En el Caribe, EEUU está creando una especie de guerra que cree relámpago y supuestamente contra Venezuela, siendo en realidad un aparataje violento contra los países de la cuenca caribeña y como pretexto para ocupar militarmente el Canal de Panamá.
Por lo pronto, así como la Federación de Rusia está preparada para enfrentar los misiles de largo alcance europeos con la etiqueta supuesta de Ucrania, de parecido modo, pero tropicalizado. En las naciones caribeñas, sus gobiernos no pierden el tiempo y la mayoría se alistan para y en caso de que finalmente se materializara la amenaza de guerra que se les cierne.
Sin embargo, en el caso dominicano, es de notar que el gobierno vasallo de Washington y que preside Luis Abinader y controlado por los banqueros locales y corresponsales de bancos estadounidenses y quien junto al empresariado que controla al Estado desde el Consejo Nacional de Competitividad, ni por asomo hace el mínimo movimiento táctico que pudiera salvaguardar a República Dominicana y en el caso del estallido de la guerra que se pregona y lo que estratégicamente sería una situación controversial interna y si se toma en cuenta, que el gobierno de Trump, su carta bajo la manga es utilizar al protectorado que ha creado en Haití y para definitivamente, haitianizar a este país y ya teniéndolo como base operativa para la guerra a gran escala que pretende en el área.
Al mismo tiempo, está ocurriendo, que la clase gobernante estadounidense está librando un fuerte pulso con Trump y así como se resiste a que el presidente que se cree dictador meta a su país en una guerra de confrontación total contra Rusia y lo que significaría contra China, la India y las naciones BRICS, en lo que respecta a Republica Dominicana y la demorada designación y hasta ahora en veremos de una nueva embajadora proveniente del mundo del espionaje, en el edificio del Congreso se está librando una sorda lucha entre legisladores republicanos y demócratas y con miras de evitar, que Trump, quien tiene negocios turísticos en Cap Cana, pudiera adentrarse más de lo debido en un país isleño que en la capital estadounidense entienden la llave para el control del Caribe Central.
Precisamente por esa situación, Abinader y como dice un dicho dominicano, “está jugando las dos bases” y hasta ver cuál de los dos grupos de legisladores en pugna gana la pelea y de ese modo, el gobernante dominicano y tontamente, cree que pudiera sobrevivir a la misma.
No obstante y por estar de santiaguero papelero, sacando los dientes a todos con los que el gobierno dominicano considera que debe de ser cauto, Abinader pierde tiempo y perspectiva y no prepara a la nación para las debidas políticas de emergencia y para el caso de que la guerra regional que debe tener resultados inmediatos a más tardar esta semana que se inició ayer, ya se presente.
A todo esto, al pueblo dominicano se le tiene en desconocimiento absoluto en cuanto a que lo que está ocurriendo bélicamente en el área le podría significar un grave traspiés y habiendo comenzado con la inflación salvaje que el comercio está realizando con un aumento de los precios de los artículos de primera necesidad y un alto incremento de costos para los negocios, empresas y emprendedores, que paradójicamente, es como los miembros de Competitividad entienden que podrían disminuir sus pérdidas con un manejable diez por ciento en sus operaciones y en caso de que la guerra regional se desate.
Entonces, encima de que el campo está desprotegido y que no hay circulante suficiente para que los ciudadanos resuelvan sus necesidades, Abinader, interesado en quedar bien con Trump, da la impresión de que le importara un comino la vida de los dominicanos.
Lo que quiere decir, que el ajedrez prebélico que se está jugando en el área y teniéndose de hecho en nuestras costas, una fuerte presencia de soldados y navíos estadounidenses del Comando Sur y si la guerra estallara, podría resultar, que la misma nos tocara y nos infringiera daños materiales y hasta de vida y en razón de que cuando Venezuela caiga en cuenta que el territorio dominicano está siendo utilizado como base operativa de tierra para las fuerzas estadounidenses, que entonces se diera la mala suerte, que por el lío en que Abinader ha metido a este país en lo de esta disputa regional, ocurriera lo nunca visto, que el territorio nacional fuera bombardeado en represalias y por una Venezuela, cuyo gobierno parecería que está dispuesto a luchar o morir.
De ahí que entendamos la gravedad de lo que está aconteciendo en aprestos prebélicos o de guerra abierta y que son acontecimientos de los que esta nación no saldría indemne, pero su gobierno y su clase gobernante desde Competitividad, mucho menos. Por eso, los medios de comunicación y de información de masas tradicionales, deberían de estar atentos e informando minuto a minuto de los posibles escenarios que pudieran presentarse.
Y otro dato políticamente conflictivo, que si se da la guerra abierta y este país se ve inmerso dentro de la misma, la reacción de la nación no será de contemporización y sí de exigencias de cuentas al gobierno, Abinader y Competitividad y de ahí que pudiera darse, que el gobierno sea dejado a un lado y sustituirlo por otro provisional y de emergencia, pues solo habría un paso.
Así pues y como no tenemos la cabeza solo para peinarnos y sí para pensar, planteamos la situación y para que luego no haya nada que lamentar y al gobierno habernos dejado como aquellos que quedan a la suerte de los acontecimientos imprevistos que no manejan y esperando, solo que le caigan los mangos bajitos.
Ni que decir, que estamos hondamente preocupados, pues mientras Occidente se prepara para una escalada en su guerra clandestina aprovechando la Operación Especial rusa contra Ucrania, en este país solo nos contentamos con ver el incendio y ni siquiera pensar, que un súbito cambio de viento nos arrojaría en él. Con Dios. (DAG) 01.09.2025





