Aunque en semanas anteriores el administrador del Banco Agrícola, Fernando Durán, defendió su gestión en una rueda de prensa al presentar una serie de logros y avances obtenidos en los últimos cinco años, antiguos dirigentes de la entidad estatal manifestaron la necesidad de ir más allá de las palabras y realizar un proceso de auditoría.
“Amerita una auditoría de gestión y una auditoría forense”, sostuvo Carlos Segura Foster, exadministrador del referido banco, asegurando que la responsabilidad cae sobre las instituciones reguladoras correspondientes y estas muestran una posición de indiferencia ante la situación.
En su argumento, explicó que esta revisión sistemática y documentada es “urgente para salvar la producción nacional” y lograr restablecer la imagen de la institución señalada por supuestos rumores de desfalcos millonarios.
Durante varios meses, circulan denuncias y rumores persistentes de esta institución por presentar una presunta gestión financiera deficiente gracias a los préstamos de tasas preferenciales a dirigentes del partido oficialista y licitaciones irregulares que la posicionan en estado crítico, cercano a la quiebra.
Refiriéndose a estas denuncias, Segura Foster mencionó que no se tratan de acusaciones aéreas y se basan en informaciones reales, tomando en cuenta auditorías realizadas en los años 2020-2024 por la Superintendencia de Bancos.
A su criterio, los más afectados por estos rumores son el sector agrícola, pues enfrentan una baja producción en los financiamientos, trayendo consigo penurias en los campos y deterioro en los alimentos.
“El volumen de las exportaciones se ha caído en esta gestión del Gobierno y hemos pasado en algunos renglones que éramos primer y segundo lugar a quinto y sexto lugar”, lamentó.
No obstante, Durán aprovechó la rueda de prensa para responder que del 2020 hasta el 2025 los activos del banco reflejan un crecimiento de un 70%, reflejado en cifras de 26,912 millones de pesos a 45,871 millones. Además de expresar que Bagrícola no regala, sino que presta, y cada año recupera por cobro de préstamos un promedio anual de 24,680 millones de pesos.
A esta posición, Paíno Abreu, exadministrador general del Bagrícola, recomendó que, más allá de las palabras, “es una cuestión elemental en cualquier institución pública y privada auditar las gestiones y los fondos que administran Eso es necesario absolutamente”.
Recomendó dar respuestas con precisión, estados financieros y firmas auditoras externas que puedan certificar los estados y descartar escapes o mal manejo financiero.
Instó al banco, como entidad estatal, a rendir cuentas públicas de manera continua para disipar cualquier atisbo de duda y cumplir como misión principal brindar seguridad al agricultor.
Si este requisito no se puede cumplir, recomendó reestructurar la institución con más posibilidades de desarrollo y crecimiento en el futuro. (LD-nm / OJO-jj)





