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Por qué un ataque de EE.UU. a Irán sería contraproducente y qué impacto tendría

El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha amenazado en reiteradas ocasiones con atacar militarmente Irán para presionar a la República Islámica a firmar un acuerdo nuclear.

En ese contexto, el Pentágono ha organizado un despliegue masivo en Oriente Medio que incluye dos portaviones y decenas de aviones de combate y de reabastecimiento, lo que le da al líder republicano la opción de lanzar operaciones limitadas o extendidas contra el territorio iraní.

Sin embargo, el posible bombardeo del país persa podría tener el efecto contrario de lo que el inquilino de la Casa Blanca anhela e, incluso, desatar un nuevo conflicto desestabilizador en la región, advierten múltiples expertos.

«EE.UU. no conseguirá un acuerdo diplomático con los iraníes si los ataca»

Así, es probable que Teherán suspenda su participación en las conversaciones sobre su programa nuclear si Washington lanza un ataque. «Si hablan con el pueblo iraní con un lenguaje de respeto, responderemos con el mismo lenguaje. Pero si nos hablan con el lenguaje de la fuerza, responderemos de la misma manera», advirtió el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, AbbasAraghchi.

«No conseguirá un acuerdo diplomático con los iraníes si los ataca de nuevo», dijo a Bloomberg Barbara Slavin, investigadora del Centro Stimson en Washington. Las amenazas militares por sí solas —incluso si EE.UU. no actúa al respecto— «harán que estén menos dispuestos a llegar a un acuerdo», explicó.

«No existe una opción militar fácil y limpia en el caso de Irán»

Asimismo, expertos analistas indican que, si bien Trump ha mostrado una preferencia por operaciones militares rápidas (incluidas breves campañas de bombardeos en Yemen, Siria y Nigeria, así como la incursión de fuerzas especiales para secuestrar al presidente venezolano Nicolás Maduro en enero), un ataque a Irán podría provocar una represalia que arrastre a EE.UU. a un conflicto más prolongado.  

Históricamente, Teherán no ha actuado de acuerdo a las previsiones estadounidenses y las campañas de ataques limitados no siempre se desarrollan como se planean, destacó Becca Wasser, directora de defensa de Bloomberg Economics. «Los ataques aéreos y con misiles son increíblemente atractivos para los altos líderes porque pueden realizarse a distancia y, ostensiblemente, pueden lograr victorias rápidas», apuntó, remarcando que las campañas limitadas a menudo se convierten en «esfuerzos largos y costosos».

Además, los líderes de Irán cuentan con amplias capacidades militares y una red de fuerzas regionales que podrían ayudar a sostener la resistencia. «No existe una opción militar barata, fácil y limpia disponible en el caso de Irán», indicó a The New York Times Ali Vaez, del International Crisis Group, una organización enfocada en resolver conflictos.

«Una guerra regional larga, costosa y sangrienta»

Mientras, expertos destacan que la República Islámica posee uno de los arsenales de misiles más grandes y variados de Oriente Medio. Su arsenal incluye numerosos drones y armamento antibuque, aunque el volumen actual de su inventario de misiles sigue siendo incierto tras la ‘guerra de los 12 días’ con Israel en junio pasado. Los misiles balísticos de mediano alcance iraníes pueden volar hasta 2.000 kilómetros, radio que incluiría a bases estadounidenses tan lejanas como el oeste de Turquía y todo el Medio Oriente, incluidos Israel y los Estados del golfo Pérsico.

Por su parte, los países del Golfo, donde se encuentran numerosas bases de EE.UU., temen que cualquier ataque militar de Washington pueda tener consecuencias en su contra. En enero, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos declararon que no permitirían que su aliado utilice su espacio aéreo para posibles ofensivas. Sin embargo, esta postura podría no protegerlos en última instancia de potenciales represalias iraníes, apuntan los expertos.

«En lugar de intimidar a Irán para que se someta, es más probable que provoque en los líderes de Teherán una reacción con un nivel sin precedentes de ataques contra bases estadounidenses en la región del golfo Pérsico y contra sus socios en todo Oriente Medio, lo que pronto podría convertirse en una guerra regional larga, costosa y sangrienta», advirtió la Asociación para el Control de Armas, con sede en EE.UU., en un comunicado.

Consecuencias económicas

Irán ha amenazado previamente con cerrar el estrecho de Ormuz, bloqueando así una de las rutas marítimas de energía más importantes del mundo. Aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado del mundo circula por sus aguas.

Cualquier interrupción de la circulación en el estrecho haría que los precios de la energía se disparen, señaló Claire Jungman, directora de riesgo marítimo e inteligencia de Vortexa, una empresa que rastrea el comercio de crudo y energía.

En los últimos días, las fuerzas iraníes han realizado ejercicios prácticos en el estrecho de Ormuz, lo que, según distintos expertos, indica que Teherán podría cerrar la vía fluvial, de 145 kilómetros de longitud, si estallara una guerra. El cierre también perjudicaría a Irán, restringiendo su capacidad de exportar petróleo a importantes clientes como China. «Sería como si le hubieran derribado el techo», comparó Vaez.

Tensiones entre EE.UU. e Irán

  • A comienzos de enero se produjo una escalada entre Washington y Teherán, tras la amenaza de intervención militar lanzada por Trump, en un contexto de protestas internas en Irán motivadas por una profunda crisis económica y el derrumbe de la moneda nacional. Aunque las manifestaciones finalmente cesaron, EE.UU. mantuvo la presión, redirigiendo su argumento hacia los programas nuclear y de misiles de Teherán.
  • El pasado 6 de febrero se celebró en Mascate, Omán, la primera jornada de contactos indirectos entre EE.UU. e Irán sobre la cuestión nuclear. Tras el encuentro, Trump aseveró que «Irán parece muy interesado en llegar a un acuerdo». Por su parte, Teherán describió el ambiente como «positivo» y confirmó la voluntad de mantener el canal de diálogo abierto. Una nueva jornada de conversaciones se celebró el martes de esta semana en Ginebra, Suiza.
  • Al mismo tiempo, desde la República Islámica han advertido repetidamente que están preparados para responder con golpes «pesados» a cualquier «error estratégico» de EE.UU. Además, han remarcado que un cese completo del enriquecimiento de uranio es «absolutamente inaceptable» para el país.
  • Trump declaró este jueves que «cosas malas» podrían ocurrirle a Irán si no alcanza un acuerdo con Washington y dio a Teherán un plazo de entre 10 y 15 días, que calificó como el «máximo» para lograrlo. Sin entrar en detalles sobre un eventual ataque militar, aseguró que Estados Unidos «va a conseguir un acuerdo de una forma u otra» y que, de no lograrlo, «será desafortunado para ellos». (RT)

 

 

 

 

 

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