El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, hasta ahora ha emprendido determinadas políticas entre atrevidas y expansionistas de toda índole para tratar de recobrar el perdido prestigio de su país, ahora en evidente declive como gran potencia unipolar, pero hasta ayer, nunca, con la determinante decisión de reducir el prestigio de las otrora grandes potencias coloniales europeas, reducidos sus burocratizados gobernantes al simple papel de que se les entienda marionetas de su poder cesáreo casi imperial.
Incluso y por las primeras reacciones, al anuncio, de que Trump impondrá fuertes aranceles a aquellas naciones que no apoyen su pretensión de anexarse a Groenlandia como parte del territorio estadounidense y sin importarle lo que todo el resto del mundo pudiera decir, se hace evidente, que para el estadounidense de origen alemán y raíz judía askenazi, lo que en el fondo hay, es hacer desaparecer el respeto que el resto de las naciones le tenían a Europa y al ahora colocarlas en la misma estatura de naciones tercermundistas y para remate, mala pagas y malagradecidas.
Solo hay que ver como el estadounidense les tira en cara, que fue gracias a los esfuerzos, recursos humanos y dineros de EEUU, que Europa pudo salir de la Segunda Guerra Mundial y no obstante que la nación héroe de aquellas azarosas jornadas bélicas, fue la antigua URSS, hoy la Federación Rusa o Rusia a secas, cuyo ejército rojo y los más de 28 millones de víctimas que el pueblo ruso aportó en aquella conflagración, le dan una categoría tan superior, que es imposible desconocer tan tremendo papel y en el que los hechos muestran, que EEUU no tuvo un gran papel y como en cambio sí lo tuvo en procura del rescate de Europa a partir del Plan Marshall.
Agréguese, que todo el mundo entendía que EEUU es una potencia en declive y frente al surgimiento del nuevo mundo multipolar, que justo es decirlo, se originó en el apoyo financiero suyo a China Popular fundamentalmente y al darle el apoyo necesario para que la nación asiática tomara el papel de la fábrica del mundo.
Sin embargo, los estrategas estadounidenses no tomaron en cuenta, de que al momento de la visita a Pekín, de Nixon y Kissinger al apoyar el renacer chino, la clase gobernante de aquel país, decidió tener una perspectiva de política desarrollista de apertura alejada del viejo comunismo teocrático maoísta y gracias a esa visión de Estado, China es hoy y sin duda alguna, la primera potencia económica y financiera del planeta y en lo político, con un sistema de apertura y visión de desarrollo tan dinámico, que hoy, no solo que es la nación más desarrollada del planeta, sino que su pueblo ha llegado a alcanzar niveles nunca vistos en materia de nivel y calidad de vida y tanto, que ninguna de Occidente pudiera acercársele o igualársele.
Trump y sus estrategas, quienes desde hace un año han emprendido esa suerte de cruzada buscando un reposicionamiento de gran potencia mundial dentro del mundo multipolar, se dieron cuenta, que EEUU tenía que dar el paso de una agresividad absoluta frente a Europa y de cuidadosos pasos tácticos frente a China y Rusia, por lo menos, los suficientes para que las tres naciones se comporten como las que deciden en el mundo.
De ahí que entendamos, que lo sucedido en Venezuela, donde su estado de derecho fue descalabrado y el país sudaca convertido en uno de gran servidumbre hacia Washington y en lo que se tuvo gran diligencia al desvertebrar a la clase gobernante y al extremo de secuestrar a su presidente y colocar como gente de gobierno a la facción política más independiente a Maduro y al chavismo y lo que tomó por sorpresa a las viejas ex-potencias europeas, cuyos gobiernos todavía no se recuperan del asombro que les produjo tanta temeridad.
Vemos como Trump reestructuró su cruzada busca poder factico, incentivando las ocho guerras que ya lleva en su registro, el impulso dado a Israel, el oculto estado 52 de la Unión Americana y rematando con una implacable guerra de propaganda contra Irán y la que dentro de poco se materializará en la segunda guerra Irán-Israel, en tanto Europa y su vieja influencia quedará totalmente anulada y aunque no se crea, maniatando el accionar estadounidense al sionismo, que hasta ahora se ha creído que EEUU va por todas a su favor y lo que no es así.
Entonces y cuando se creía que de sorpresas ha habido suficiente, Trump se destapa con su agresivo plan de anexionarse a Groenlandia que es un estado asociado del reino de Dinamarca desde hace más de doscientos años y con el solo propósito de proteger sus fronteras exteriores, controlando las rutas de navegación en todo el hemisferio norte.
¿Cuál ha sido el resultado?, que está a punto de lograr sus propósitos y si es que China y Rusia no le sugieren que disminuya su apetito expansionista, mientras como ya se ha visto, EEUU ha reconquistado su dominio militar absoluto en toda el área caribeña, mientras alienta la partición de Argentina para crear otro Israel en Suramérica y a costillas de Argentina y Chile.
Es decir, Trump está reposicionado a EEUU como primera potencia dominadora en este hemisferio y tal como lo son China y Rusia en sus respectivas áreas geográficas, mientras se saca el as bajo la manga con el asunto de Groenlandia y con el añadido, de que al quitarle a Dinamarca su estado asociado en América del Norte, disminuye la imagen de Europa como potencia entre naciones y lo peor, dañando su imagen y buena estima como una Unión Europea y dominada por gobernantes pusilánimes, idiotizados y burócratas y que frente a Latinoamérica y el Caribe, perderá todo el respeto.
Trump puede que gane su aventura de pura audacia con Groenlandia, pero el sentido común dice lo contrario, pues deberá pactar un arreglo geopolítico y militar, que facilite que Groenlandia sea un estado independiente y soberano y nunca más de dependencia danesa.
Al fin y al cabo EEUU tiene una muy importante base militar y de alta tecnología allí y en base acuerdos directos de autogestión y lo que hace innecesario que quisiera anexionársela, más lo táctico, que Groenlandia y como nación independiente y soberana es un mejor partido, que ser dependiente del país europeo que se entienda su especie de madre patria.
Todavía más, si Trump y sus estrategas analizan con cuidado la probabilidad independentista, solo con la presencia diplomáticas de países de este hemisferio y que son sus aliados a las buenas o a las malas, sería suficiente para influir y decidir en el destino de una Groenlandia nación independiente y soberana.
Mientras tanto y de cara a República Dominicana, su presidente deberá de revolucionar la estructura de su anquilosado ministerio de Relaciones Exteriores, colocando personas con criterio y opinión propias y de mentalidades suficientemente cosmopolitas como para saber sacar provecho del esquema de cambio geopolítico extraordinario que Trump y su secretario de Estado Marco Rubio motorizan. Ahora bien, si Abinader quiere trascender en política exterior y con funcionarios no necesariamente partidaristas, pero sí de mentalidad geopolítica, este es el paso que debería de dar y si quiere que al menos por su visión diplomática, se le recuerde como un gran presidente.
Obligándonos a entender, que a propósito de ambicionar a Groenlandia. Trump destapa su gran venganza contra Europa y al reducirla, en imagen e influencia, a nivel de cualquier país tercermundista. Con Dios. (DAG) 18.01.2026
última actualización: 10:00 am





