Paulo Nogueira Batista Jr., economista brasileño, exvicepresidente del Nuevo Banco de Desarrollo y ex director ejecutivo para Brasil y otros países en el Fondo Monetario Internacional (FMI), ha considerado en un artículo para Russia in Global Affairs que crear una nueva moneda de reserva como alternativa al dólar estadounidense «no solo es deseable y posible, sino quizás indispensable», a pesar de que la idea requiera aún mejoras y esté abierta a críticas.
Según el experto, las monedas internacionales han sido históricamente divisas nacionales que priorizan sus propios intereses sobre los globales, por lo que es necesario crear una moneda internacional neutra ya que «las opciones disponibles actualmente son inconvenientes o poco probables».
Aunque Batista recuerda que crear una moneda implica desafíos políticos y técnicos, cree que sigue siendo necesario, pues la posibilidad de una fuerte crisis financiera en Occidente, ligada a la tecnología y la IA, podría acelerar el colapso del dólar.
Las actuales alternativas al dólar no convencen
El economista brasileño descarta la variante de continuar bajo el dominio global del dólar estadounidense, pues tiene riesgos porque el sistema es ineficiente y se usa como herramienta de sanción, perjudicando al Sur Global. Sin embargo, valora que reemplazarlo por otra moneda como el euro no es viable, pues este enfrenta problemas económicos peores y sirve a los mismos fines coercitivos.
Asimismo, recuerda que otras divisas del hemisferio norte presentan también limitaciones, ya sea por el reducido tamaño de sus mercados, como es el caso del franco suizo o los dólares canadiense y australiano, o por la inestabilidad económica que afecta a sus emisores, como ocurre con la libra esterlina. Por otra parte, el yen japonés tampoco serviría, puesto que, aparte de que nunca ha tenido un gran papel a nivel mundial, la economía del país «no está funcionando bien y no inspira confianza».
Por otro lado, para que el renminbi, también conocido como yuan, se internacionalice, China debería permitir su libre convertibilidad y su apreciación. No obstante, el Gobierno se resiste porque existe el riesgo de romper la base de su estabilidad económica y restar competitividad a sus ventas externas. Además, una subida del renminbi podría causar una recesión deflacionaria en el país.
El experto también rechaza respaldar la nueva moneda con oro, pues solo puede actuar como un sustituto parcial del dólar en las reservas de los bancos centrales y agentes económicos. Igualmente, su elevada inestabilidad de precios, alimentada por la incertidumbre respecto al dólar, lo convierte en una alternativa poco confiable.
Una posible solución
Batista propone crear una institución financiera internacional exclusiva para emitir una nueva moneda de uso paralelo que no sustituya a las divisas nacionales. Este banco emisor operaría únicamente en transacciones internacionales, sin reemplazar a los bancos centrales nacionales, por lo que, a diferencia del euro, la nueva moneda coexistiría junto a las nacionales.
El experto afirma que «lo fundamental es generar confianza», la cual «depende de cómo se estructure institucionalmente el nuevo sistema monetario». Para hacerlo, considera que la opción más viable debería basarse en las cinco siguientes garantías legales: «la estabilidad de la moneda en términos de valor; su no utilización como instrumento de sanciones o presión; la autonomía operativa del banco emisor; un límite máximo para su emisión; y el respaldo de una cesta de bonos gubernamentales de los países patrocinadores».
El economista es consciente de que la iniciativa podría generar una respuesta hostil de Occidente, incluyendo amenazas y sanciones. «Este riesgo es real: hoy en día, Occidente, en declive, es más violento que nunca», añadió. Sin embargo, concluyó que «debemos decidir ahora si vamos a vivir indefinidamente con el sistema monetario occidental, cada vez más disfuncional y utilizado como herramienta geopolítica, o si aunaremos esfuerzos económicos, políticos e intelectuales para salir de esta trampa». (RT)





