Cada 24 de septiembre, República Dominicana vuelve su mirada hacia Nuestra Señora de Las Mercedes, su patrona, una advocación mariana cuya historia, cientos de años después de sus orígenes, sigue profundamente ligada a la identidad religiosa y cultural de los dominicanos.
Es que la celebración congrega a miles de fieles en templos y santuarios, especialmente en el Santo Cerro, en la provincia La Vega, donde la tradición sitúa uno de los primeros espacios de veneración a ese ser en el continente.
El párroco del Santuario Nacional Nuestra Señora de las Mercedes, Rafael de Jesús Mendoza, cuenta al periódico Hoy que la devoción se remonta al 1 de agosto de 1218, cuando, según la tradición católica, la Virgen María se apareció en Cataluña, España, a san Pedro Nolasco, al rey Jaime I de Aragón y al fraile dominico san Raimundo de Peñafort. Les pidió fundar una orden dedicada a la liberación de cristianos cautivos.
El 10 de agosto de ese año, Pedro Nolasco fundó la Orden de La Merced.
Más de dos siglos después, la advocación llegó al Nuevo Mundo. El 25 de septiembre de 1493, durante el segundo viaje de Cristóbal Colón, viajaron 13 misioneros, entre ellos los mercedarios Juan Infante y Juan de Solórzano, acompañados de una imagen de la Virgen de Las Mercedes entregada por la Corona española.
En marzo de 1495, Colón llegó al Santo Cerro, donde plantó una cruz de níspero. Junto a ella, Juan Infante levantó una rústica capilla para venerar a la virgen, dando origen remoto al santuario.
La devoción también adquirió carácter nacional. En 1615, la virgen fue reconocida como patrona del pueblo dominicano y de La Española. Tras la independencia dominicana de 1844, fue declarada patrona nacional en República Dominicana. En Haití también se le rinde culto y como patrona de la isla.
Una tradición que persiste
Sin embargo y aunque la tradición evoca cientos de años, el relevo en la fe persiste. Al menos así lo defienden representantes la iglesia, quienes resaltan que existen nuevas generaciones participando en actividades religiosas, grupos parroquiales, labores de servicio y espacios de liderazgo.
Este 24 de septiembre, como cada año, se espera que cientos de devotos acudan al Santo Cerro para participar de diferentes actos propios de la fecha, tan significativa para los católicos.
Para mañana los principales servicios en Santo Cerro inician con una eucaristía a las 5:00 de la mañana, seguida de una misa a las 9:00 de la mañana y concluyen con una profesión con la virgen a las 3:00 de la tarde. (Hoy-jh)






