Existe un discurso de doble moral y maliciosamente articulado, por medio del cual, se quiere hacer entender que República Dominicana es ahora un país solo de negros y que esconde un abusivo discurso extremadamente racista y lo que no es cierto del todo.
Explicamos. Para el 30 de mayo de 1961, esta nación tenía 2.5 millones de habitantes y racialmente se componía en una mayoría mestiza (cruce de blanco con aborigen que aquí llamamos “indio”) con una parte amplia de blancos, menos negros y variedad de ciudadanos de raza amarilla comúnmente conocidos como “chinos”.
Lo que resultó del empeño de la Era de Trujillo de y hablando en criollo, para “blanquear la raza” y por el recelo de entonces a la negritud haitiana y no tanto a la raza negra en sí proveniente de otros países.
Para el 2025, 64 años después, los dominicanos tenemos un componente racial diferente y en ese orden, de negros, mestizos, blancos y raza amarilla y que es una composición racial preponderantemente negra, pero que como hay un enclave de nariz parada de supuesta “clase alta” y fundamentalmente santiaguera, mediáticamente se trata de inculcar el desprecio a lo negro y el favoritismo a lo blanco y que se observa en la inmigración europea desde el siglo XIX, y con gente proveniente de Italia como de España fundamentalmente y de amplia mentalidad racista y perturbadoramente colonialista.64 años atrás en el 1961, 2.5 millones de habitantes y ahora en el 2025, once de habitantes.
Por ello, bien se pueden señalar a los Vicini, los Corripio y los García San Miguel y otras familias de inmigrantes blancos como los Rainieri, Armenteros, Paliza, Velázquez, etc., todos ellos vinieron a este país y como se dice en criollo, “con una mano adelante y otra detrás y la mayoría en alpargatas”.
Llegaron, con excepción de la cabeza Vicini, que del comercio al detalle, pasó y por sus relaciones oficiales, a prestamista del Estado y en uno que otro caso, a prestamista del mismo presidente de la República, presidente Lilis de quien era también su prestamista y garantista privado , quien sus servicios solía pagarlos mediante entrega de tierras e inmuebles y en su caso dándole la facultad para entregar sus bienes a la familia presidencial y a la hora de morir el presidente y lo que no ocurrió. Hoy esa familia se ha diversificado y clasificada como una de las primeras fortunas nacionales, mientras la Corripio, comercio al detalle, almacenes y ahora fábricas y prestamista o el banquero de los bancos y como se le conoce a su cabeza.
Todas las demás transitaron el mismo camino en el alto comercio y teniendo un detalle a su favor que nunca han tenido generaciones de dominicanos: Tienen acceso a los préstamos bancarios y muchas veces como expresión de solidaridad entre inmigrantes y nos referimos a los primeros flujos de primera generación. Todos, enormemente racistas y al grado, de que solo se mezclan entre ellos o más significativamente entre árabes y turcos, que llegan al extremo, de que a puertas cerradas y en casas, no hablan castellano y sí solo sus lenguas de origen. Mientras los inmigrantes españoles de ese tiempo, apenas y con mucho cuidado, rozaban las manos de los dominicanos y aun cuando fueran sus empleados y por el profundo desprecio a lo negro.
Debido a tal tipo de mentalidad segregacionista, han logrado dominar a la población dominicana y en particular la pobre y de clase media preservándose ellos, los descendientes de españoles e italianos y con apoyo de familias de raza española de origen cubano, han “domado” la mentalidad dominicana, a una de gente de mentalidad esclava y servil que entiende a aquellas familias inmigrantes como si fueran socialmente “de primera” y por eso instintivamente les rinden abyecta pleitesía.
Paradójicamente y al permitirse el libre tránsito a nivel internacional, ocurrió a partir de 1962, los dominicanos se cruzaron con españoles e italianos y otras nacionalidades europeas y naciendo un nuevo tipo de dominicano de origen europeo y de mentalidad cosmopolita, originada en las relaciones maritales entre inmigrantes dominicanas con parejas masculinas españolas y italianas y con el detalle, de que las dominicanas casaban legalmente con sus parejas y sus hijos nacían en el territorio nacional, aunque después los papas, les otorgaban su nacionalidad, en otros casos nacían en el país en el que la madre residía y luego esta solicitaba su nacionalidad dominicana asociada y de acuerdo al artículo 20 de la Constitución de la República.
Esta situación y aumentada con la inmigración dominicana a Puerto Rico, Miami y Nueva York, generó el otro tipo de dominicano originario en el exterior y en esta ocasión originario en Norteamérica, quien al vivir por años en EEUU se hacía ciudadano del país de acogida o sus descendientes nacidos allí, pero sin olvidar sus raíces dominicanas y dando nacimiento al llamado dominicanyork, cuya fortaleza económica proviene de negocios al detalle, trabajo en fábricas, inversiones financieras…y la droga ilícita como negocio de financiación y acumulación de capital. Esto, ocurre al otro tipo de dominicano quien al vivir por años en EEUU se hacía ciudadano o nacía allí.
Mayoritariamente, sí tuvieron una meta común, invertir sus dineros en el territorio nacional y enviar sus hijos a estudiar y naciendo entonces otro nuevo tipo de dominicano de raza mixta y blanqueada, pero con una mentalidad nada servil y sí competitivamente agresiva y al grado, de que hoy la clase media ha evolucionado de un amanera tal, que los llamados “ricos tradicionales o primeros inmigrantes” tienen un amplio desafío en materia de competitividad comercial o de negocios y finanzas con este nuevo tipo de dominicano, digamos, cosmopolita.
Ciertamente, todavía hay muchos dominicanos serviles y sumisos y uno que otro de mentalidad esclava, pero ya son los menos y casi todos, más de raza blanca que negra y sí muchos mestizos y una característica fundamental, miran de frente, retan de tú a tú, no se consideran inferiores a nadie y a cualquier rico le dan un tapaboca.
Por lo que, perfectamente se puede decir, que a este día, “el dominicano y hablando en dominicano, no le come pendejadas a nadie” y sobre todo las nuevas generaciones nacidas desde el 2007 fundamentalmente y quienes aún de barrios periféricos de nuestras ciudades, son de una mentalidad super agresiva, muy dominicanista y nunca de fácil acomodamiento con las ideas o imposiciones de otros.
¿Su viva imagen?, los casi cuatro millones de jóvenes que han tomado para su dominio las redes sociales y le han impuesto a la nación una nueva idiosincrasia con una cultura compartida, que si bien tiene un ramal europeo, es básicamente dominicanyork, en tanto de contrapartida, y grave contraste, vemos a jóvenes dominicanos nacidos en el territorio nacional, con menos mentalidad de apertura, conservadores y en cierta forma reaccionarios, que tratan de pelear a brazo partido por el dominio del territorio social conformado por los medios en las redes sociales frente a los otros dominicanos nacidos en el exterior.
Si hacemos abstracción de lo anterior, analicemos el contexto racista y anti haitiano de los dominicanyorks que dicen sorprenderse porque supuestamente, en este país hay ahora haitianos por todas partes, cuando en realidad, se trata de un millón de individuos inmigrantes o hijos suyos y un fuerte segmento de dominicanos de origen haitiano y lo que se comenzó a registrar en el primer censo nacional y familia del año 1920, que registró a 30 mil ciudadanos haitianos con residencia legal y sus hijos dominicanos y ahora con cuatro generaciones nuevas.
Pues para una nación, que como la Dominicana tiene ahora 11.0 millones de habitantes y 3.0 millones de inmigrantes en otros países y generando hijos de diversas nacionalidades y con origen dominicano, que pasan del medio millón, el que haya un segmento de un promedio de un millón de haitianos y entre residentes e ilegales, se corresponde estadísticamente hablando,, dando lecciones a la diversificación de nacionalidades y razas en una sociedad dinámicamente de mentalidad abierta y que es una situación que difícilmente pueda cambiar y sí evolucionar a mejor y con una mentalidad menos isleña, salvo lo otro de la expulsión permanente que debe tenerse a todo extranjero ilegal y cuya muestra más significativa se tiene en EEUU dando lecciones.
Puntualicémoslo, esta nación, no es que «tiene haitianos por todos lados», sino que la misma dinámica migratoria lo establece y debido a lo cual. No estamos de acuerdo con los inmigrantes criollos dominicanyorks, que piensan de ese modo racista y en un país, que dentro de los estándares internacionales, debe tener una cuarta parte de su población de origen extranjero de primera generación.
Además, República Dominicana está en el tránsito generacional de convertirse cada vez en una nación multinacional y con componentes de razas y pueblos, que cada vez, le están dando mayores y mejores características, al dominicano pluralista de este siglo y sin perder su idiosincrasia y cultura originales y sí mejorándolas.
Así, hay que decir, que no es cierto y sí un grave insulto gratuito, expresar: «¡ Todo ha cambiado. Hay haitianos por todas partes”! Dice un dominicanyork que tenía años que no venía al país de sus padres y ancestros. ¿Hasta dónde es cierto lo que dice? La imagen que mostramos le desmiente. Con Dios. (DAG) 09.11.2025.
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última actualización: 09:44 am.





