En teoría, la guerra con Irán no debería suponer un gran desafío para Estados Unidos, sin embargo, la ofensiva ha puesto al descubierto las vulnerabilidades del sistema bélico estadounidense y ha dejado claro lo que muchos sospechaban desde hace tiempo: el Ejército de EE.UU. está perdiendo su superioridad, recoge el New York Times.
Según el diario, Washington gasta alrededor de un billón de dólares al año en defensa, cien veces más que Teherán. Tal gasto le permite a EE.UU. costear avanzadas tecnologías armamentistas con las que los generales iraníes «solo pueden soñar».
Después de que las fuerzas iraníes limitaran la navegación en el estrecho de Ormuz, el presidente Donald Trump parece estar ansioso por lograr una tregua, mientras Teherán no. «De alguna manera, la nación más débil se encuentra en una posición más ventajosa», señala el medio.
La publicación apunta a que la imprudencia del mandatario estadounidense es una de las razones por las cuales EE.UU. no ha conseguido la victoria, pero enfatizan en que el problema va más allá: Estados Unidos no está preparado para una guerra moderna.
El Pentágono ha gastado cientos de miles de millones de dólares en buques y aviones que resultan ser ineficaces contra armas más baratas y de producción masiva, al tiempo que la economía estadounidense carece de la capacidad industrial para producir las armas y el equipo que necesita. Además, el país ha tenido dificultades para solucionar estos problemas debido a un gobierno inflexible y una industria que se resiste al cambio.
Los puntos débiles
Dentro de los puntos débiles en el Ejército de EE.UU., según el NYT, figuran: la falta de tecnologías en la defensa antidrones, una de las razones por las que la tan aclamada Armada estadounidense no ha podido impedir el cierre de Ormuz.
El Pentágono ha derrochado grandes cantidades de dinero en armas de alta tecnología y sofisticados equipos cuando lo que necesita es todo lo contrario: armas más baratas de fabricación propia, como drones de ataque unidireccionales y buques no tripulados.
Por otro lado, el país necesita aumentar su capacidad industrial y hacerla más flexible. Actualmente, el Departamento de Guerra solamente compra armamento a cinco grandes fabricantes cuando debería de apostar por empresas que cuenten con tecnologías dinámicas y de rápida adaptación.
Futuro vulnerable
Aunado a lo anterior, el enfoque «caótico y destructivo» de Trump, así como los cambios que el secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, ha hecho en el Pentágono, han proporcionado una hoja de ruta para cualquier país que busque «resistir» a las fuerzas estadounidenses en un futuro.
«Washington ya no puede limitarse a hablar de reformar las Fuerzas Armadas; debe hacerlo, o corre el riesgo de que las decepciones de la guerra contra Irán se conviertan en un anticipo de algo mucho peor», advierte el diario. (RT)





