Uno de los aviadores estadounidenses cuyo caza F-15 fue derribado por Irán en abril rompió el silencio sobre lo ocurrido durante su rescate en medio de la agresión de Washington a Teherán. Lo hizo en su primera aparición pública en una entrevista con CBS News publicada este domingo.
Identificado como ‘Dude 44 Bravo’ por razones de seguridad, el operador de armas del caza aparece en las imágenes desclasificadas difundidas el mismo día por la cadena, que muestran su extracción y la de su piloto. Según el medio, el F-15, valorado en unos 30 millones de dólares, resultó derribado por un misil iraní de apenas 100.000 dólares.
El oficial relató que el impacto se sintió «como si los hubiera atropellado un tren». Al eyectarse, su paracaídas se dañó y descendió a gran velocidad. Se fracturó la espalda, un brazo y un hombro.
Al principio no vio que el paracaídas se hubiera abierto, por lo que empezó a orar: «Señor, hágase tu voluntad», imploró ante la fuerza del ataque de represalia iraní.
‘Bravo’ quedó separado unos ocho kilómetros de su piloto, ‘Alpha’, evacuado en cuestión de horas. El militar permaneció dos días herido y escondido en la retaguardia iraní, en una zona montañosa al sur de Isfahán, antes de ser rescatado.
Según informaciones de CNN, el secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, contactó personalmente a ambos sobrevivientes para que dieran su testimonio, pero el piloto que acompañaba a ‘Bravo’ se negó a hablar sobre su experiencia.
Medios indican que su rescate dejó para Estados Unidos más de 250 millones de dólares en aeronaves perdidas y dañadas. En una pista abandonada al sur de Isfahán, dos C-130 Hercules en sus versiones de búsqueda y rescate de casi 115 millones de dólares cada uno quedaron atascados, y Washington se vio obligado a destruirlos para que no cayeran en manos iraníes. Un HH-60 Pave Hawk también fue alcanzado. Además, militares estadounidenses tuvieron que destruir varios helicópteros MH-6 Little Bird para evitar que terminaran en poder de fuerzas iraníes. El entrevistado definió la llegada de sus rescatistas: «Uno de los más grandes momentos de mi vida». (RT)






