No fue nada extraño, que antier y al cumplirse un nuevo aniversario del abandono definitivo del país de la familia Trujillo y de lo que la prensa de la época denominó “la salida de los remanentes del trujillato” y que fue el 19 de noviembre de 1961, la totalidad de los medios de comunicación tradicionales no hayan emitido ni una línea o palabra sobre aquel acontecimiento, que marcó el inicio decisivo de una nueva forma de tiranía, que como ya se ha visto, ha devenido en un gobierno plutocrático conformado por hijos de inmigrantes europeos y en asociación con parte de la alta burguesía haitiana.
El curioso silencio, también tiene mucho que ver con la composición social de la clase política y mediática nacionales, que al no reseñar la efemérides, de alguna manera sus miembros entienden que pueden ocultar, el como ha sido posible, que mercaderes y artesanos y la mayoría originarios de España e Italia, que lo único que tienen es dinero y en la mayoría de los casos obtenido fraudulentamente, hubiesen podido escalar los niveles más altos del Estado Dominicano y ahora con una imposición de leyes y costumbres nuevas e hijas del férreo control que con la excepción de los gobiernos balagueristas, la partidocracia y con el apoyo plutocrático tiene de la vida nacional.
Para el lapso 1930-1961, la República se desenvolvió y siendo un país rural y autosuficiente con un peso oro más fuerte que el dólar estadounidense y que no le debía a nadie en el exterior, compuesto por una mayoría analfabeta, con un relativo accionar de industrialización ligera, que de algún modo contribuyó a darle un perfil de cierto tipo innovador, que fue acentuado con la creación del hipócrita modelo de supuesta “destrujillización”, que facilitó, que los testaferros de la dictadura y mediante subterfugios seudo legales y la complicidad mediática, se apoderaran y surgiendo como “dueños de las empresas del Estado”, que creadas por Trujillo, su único propósito era mejorar el nivel y calidad de vida de los dominicanos.
De ahí que las originales diez familias oligárquicas, evolucionaran a las veinte familias de empresarios en ciernes, que finalmente se apoderaron de la economía en el lapso 1961-1965 y los Vicini a la cabeza y robustecido desde el momento que el gobierno balaguerista de 1966-1970 creó la ley de sustitución de las importaciones y generando la estructura burocrática de origen civil que le dio concreción al periodo de cuatro años del dominio oligárquico directo anterior del lapso 1961-1965 y ya en el 1963, al llamado Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) y lo que significa, que este tiene 62 años de establecido y ahora como un portento burocrático, industrial, financiero y comercial y con una estructura de 78 empresas apéndices, que de suyo, conforma la estructura burguesa, ahora de más poder social, político y fáctico de la vida nacional.
En términos simples, toda la estructura desarrollista creada en la Era de Trujillo dio paso a una serie de organismos empresariales que conforman la nueva alta burguesía, que de manera autoritaria dirige la vida nacional y que mediante gobiernos apéndices suyos y organizados como mecanismos de enriquecimiento abierto para los políticos y empresarios; como gobierno plutocrático desde el 2020, asfixia la vida dominicana y como nunca y tanto, que en tiempos de Trujillo no pudo suponerse que podría acontecer.
La diferencia básica entre la economía de características subdesarrollada y provinciana de aquellos 31 años de regímenes fuertes y militaristas y la de hoy de 64 años con gobiernos de estructuras plutocráticas de esquema totalitario continuo, es que la actual dictadura de origen civil, es agresivamente desarrollista a favor de grupos familiares e industriales, quienes unidos a oligarcas haitianos, de hecho, han logrado concretar un principio de economía binacional mixta con preponderancia de una mano de obra esclava y barata en el que los sectores de emprendedores conforman grupos de poder económico derivados de la economía anterior y tradicional y sustentados en una mano de obra básicamente esclava y manipulada por la corrupción establecida como mecanismo de sustentación del poder plutocrático.
Ya cambiando a esta nueva y agresiva de ahora, de capitalistas sin moral ni control legal y siempre en disputa con los nuevos capitalistas originados en la creación de capitales en base a dineros públicos vías contratos de obras y de servicio amañados y teniendo que pelear territorios con los nuevos empresarios de la evasión fiscal, el lavado de activos, el contrabando y el narcotráfico.
Mientras en los tiempos de Trujillo la población (2.5 millones de habitantes) era sumisa y en cierto modo humilde y de conducta relativamente sana y temerosa a más no poder, ahora, esta de los últimos 64 años de 11.5 millones de habitantes es todo lo contrario: Las reglas solo existen para los tontos y las leyes para quienes se dejan oprimir y generando el entramado de capitalismo salvaje que se funda en las prácticas a gran escala de la corrupción desde el poder.
Y lo que ha precipitado, en lo marginal, un nuevo tipo de empresariado joven extremadamente agresivo y de conducta amoral, al que la partidocracia abrazó como suyo y al grado, de que en el Congreso Nacional como en el gobierno nacional, más del 50 por cierto de quienes lo dirigen, tiene que ver con las mafias de grupos delincuenciales estadounidenses como europeos y generando, que en la medida que la juventud crece y sustituyendo a las viejas generaciones y de estas, muchos individuos diciéndose dominicanos cuando son extranjeros de origen dominicano y los jóvenes haciendo conciencia de que los dominicanos vivimos controlados por un Estado Delincuente, se ha desarrollado un esquema vertical de delincuencia desde el poder.
A nuestro modo de ver y entender la realidad que se vive, esta es la razón del porqué la plutocracia no recordó antier el cese definitivo de la Era de Trujillo y mucho menos el sector mediático y en particular, el periódico El Caribe, fundado por el hombre fuerte que gobernara 31 años y hoy, en manos de nuevos grupos económicos de la ciudad de Santiago.
Otro dato significativo es, que de los casi cuatrocientos y picos de libros escritos sobre Trujillo y su Era, no ha sido escrito aquel que refleje la realidad objetiva de aquellos 31 años. Mientras con una agresividad de espanto, nuevos escribidores a favor de la plutocracia, relatan y reescriben la historia dominicana y para adaptarla a los nuevos esquemas de explotación y dirección que la nueva burguesía quiere fijar de antemano y de cara a los dominicanos que están naciendo hoy y quienes al 2050 tendrán 25 años y para el 2075 integrarán y conformarán una nueva población de 18-50 años.
Siendo esta la razón, de que instituciones de la alta burguesía como la llamada Fundación Corripio, aspira a rediseñar desde ahora el nuevo estilo de mentalidad esclava que su cuarta generación quisiera y al pretender restructurar el esbozo de dominio vertical que la plutocracia quisiera y antes de que las nuevas dos generaciones que puntualizamos, lleguen a la adultez plena y todos los nacidos entre el 1930 y el 2030 nos hayamos ido al mundo de los imprescindibles.
Estamos pues ante esta realidad, de que la historia no se relata como fue, sino como los grupos de poder quieran y por eso hubo silencio mediático, cuando antier terminó oficialmente la Era de Trujillo (1930-1961) 19 de noviembre del último año y para iniciar la tiranía partidocrática con la que la clase gobernante la sustituyó y que ya lleva 64 años. Con Dios. (DAG) 21.11.2025
última actualización: 04:50 pm..





