Dos ciudadanos haitianos señalaron que personas que se identificaron como miembros de la Dirección General de Migración (DGM) les exigieron dinero para dejarlos en libertad durante intervenciones realizadas en distintos puntos del Gran Santo Domingo.
Los testimonios, recopilados por este medio, describen un esquema en el que los extranjeros habrían tenido que entregar sumas de dinero para evitar ser trasladados a centros de detención migratoria.
Uno de los denunciantes, un hombre que trabaja como sereno en un edificio del Distrito Nacional y reside en el sector La Venta, en Santo Domingo Oeste, afirmó que el domingo 26 de julio al menos tres agentes migratorios, uno de ellos armado, irrumpieron en su vivienda en un operativo de interdicción luego de romper su puerta.
Según su testimonio, los uniformados lo golpearon y se llevaron 700 dólares que guardaba en su habitación, como excusa para no detenerlo.
«Entraron a mi casa y buscaron el dinero que estaba bajo de mi cama», expresó el hombre que tiene nueve años residiendo en República Dominicana, al que ingresó con visa de turista.
Aunque reconoció el derecho del Gobierno a implementar una política migratoria, el inmigrante calificó como abusiva la actuación de muchos agentes migratorios durante los operativos contra haitianos en condición irregular.
En ese sentido, afirmó que las medidas de deportación solo se concentran en ciudadanos haitianos, ya que, a su juicio, extranjeros de otras nacionalidades que tampoco cuentan con documentos no son repatriados.
«Hay mucha gente que no está legal, pero siempre son los haitianos los deportados», precisó.
Trabajadora del hogar
Otro caso que llegó a la redacción es el de una mujer haitiana que trabaja en una casa de familia y que, según declaraciones de personas cercanas, fue detenida el 23 de junio en la zona del kilómetro nueve de la autopista Duarte, cuando se dirigía hacia una estación del Metro de Santo Domingo.
De acuerdo con allegados, un agente migratorio le exigió 15 mil pesos a la mujer para dejarla continuar su camino, situación por la que sus empleadores salieron en su auxilio, realizando el pago mediante una transferencia bancaria a una cuenta de tercero, cuyos datos fueron proporcionados por el propio oficial.
Aunque la mujer cuenta con documentos para completar su proceso de regularización migratoria, no ha podido concluir algunos trámites debido al cierre de los consulados dominicanos en Haití.
Condiciones del vacacional de Haina
El sereno también denunció las condiciones en las que, según afirma, permanecen los extranjeros detenidos en el Centro de Acogida Vacacional de Haina.
Relató que, antes del incidente ocurrido en su vivienda, había sido detenido por agentes migratorios y trasladado a ese centro, donde permaneció desde la noche de un sábado hasta la mañana del lunes, cuando fue llevado en un camión hacia la frontera con Haití.
Al describir las condiciones del lugar, aseguró que los detenidos dormían en el suelo debido a la falta de camas. También afirmó que algunos migrantes eran agredidos físicamente cuando discutían o se enfrentaban verbalmente con el personal de custodia.
El hombre agregó que, tras ser deportado a Haití, pudo regresar a República Dominicana de manera irregular. (DL-ls / OJO)
Nota al margen de @porojocerradura: Lo que en esta información se relata, es nada y ante la realidad que se vive en Punta Cana-Friusa-Veron-Bavaro y Cap Cana, donde los inspectores de migración se colocan a las entradas y salidas de los sitios de trabajo y en la medida que esos trabajadores salen los apresan. Otros tienen que “dormir en el monte” y porque los inspectores los asaltan en sus domicilios y otros, tan pronto los apresan, los inspectores y en los mismos trasportes les exigen dinero y luego los dejan en la via pública. Todo esto se conoce, pero los medios de comunicación escritos se resisten a publicarlos y cuando lo hacen, lo ponen en duda y colocando el supuestamente ante la declaración que se hace. Al texto de más arriba debimos quitarles los supuestamente y para que lo dicho no perdiera credibilidad ante el lector. (DAG)





