La 38 Feria Agropecuaria Nacional, inaugurada el jueves por el presidente Luis Abinader en la Ciudad Ganadera, vivió su segundo día con una masiva asistencia que ha transformado el recinto en un hervidero de actividad.
Entre el bullicio de las familias, el aroma a hierba y estiércol, y la música de fondo, el evento no solo exhibe el potencial productivo del campo dominicano, sino que también revela las luces y sombras del sector: desde la venta de ejemplares de alto valor genético hasta las quejas de los vendedores de víveres por la baja comercialización.
El flujo de visitantes desde tempranas horas era constante. “¡Esto es una locura, hermano! Parece el Malecón un domingo”, expresó Carlos, un productor lechero del sur, mientras observaba la multitud congregada en el área de exhibición bovina. “Ese olor a hierba y estiércol para mí huele a trabajo, huele a campo. Ver a la gente con la boca abierta mirando los toros me llena de orgullo”, añadió.
El asombro de algunos visitantes se concentraba, sobre todo, en los imponentes ejemplares que descansaban en los establos. En los corrales destinados a los equinos, los caballos de paso higüeyano, cuyos precios rondan desde los 600,000 pesos, hacían gala de su porte elegante ante un círculo de personas que se detenían a observarlos y grabarlos con sus celulares.
A pocos metros, en las áreas de ganado mayor, los toros de la raza Brahman, cotizados entre 15,000 y 16,000 dólares, atraían las miradas de criadores e inversionistas que se acercaban a evaluar su genética y conformación.
Para las familias capitalinas, la feria es una experiencia sensorial sin igual. Laura, madre de la pequeña Martina, comentó entre risas: “Desde que entramos, Martina no ha parado de decir ‘¡guau!’. Lo primero que preguntó fue por el olor, y le expliqué que es olor a vaca, a campo. Es una fiesta total, hay música, comida y un gentío que camina con buena energía”.
Con ofertas para todos los gustos
Más allá de la ganadería, la feria ofrece una amplia variedad de productos y servicios que convierten el recorrido en una experiencia integral. Decenas de puestos de comidas rápidas, helados artesanales y cervezas frías se distribuyen a lo largo del recinto, ofreciendo un respiro a los visitantes que recorren los pasillos bajo el sol.
A estos se suman espacios dedicados a la venta de café de producción nacional, aceites comestibles, y una variada gama de productos de belleza, bisutería y jabones artesanales elaborados a base de materias primas naturales, que han despertado el interés especialmente del público femenino.
Tecnología, maquinarias e insumos
En el ámbito productivo, la feria reúne a decenas de expositores especializados en la venta de bombas de riego, maquinaria pesada para la preparación de la tierra, tractores compactos, sistemas de ordeño, cercas eléctricas y todo tipo de insumos para el cultivo y el cuidado animal. Los productores recorren estos espacios comparando especificaciones técnicas y evaluando opciones de financiamiento, en busca de herramientas que les permitan modernizar sus fincas y aumentar la productividad.
En el ámbito comercial y tecnológico, el Banco Agrícola se ha posicionado como uno de los grandes atractivos. Fernando Durán, administrador general de la entidad, informó que ya han aprobado alrededor de 11 proyectos dentro del nuevo programa de bioseguridad para granjas porcinas. “El 50% de las medidas a financiar es donado con un fondo de 600 millones de pesos. Estamos recibiendo solicitudes para restablecer la producción porcina con el mayor grado de protección”, explicó Durán.
Dentro de todo el stand de ventas y ofertas se encuentra un invernadero demostrativo que llamaba la atención de los productores, mientras cuya representante decía: “Mostramos las tecnologías y cultivos que financiamos. La idea es que los visitantes se motiven a solicitar estos créditos”, mientras que otro vendedor mostraba sistemas de frío híbridos para la conservación de leche y carne, una solución innovadora para reducir costos energéticos en el campo.
Sivesa: un escudo sanitario
En el marco de la feria, la Dirección General de Ganadería (Digega), con el respaldo de organismos internacionales como el OIRSA, el USDA y la FAO, presentó oficialmente el Sistema de Vigilancia Epidemiológica en Salud Animal (Sivesa). La herramienta, que funcionará de manera digital y en tiempo real, promete revolucionar el control sanitario en el país.
El director de Ganadería, Abel Madera, explicó que el sistema operará de forma similar a un “e-ticket”, permitiendo a los productores gestionar guías de movilización desde su celular. “Ahora no tendrán que viajar 80 kilómetros para sacar un papel.
Esto es modernización y detección temprana de enfermedades”, afirmó Madera, quien además invitó a la población a disfrutar de las actividades del fin de semana, incluyendo la venta de pollos y huevos a 100 pesos y la entrega de arroz a los primeros visitantes.
Eric Rivero, presidente de Aproleche, calificó la iniciativa como un paso necesario para enfrentar las amenazas globales. “El mundo está expuesto a problemas como la Peste Porcina Africana o la influenza aviar. Este sistema nos pone a la par de los estándares internacionales para proteger nuestra producción récord de pollo, huevos y leche”, sostuvo Rivero, quien proyecta que este año se podrían superar los mil millones de litros de leche producidos.
La otra cara de la moneda: ventas bajas en víveres y frutas
Sin embargo, no todo es euforia en la feria. Mientras los puestos de maquinaria y los establos de animales de alto valor genético concentran la atención, los vendedores de víveres y frutas enfrentan una realidad menos alentadora. Comerciantes consultados en el área de productos frescos alegaron que las ventas han sido muy bajas en comparación con ediciones anteriores, a pesar del alto flujo de personas. El público, al parecer, viene más a mirar y a disfrutar del ambiente festivo que a llenar sus bolsas de yuca, plátanos o ajíes, cuyos precios en el Inespre son accesibles, pero no logran captar el interés masivo de compra esperado por los agricultores.
A pesar de los contrastes, la Feria Agropecuaria Nacional se consolida como el principal punto de encuentro entre el campo y la ciudad. Con una programación que se extenderá hasta el 22 de marzo, el evento combina negocios, educación y entretenimiento.
Algarabía y el aporte al PIB
Entre rodeos infantiles, presentaciones ecuestres y muestras de genética, la feria no solo exhibe los avances de un sector que aporta el 4.5% del PIB y genera más de 365 mil empleos, sino que también refleja los desafíos cotidianos de quienes viven de la tierra.
Como bien lo resumió don Héctor, un criador jubilado que observaba la multitud desde la sombra: “Esto es una algarabía. El que sabe escuchar, aquí oye el mugido de los animales y el balido de los chivos. Y ese olor… para los viejos del campo, eso es vida”. (EC-OJO)





