InicioInternacionalesLa cumbre de Ankara escenifica la brecha entre Trump y Europa

La cumbre de Ankara escenifica la brecha entre Trump y Europa

La cumbre de la OTAN en Ankara no pasará precisamente a la historia por reflejar el «gran sentimiento de unidad» entre los aliados del que se jactaba el secretario general de la organización, Mark Rutte. Al contrario, la cita celebrada los dos últimos días en la capital turca refleja una de las reuniones más tensas para la organización, sometida a la presión y los reproches del presidente estadounidense, Donald Trump, a sus teóricos socios, con el telón de fondo de una guerra en Europa y la posibilidad de una nueva escalada en Oriente Medio. Son dos años y seis meses de cuenta atrás para la salida del republicano de la Casa Blanca, pero, como bien saben los aliados, es aún mucho tiempo en el actual y turbulento escenario geopolítico mundial.

La cita celebrada los dos últimos días en la capital turca fue también la de la presentación formal de la llamada «OTAN 3.0», con la que la Administración Trump pretende implantar un modelo más ágil que exige a los países europeos la asunción de toda la responsabilidad de su seguridad convencional -incluyendo el apoyo a Ucrania- mientras Washington conserva únicamente el paraguas nuclear, en línea con la transformación de la estructura de la organización que el mandatario ya había anticipado durante su primer mandato.

Evitar enfrentamientos

Cuidadosamente diseñada por el secretario general Rutte, la cumbre evitó enfrentamientos abiertos entre los socios y Trump y puso de manifiesto que Europa está aumentando el gasto en defensa, acelerando la producción de armamento y asumiendo más responsabilidades. No en vano, los aliados anunciaron una batería de adquisiciones conjuntas de capacidades militares que incluye nuevos aviones de vigilancia, flotas de transporte y drones de largo alcance y la inversión de más de 40.000 millones de dólares (37.000 millones de euros) en capacidades antidrones a lo largo de los próximos cinco años.

La situación de tensión reinante vuelve a poner de relieve el problema a largo plazo de la independencia estratégica respecto de EE UU de una Europa incapaz en su división y con un conflicto bélico en su suelo de comenzar siquiera a avanzar el camino. Un problema que el propio Trump se encargó de poner de relieve en la jornada inaugural al amenazar con retirar todas las tropas de su país del continente europeo y afirmar que su país «ha gastado miles de millones en defender Europa y ellos no nos trataron bien».

Fuera del guion y tras los inesperados bombardeos estadounidenses contra Irán -tres semanas después de la entrada en vigor del acuerdo de paz- de la noche del martes, la segunda y postrera jornada de la cumbre de Ankara estuvo marcada por la posibilidad de que la situación en torno al estrecho de Ormuz, con unas negociaciones que Trump dio por rotas, derive en un nuevo ciclo bélico en Oriente Medio.

Mientras Trump anunciaba de forma unilateral que el alto el fuego con Teherán está «acabado» y que «no merece perder el tiempo negociando» con la República Islámica, varios líderes europeos buscaron desesperadamente rebajar la escalada y evitar una conflagración regional. En este sentido, el canciller alemán, Fiedrich Merz, pedía a Trump que continuara negociando con el régimen de los ayatolás en pos de un acuerdo «duradero». Los ataques norteamericanos se traducían ya en un repunte del 5% en los precios del crudo.

Trump vuelve a arremeter contra España

No defraudó, en fin, el inquilino de la Casa Blanca, que tuvo para todos. El martes, Trump volvió a asegurar que Groenlandia estaría mucho mejor en manos estadounidenses que bajo soberanía de Dinamarca, lo que las autoridades del país escandinavo no tardaron en calificar como inaceptable. No dejó pasar la oportunidad el inquilino de la Casa Blanca para recordar que sigue «decepcionado» con la OTAN por no haberle ofrecido ayuda en su ofensiva contra Irán y por no gastar lo suficiente en materia militar, y llegó a decir que si la cumbre no la hubiera organizado su «amigo» el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, ni hubiera acudido. Además, como era previsible, el presidente de EE UU aprovechó para cargar nuevamente contra España, a la que calificó de «socio terrible» y amenazó con cortar el comercio bilateral por negarse a elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB.

Por otra parte, el presidente estadounidense anunció que permitirá a Ucrania producir por su cuenta sistemas de misiles estadounidenses Patriot, una de las peticiones con las que el presidente del país de Europa oriental, Volodimir Zelenski, llegaba a Ankara. «Les mostraremos cómo hacerlo», aseguró Trump, que alabó la efectividad de estos sistemas antiaéreos que actualmente utiliza Kiev en Ucrania y EE UU y sus aliados en la guerra contra Irán.

Albania acogerá la próxima cumbre

Con todo y a pesar de una foto de familia que inmortalizó el ambiente de tensión reinante, los jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN restaron importancia este miércoles a las críticas que el presidente de EE UU, Donald Trump, vertió durante la cita, esgrimiendo que los aliados ya están asumiendo una mayor responsabilidad en su propia seguridad y están reequilibrando la carga financiera de la organización. «EE UU es el socio más importante (de la OTAN) y no cambia porque un presidente sea un poco crítico hacia la organización. Trump es muy crítico hacia la organización, se expresará sobre ello sin duda, le escucharemos, pero ello no cuestiona la existencia de la Alianza, en absoluto», opinaba el primer ministro de Bélgica, Bart de Wever.

En su intervención final, el secretario general de la Alianza quiso reiterar el «compromiso» de EE UU con la organización, asegurando que las diferencias con Trump tienen que ver con una mera «irritació» por el gasto militar. «No solo consiguió que los europeos se comprometieran a gastar al mismo nivel que Estados Unidos, sino también a cumplir ese compromiso. Ya están en el 4%, dentro de una trayectoria de diez años para alcanzar el 5%», concluía Rutte. Por último, el jefe político de la OTAN confirmaba que la próxima cumbre de líderes de la Alianza tendrá lugar el año que viene en Albania, a pesar de las reservas de algunos socios. (La Razón-antonio navarro amuedo)

 

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