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Cuando una nación se encuentra en el inquietante punto, de que sí no cambia sus estructuras y modifica radicalmente su liderato, empuja a que se presente un líder disruptivo que estremezca y recomponga su existencia. Lo que le está ocurriendo a EEUU y lo que con urgencia necesita República Dominicana

Normalmente, cuando las colectividades y en particular las humanas, pasan una situación en la que la indefinición de sus lideratos y el afán desmedido de lucro y poder se posesiona de su clase gobernante, ocurre un estremecimiento social tan profundo, que los mismos cimientos de la nación parecerían que cederán ante la anarquía desatada por las mismas clases dirigentes.

Dentro de ese contexto, ocurre la reacción natural de replanteo generacional y en objetivos, perspectivas y futuro y el nacimiento de un líder nuevo profundamente disruptivo y que fue el caso de Deng Xiaoping, “el pequeño timonel” y quien dirigió China dentro del contexto de una transformación tan radical y reformista en el lapso 1981-1989.

Entre el 1989 y 2012, China experimentó una aparente anarquía gubernativa, que dio paso a un líder disruptivo en la persona del ingeniero químico, Xi Jinping superándose los límites de mandatos previos e iniciándose la fructífera etapa moderna del socialismo capitalista, que llegó a su mayor expresión con su ascenso al poder en el 2012 y reelecto en 2022 como el líder supremo. Su mandato actual se enfoca “en la estabilidad, la modernización militar, y la expansión económica mediante la iniciativa de la Franja y la Ruta”. Xi Jinping busca posicionar a China como potencia global líder.

Parecida situación se presentó en la Federación de Rusia con la desaparición del partido comunista como ente gobernante, al ceder Mijaíl Gorbachov el poder, el 25 de diciembre de 1991 al líder de facto, Borís Yeltsin (1991-1999) quien a su vez entregó el poder a su sucesor designado por él mismo, como presidente interino a un joven tecnócrata, ex – miembro de la KGB: Vladimir Putin, el 31 de diciembre de 1999, quien era el primer ministro en ejercicio. Marcando una gobernanza de 1999 a 2000, y nuevamente de 2008 a 2012.

Su mandato (Putin) ha sido tan disruptivo y provechoso para el relanzamiento de su país, la nación con el territorio más grande en todo el planeta, gobernando a Rusia de manera continua desde 2000, sirviendo como presidente (2000-2008, 2012-presente) y primer ministro (2008-2012). Ha ganado cinco elecciones presidenciales (2000, 2004, 2012, 2018, 2024), con cambios constitucionales en 2020 que le permiten permanecer en el poder hasta 2036, superando los límites de mandatos previos.

Ambos gobernantes y en el desarrollo y crecimiento de sus administraciones, han evolucionado de una forma tan positiva, que ambos son a la fecha, el tándem en el que descansa el nuevo mundo multipolar y cuyo objetivo cierto es desbancar a EEUU y ya como potencia unipolar en declive.

Esta realidad, que ha radicalizado a la clase gobernante estadounidense desde el gobierno anterior de Obama (2009-2017) y acentuado en el primero de Donald Trump (2017-2021) siguiéndole Joe Biden (2021-2025) y retornando Trump para su segunda presidencia 2025-2029.

Con Obama, un estadounidense de raza negra y de origen de Kenia (Africa) se inició el cambio estructural de la gobernanza estadounidense, languideciendo de súbito con Biden y explotando como una granada fragmentaria, con el actual segundo gobierno de Trump y su destape como líder disruptivo de fuerza brutal y casi incontrolable.

Trump y para decirlo de alguna forma, no solo ha polarizado la vida estadounidense sino que ha puesto al resto del mundo patas arriba y con un accionar disruptivo de tal magnitud, que para entenderlo, hay que analizar primero, lo que significa semejante comportamiento y por lo que nos auxiliaremos de nuestra versión de inteligencia artificial: “El liderazgo disruptivo es un enfoque proactivo y transformador que cuestiona el statu quo para generar innovación, mejorando productos y procesos mediante cambios drásticos. Estos líderes prosperan en la incertidumbre, toman decisiones rápidas, fomentan una cultura de experimentación y guían a sus equipos a través de transformaciones complejas con confianza”.

Desde luego, las personalidades de este tipo de lideres, hacen el contraste entre unos y otros. Solo hay que ver el comportamiento de Xi Jinping o chequear el de Vladimir Putin. El primero, político e ingeniero químico y el segundo maestro de espionaje, abogado y político y ambos con un sentido muy calculado de la prudencia y los pasos a emprender y lo que contrasta extraordinariamente con Trump, empresario millonario, agente inmobiliario, especulador financiero y líder televisivo de opinión y quien como apostador, no le importa arriesgarlo todo y con tal de ver si sus políticas van a avanzar al paso que quisiera.

Si las anteriores vivencias las planteamos a la realidad dominicana y comprobándose, que este país tropical está desde el 2012 por salir de la penosa influencia del liderato caudillista aletargado y oportunista de Leonel Fernández, nos daríamos cuenta y lo que el gobernante siguiente lo remarcó, Danilo Medina; que ha habido una implosión de liderazgo, que ha dado paso, a uno, el del presidente en ejercicio, Luis Abinader, fabricado en lo social y en lo económico y en base a dos torneos electorales fraudulentos de los años 2020-2024 y 2024-2028 y que por el fuerte registro de amoralidad pública y corrupción política instigadas desde los grupos económicos y financieros y sus pares del narcotráfico y el lavado de activos, han generado en la nación, un fuerte como sordo descontento popular y social que todavía no encuentra como manifestarse.

Por ese descontento social que aún nadie encuentra como manifestarlo y viendo en paralelo, el fracaso de la mayoría de los lideratos políticos, ahora en las manos vacilantes de tres enfermos expresidentes, más el presidente en ejercicio y comprobándose a su vez, que con el resurgir de las redes sociales y sus lupanares mediáticos, el grueso de la población nacional y a la desesperada, busca las maneras de que la República tenga un liderato disruptivo nuevo entre edades de 25-45 años y en los tres poderes interdependientes del Estado, que en definitiva, entendamos que la nación ya está al tris de pasar por parecidas experiencias a las de China, Rusia y EEUU y que cuando suceda, será tan extraordinario e insospechado, que todos veremos y hablando en criollo, “si el maco es peje”.

Y lo que nos obliga a platear, que y para que se analice exhaustivamente, que cuando una nación se encuentra en el inquietante punto, de que sí no cambia sus estructuras y modifica radicalmente su liderato, empuja a que se presente un líder disruptivo que estremezca y recomponga su existencia. Lo que le está ocurriendo a EEUU y lo que con urgencia necesita República Dominicana. Con Dios. (DAG) 13.04.2026

 

 

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