¿Cómo es posible que una señora de edad mediana y teniente y con hijos, que vive en la parte este de la capital por las cercanías de la urbanización policial y con más de veinte años de servicio limpio e inobjetable trabajando en el palacio policial, ahora se tope con la sorpresa, de que como el encargado del departamento en el que trabaja, necesita su puesto para traerse a un amigo que trabaja en Los Alcarrizos, sea a esta teniente policial y titulada universitaria, la que decida trasladar, cuando lo correcto debió de haber sido, que en todo caso, la trasladara a la misma zona donde vive y no obligarla a gastar el doble de lo que percibe en traslados de un rincón a otro de la capital?
Este es un grosero ejemplo de que en la policía no cambiará nada, que el que llega se trae su “equipo de utensilios personales” y a los demás, que se los lleve el mismo Diablo. (OJO-jj)






