿cómo y quien escribe, podría ser antiinmigrante y mucho menos perseguidor de inmigrantes por razones religiosas o de raza y cuando su raíz familiar primera es de inmigrante?

Por eso, exhortamos a quienes nos hacen el honor de leer estos análisis políticos de Estado de cada día, a que reflexionen sobre este particular, sobre esa terrible explosión de discurso de odio anti haitiano que no tiene razón alguna de ser.

Todavía más, desde principios de año hemos estado tocando el tema, de que los dominicanos de hoy y por más “amaracos” que los vivos de ahora hagamos, no son quienes van a decidir sobre el destino final de esta nación y también la vecina, sino que quienes ahora están naciendo o los que ya tienen cinco años, son quienes decidirán al respecto y junto a los dominicanos y haitianos que están naciendo ahora y quienes en el 2050 tendrán, 25 años.

El lector podrá estar o no de acuerdo con esta tesis, pero la realidad es, que para el 2075 la isla podría ser un estado binacional compuesto por dos pueblos con nacionalidades distintas y que es el caso de Bélgica de este tiempo y que es desde luego, la razón oculta de que empresarios dominicanos y haitianos se hayan adelantado al tiempo y ya estén concretando la fusión de las dos economías.

Vivir, significa tener sentido racional cuerdo y ver opciones y menos escandalizarse, nosotros discrepamos de muchas actitudes de los empresarios dominicanos y haitianos que son socios en el gobierno plutocrático que preside Abinader, pero esto no quiere decir que podamos ser tan cerrados de mente y no contemplemos la alternativa de vida que ahora se nos quiere trazar en base a las subjetividades de esos empresarios del Consejo Económico Binacional Quisqueya o del Grupo Biggio y quienes tampoco serán los que llevarán la decisión final sino y repetimos, los que ahora están naciendo y que tendrán 25 años en el 2050 o 50 en el 2075 y sabiendo que todos los que vivimos ahora, para ese futuro estaremos muertos.

Comencemos pues a entendernos y comencemos motorizando, que por más odio que existe en las redes sociales contra el haitiano ilegal, la realidad es, que toda economía requiere de un porcentaje de mano de obra extranjera y por eso, en el caso dominicano, la figura del contrato legal por tiempo de trabajo y no para residencia, es la mejor opción. Con Dios. (DAG) 09.07.2025

 Última actualización: 08:32 am.

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