Las posibilidades de Estados Unidos de ejercer presión militar sobre Irán están hoy muy reducidas, ya que el país no dispone del despliegue necesario en Oriente Medio para iniciar una operación de envergadura, indicó el martes la revista Politico.
En primer lugar, las tropas y buques estadounidenses que antes estaban a disposición del presidente han sido desplazados hacia el Caribe. Asimismo, un importante sistema de defensa enviado en 2025 a Oriente Medio ha regresado a Corea del Sur. Además, según altos cargos de la Administración, no existen planes para trasladar grandes activos adicionales a la región.
De este modo, las opciones del presidente Donald Trump se encuentran aún más restringidas que en junio del año pasado, cuando Estados Unidos atacó instalaciones nucleares iraníes. El mandatario todavía puede ordenar bombardeos selectivos contra el liderazgo iraní o infraestructuras militares, pero, al mismo tiempo, debe lidiar con legisladores que, poco más de una semana después de que Trump ordenara el secuestro del mandatario venezolano, Nicolás Maduro, se preguntan si un ataque no arrastraría a EE.UU. a otra guerra en Oriente Medio.
Por otra parte, el cuello de botella es especialmente crítico en materia de defensa aérea para proteger a las fuerzas estadounidenses dentro del alcance del armamento iraní. Si la Administración Trump ordena un ataque y Teherán responde con contundencia, Washington podría disponer de un número limitado de interceptores para defender a sus tropas ante el considerable arsenal de cohetes y misiles de Irán.
Por último, Politico recuerda que el Pentágono mantiene unos 10.000 efectivos en la base aérea de Al Udeid, en Catar, además de contingentes menores en Irak, Siria y Jordania, todos ellos potencialmente expuestos a una eventual represalia iraní.
Protestas en Irán
Las protestas en Irán, activas desde finales de diciembre, se han producido en un escenario de crisis económica y fuerte depreciación de la moneda nacional, extendiéndose por todo el país.
El presidente estadounidense amenazó con intervenir en la nación persa si se producían muertes de manifestantes. Jerusalem Post reportó la semana pasada que Washington está considerando esa acción para apoyar las protestas, mientras Israel estudia si el reciente secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, podría establecer un precedente aplicable al Gobierno iraní.
Frente a declaraciones hostiles, Teherán acusó a Washington y Tel Aviv de instrumentalizar las protestas como parte de una «guerra blanda», advirtiéndoles severamente que no interfieran en los asuntos internos de la República Islámica.(RT)





