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¿Deportación o regularización? 50 ilegales diarios, 15 mil al mes, 180 mil al año y en los últimos cinco años 900 mil y por culpa de Abinader. ¿Quién aguanta?

Por una encuesta presentada por la cuenta en X: @Cristodelalibe1 se indaga la opinión de sus lectores, respecto a cuál debe de ser la medida a seguir con relación a la preocupante y grande población flotante haitiana compuesta por una mayoría de ilegales que compiten contra los trabajadores haitianos que tienen años tratando de regularizarse y ni hablar contra los trabajadores y mano de obra dominicana.

Nuestra respuesta inmediata fue la siguiente: “Depende. Los ilegales de los últimos diez años, a retornar a su país. Los otros en vías de documentación, regularizarlos y sus hijos nacidos en territorio dominicano y verificados, otorgárseles residencia legal hasta los 18 años y para que decidan que nacionalidad prefieren y otra cosa. Nada de odiar a los haitianos y estos a los dominicanos. Solo los estúpidos y cretinos podrían caer en semejante error”.

Si nos ponemos a escuchar las voces sectarias y propias de ignorantes llenos de odios insensatos, parecería que fuera verdad que los dominicanos estuviéramos experimentando y totalmente, un muy grave peligro de extinción ante la probabilidad de que en algún momento en el territorio nacional pudieran vivir una gran presencia de ciudadanos haitianos y sus familias.

En realidad y aunque así llegara de ser, la dominicanidad como tal, es decir, cultura, idiosincrasia y nacionalidad, nunca desaparecería en tanto y en cuanto un dominicano viva y aunque por razones de la migración, llegara a ser minoría en su país. Sobre este particular hay ejemplos más que manifiestos: España con sesenta millones y pico de turistas o extranjeros residentes frente a cincuenta millones de españoles en sus 18 regiones.

Ahora bien, tampoco quiere decir que al ritmo que el presidente Luis Abinader lleva en su política de haitianización progresiva, al permitir la entrada irregular de 50 haitianos ilegales promedio diario, que en el mes hacen 15 mil y en un año 180 mil, totalizando en los últimos 5 años nada menos que 900 mil ilegales que ya están en nuestro territorio y a este año, ampliándose a un millón de ilegales y si les colocamos a parte de sus parientes. Tenemos que llegar a la conclusión, de que no hay nación y de la dimensión de República Dominicana, cuya economía pudiera aguantar semejante presión demográfica, hija de la insensata política gubernamental tendente a socavar a nuestra nación y que es el pecado mortal que comete Abinader contra nuestra la República.

Más realidad: Si contamos los haitianos braceros que llegaron al territorio nacional gracias a contratos de trabajo suscritos y avalados por los gobiernos dominicano (Joaquín Balaguer) y haitiano (Francois Duvalier) para el año 1967 y siendo los primeros, unos cinco mil para cada periodo de zafra cañera y que ocurrió hace 60 años. Significa, que la mayoría y luego los siguientes, al quedarse en el territorio nacional y formando familia, poco que mucho aprendieron a integrarse y al grado, de que cuando a tres meses de estar en este país, la culturización era tan manifiesta, que en su país, sus conciudadanos los identificaban despectivamente como “dominiquein”.

Sin embargo y aun así, la transculturización no cesó y aquellos haitianos que formaron familia con dominicanos, a este día, los más viejos de esos inmigrantes tienen 50 años y muchos habiendo obtenido su regularización migratoria y desde hace no menos 25 años siendo dominicanos de pleno derecho al haber elegido nuestra nacionalidad.

Todavía más y lo que a lo largo de los 54 años de ejercicio continuo de @porojocerradura hemos repetido o recalcado muchas veces, cuando en el 1920 se produjo el primer censo nacional de población y familia, se registró y en estadísticas la documentación que lo avala. 36 mil ciudadanos haitianos fueron registrados como residentes legales. Esto quiere decir, que solo ese segmento poblacional migratorio, el de mayor edad y si estuviera vivo tendría 106 años. Lo que a su vez quiere decir, que sus descendientes de tres generaciones y el mayor con 80 años, no solo que son ciudadanos dominicanos de pleno derecho sino que sus descendientes y hablamos de hijos, nietos y bisnietos son dominicanos.

Y qué ha ocurrido?, ¿desapareció la dominicanidad o la nacionalidad?, no. Fueron enriquecidas. Ahí está la familia Despradel y sus descendientes para confirmarlo y siendo todos dominicanos. Con estos ejemplos queremos significar, que para nada las raíces haitianas de muchas familias dominicanas,  han sido obstáculo para que la dominicanidad crezca y la nacionalidad permanezca, con lo que se desmiente a las voces tronantes desde determinados lupanares en las redes sociales, que tratan de difundir un profundo odio contra lo haitiano y en la misma medida que estadounidenses y canadienses de origen haitiano y desde sus respectivos países y al uso de las redes sociales, difunden mensajes de odio contra los dominicanos y al confundir los vociferantes en las redes sociales, aquella  inmigración ordenada y legal, a esta otra atropellante de los últimos cinco años, que por su magnitud, se ha convertido en un verdadero peligro público contra la dominicanidad y a la que definitivamente hay que parar en seco y radicalmente.

Un punto aclaratorio. ¿Quién es ilegal o indocumentado? Aquel extranjero que entra al país sin la documentación correcta. ¿Son dominicanos los hijos nacidos en el territorio nacional de ilegales?, no. Porque nuestra Constitución y leyes más sentencias del Tribunal Constitucional, determinan: Que el hijo de ilegal no es ciudadano dominicano y como sus padres, solo un transeúnte y que es la razón de que no se le otorga acta de nacimiento y sí un documento consignatorio derivado del libro de extranjería y para que en su país le otorguen su acta de nacimiento.

Otra puntualización: Cuando en 1492 los europeos del reino de Cartilla y León llegaron a la isla Quisqueya (madre de todas las tierras) y luego bautizada como Española y en una atrevida visión de futuro y porque España como nación no existía, en la isla vivían sus pueblos aborígenes, todos mestizos y con la llegada de personas blancas hubo y por razones de mezcla racial, el nacimiento del criollo, que fue el resultado del cruce entre blancos y mestizos y a partir de 1527 la corona española permitió el ingreso de negros esclavos procedentes de África.

Para 1548 había 12 mil esclavos negros frente a una población blanca de 5 mil negros y en el 1568 los negros llegaban 20 mil, pero en el 1586 y por enfermedades endémicas, esa población comenzó a disminuir hasta que llegado el 1606, había 9,648 esclavos y resultando luego en un total de 6,742 que eran libertos y 88 esclavos y de acuerdo con el historiador Frank Moya Pons. 

Entrando el 1603 y contra la oposición de los vecinos, la Corona dio la orden despoblar la llamada «franja norte» y con ella creció el contrabando en la parte occidental de la isla y la incursión de piratas franceses y holandeses y también ingleses que se asentaron en la isla de la Tortuga, generándose una ocupación de hecho por parte francesa de toda la parte occidental que posteriormente devino en el Santo Domingo francés como la colonia más rica de Francia.

Por esa colonia, aumentó el tráfico y contrabando de esclavos a los 76 años después de los primeros esclavos africanos traídos por la Corona española y con ese aumento de nuevos esclavos, es que se origina la población negra en lo que hoy es Haití. Esto quiere decir, que blancos en la isla solo los hubo entre 1492 y 1586 y todos ellos, base originaria de los blancos criollos que hoy devinieron en dominicanos.

Veamos este otro ángulo: En Haití y a la fecha, existen y mal contados, no menos de dos millones de haitianos de origen dominicano, más un fuerte segmento no inferior a 300 mil dominicanos residentes legales y todos conviviendo sin hostilidad alguna. ¿Desapareció la haitianidad y la nacionalidad haitiana, porque en el país transfronterizo haya ese componente de sangre dominicana?, a lo absoluto.

Consecuentemente y si lo anterior lo vemos racionalmente, no hay razón alguna para que las dos naciones y sus pueblos se enemisten y ni siquiera porque en Haití existe una fuerte segregación entre los mismos haitianos, unos mulatos y los otros negros, que de cuando en vez provoca choques insensatos. Y los dominicanos, ¿cómo nos identificamos? Mulatos, negros, mestizos, blancos y amarillos y sin división alguna entre nosotros.

Composición racial, que nos revela, que en la actualidad, tenemos un componente de raza amarilla de no menos un 2 % de toda la población, ¿se ha perdido la dominicanidad y nacionalidad, porque los primeros inmigrantes españoles y europeos ahora son minoría o porqué los estadounidenses de origen dominicano, los conocidos como dominicanyorks, son un fuerte segmento poblacional de no menos un millón de extranjeros?, en lo absoluto. Al contrario, todas estas olas migratorias y la haitiana de la que hablamos y originada hace 60 años, que es la principal, han enriquecido nuestra nacionalidad.

Algo más, nuestro criterio se robustece con la llegada de miles de hijos de europeos de diferentes nacionalidades y siendo todos dominicanos de origen. Lo que está sucediendo, es que con el tiempo, República Dominicana es un crisol de razas y nacionalidades, resumidas en la dominicana. Pero y digámoslo de algún modo, Abinader ha cometido el grave pecado de atentar contra los fueros y las bases esenciales de nuestras nacionalidad y al propiciar su desquiciada política migratoria prohaitiana, que de continuar, sí que ya está trastornando a nuestra nación y que es la razón fundamental y porque además esta nueva migración haitiana ilegal de los últimos cinco años y distinta a las anteriores, está compuesta por gente arrebatadamente inculta de raíz de tribus africanas y con un profundo odio hacia lo dominicano.

Obsérvese, que Abinader, también ha permitido, que en muchas de nuestras ciudades ya haya barrios totalmente haitianizados y lo otro tan significativo, de pueblos enteros en la frontera con una mayoría poblacional haitiana y nada dominicana y la pregunta es una: ¿Con qué derecho, Abinader ha violado nuestra Constitución y leyes para favorecer este atentado abierto y grosero contra nuestra nación y que terminará costándonos dolor y sangre desde que la nación se decida por corregirlo?

¿Desconoce el presidente, que en barrios de la periferia de Punta Cana, en Verón, Friusa y Bávaro, hay brigadas de trabajadores hoteleros y de industria ligera haitianos y estamos hablando de 60 mil trabajadores y la mayoría viviendo ocultos “en el monte” como así ellos dicen y para huir de Migración y todos armados con machetes, colines y cuchillos y ya actuando como tropa de choque contra los dominicanos y al grado, de desafiarlos pretendiendo quedarse con sus propiedades y hasta amenazando con matarlos, mientras la policía no hace absolutamente nada para imponer el estado de derecho, en tanto los corrompidos inspectores de Migración no hacen lo correcto para ser más diligentes en la expulsión de los ilegales que ahora se han convertido en una amenaza para la integridad física de los dominicanos y todo este desorden, contando con el apoyo de esa prensa perteneciente a los mismos empresarios hoteleros, de construcción y comercio, que le oculta a la nación este grave como terrible problema social?

De ahí que y sin contradecirnos, también tenemos que aceptar la realidad, de que esa inmigración desordenada propiciada por Abinader para satisfacer a sus amigos empresarios, esos miserables que solo funcionan con mano de obra esclava y barata y como evasores fiscales a gran escala, debemos reorientarla en dos fases. Una, de profunda repatriación de ilegales y otra, dentro de una regularización documentaria normal y para quienes como inmigrantes indocumentados están en vías de su documentación.

Ahora bien, la vida es dinámica y evolución pura y por eso, todos los que vivimos en el territorio nacional también debemos desde ahora por comenzar a pensar, que dentro de 49 años y cuando la mitad de los que vivimos ahora habremos muerto, o sea, para el 2075, en el territorio nacional habrá otro tipo de dominicanos hijos de la tecnología y quienes como humanoides en continua evolución, más con los menores de edad y jóvenes de ahora, serán la nueva expresión de vida y quienes vivan a esa fecha con sesenta o más años, comprobarán, que esas nuevas formas de vida humanoide se habrán fusionado con los dominicanos humanos y si esto es así, ¿tendría sentido el que ciertos extremistas e ignorantes y desde las redes sociales, quieran que los dominicanos vivamos llenos de odio contra los haitianos o aquellos contra nosotros, cuando a final de siglo, los dos países y como también les ocurrirá a otros muchos, sus nacionales serán una mayoría de humanos mezclados con humanoides y generando un nuevo tipo de individuo?, ¿cierto que no tiene sentido comportarse como estúpidos?

Naturalmente, hasta que se llegue a ese nuevo nivel evolutivo, los dominicanos de ahora, sí que tenemos que enfrentar y con dureza si cabe, esta trastornadora política migratoria abierta y sin control que Abinader propicia y la que de continuar, más temprano que tarde le costará perder el gobierno. ¿O es que también cree, que los mismos guardias que ahora le obedecen, mañana y hartos de esa inmigración que ya no controlan, no le exigirán cuentas?, ¿se olvida y perdónesenos la vulgaridad y que la gente suele decir cuando algo la hastía, que «el mucho joder empreña»?

Entonces, lo correcto debe de ser y si hablamos de elegir entre deportación o regularización para los extranjeros ilegales, que mejor nos contentemos con aceptarnos y como hijos de Dios aprender a convivir, respetarnos y tolerarnos, pero corrigiendo todas las distorsiones que la política migratoria de Abinader está causando.  

Y esto por una razón determinante: La isla es solo una y las naciones que la componen son solo dos y sus habitantes, al final y sin perder sus idiosincrasias y nacionalidades y con el mismo “ingrediente” de nacionales, más extranjeros de orígenes dominicano y haitianos provenientes de EEUU, Canadá y Europa y que es el otro inquietante problema común, pues se creen superiores a los isleños. Por eso y apartando la última interrogante, las dos naciones y pueblos, siempre serán dos y hasta el fin de los tiempos y con sus propias culturas e idiosincrasias y hacia el futuro, más que evolucionadas y por empuje de culturas extraterrestres que también llegarán e incidirán. Todo es tener las mentes abiertas.  

Terminamos y solo recordando lo de ahora: ¿Deportación o regularización? 50 ilegales diarios, 15 mil al mes, 180 mil al año y en los últimos cinco años 900 mil y por culpa de Abinader.  ¿Quién aguanta? Con Dios. 17.03.2026

Nota: también en nuestro análisis político de Estado del 24 de junio de 2024 nos referimos al mismo tema pero dentro de otra variable.

última actualización: 10:49 am.

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