Siempre hemos creído cy como practica profesional siempre enmarcada al respeto al derecho y las buenas costumbres, de que a un presidente en ejercicio no debe acorralársele, salvo si este se desentiende de sus obligaciones constitucionales y permite un estallido insurreccional civil y en este caso proveniente de extranjeros ilegales y estos con el pretexto de que un agente migratorio mató a un ilegal que había violentado el orden social y hasta poniéndole su vida en peligro.
Por eso y al ser la primera vez que ocurre en los últimos 61 años y teniendo el antecedente de la situación anómala generada en el 1937, cuando comerciantes cibaeños incentivaron que guarda campestres del CEA y con la autorización del gobierno, que no aguantó las presiones de la burguesía de la época, se generó la persecución criminal que provocara y de acuerdo a informes del mismo Departamento de Estado estadounidense, las muertes violentas de tres mil haitianos y originando, que desde ese año y al 1962, fue un lapso de 24 años que cesó la inmigración haitiana y sin duda por la muestra recia dominicana de que nuestro sistema de vida, equivocado o no, se respeta y más de extranjeros ilegales.
Al reseñar el dato y comprobable, solo hay que a los archivos de Tribune y el Times de Nueva York para comprobarlo, también debemos decir, que la reacción de la población dominicana fue una de rechazo absoluto a semejante escala de método violento y lo que se demostró con los 15 mil haitianos que familias dominicanas enteras lograron salvar sus vidas al cruzarlos por la frontera para su país y lo que junto al hecho de que nunca se han descubierto tumbas clandestinas, se demostró a la comunidad internacional, que nunca hubo tal “matanza o masacre” y solo sí una actuación vergonzosa y aislada de comerciantes que no aceptaban la competencia de sus iguales haitianos y de políticos, quienes como en todo, siempre quieren pescar en río revuelto y como lo hizo la senadora Isabel Mayer, la verdadera instigadora de la tragedia, que llegó al extremo de acosar al mismo Trujillo para que diera la orden, que los guarda campestres cumplirían a rajatablas.
Ahora y en este pasado fin de semana acaba de darse un hecho de sangre protagonizado por haitianos y dominicanos y motivado a que un haitiano ilegal requerido por un inspector migratorio cumpliendo el mandato de apresar al extranjero ilegal, agredió violentamente al funcionario oficial y quien ante la situación de que su vida estaba en peligro, reaccionó disparándole y matándole en el acto.
La tragedia fue suficiente, para que cerca de mil y pico de haitianos ilegales provenientes de la población flotante haitiana en el distrito de Verón, provincia de la Altagracia, jurisdicción de Verón-Bávaro-Punta Cana, se tiraran a las calles violentamente e intentando insurreccionarse contra el orden constituido y que sin duda es la primera vez desde el 1937 que se presenta ocurrencia semejante.
Los informes comprobados que tenemos, indican, que los revoltosos pretendían efectuar una especie de poblada y en cierta forma, desafiar al gobierno por su política de cuido migratorio y que es la propia de toda nación soberana.
Situación, que debió obligar al Gobierno a haber emitido una opinión oficial lo suficientemente especifica y para que a cualquier extranjero que pretendiera repetir el desorden que criticamos, sepa que experimentaría la expulsión sumaria y expedita del territorio nacional, en reste caso vía la frontera entre las dos naciones que comparten la misma isla.
Sobre este particular nada se ha hecho y el mismo presidente Luis Abinader no ha reaccionado con la presteza y firmeza que el hecho obligaba y que es la razón de que ante ese silencio, el primer mandatario debería de saber que una gran parte de la ciudadanía no está nada contenta con su actitud y por una sola razón, de que ahora, el clima levantisco que haitianos agitadores quieren imponer, podría resurgir en cualquier momento y que de suceder, la responsabilidad única recaería en la falta de acción del mismo presidente.
También hay que puntualizar, que ha llegado el momento de que todos nos replanteemos la conveniencia de que las redes sociales sean silenciadas por un tiempo probatorio inicial de treinta días y a modo de comprobar que sus youtubers y programas son la fuente de la discordia, que alimentando el odio de los dominicanos hacia los haitianos, se ha convertido en el primer nicho de agitación institucional y social que debe ser, sino reprimido, sí silenciado y al enrarecer con sus invectivas y desafueros el clima político y social y dado que las redes sociales se han constituido siendo ahora el peor testimonio de atentado contra la seguridad nacional.
No hablamos de reprimir silenciados para siempre sino por un lapso de prueba de treinta días, que creemos suficiente para que todos nos demos cuenta de que es ahí donde se encuentra el peor factor de agitación social que está enfermando la mentalidad de tantos dominicanos y lo que ya casi se ha vuelto insostenible.
Lo advertimos, porque entendemos que es el presidente Abinader el que debe emitir la última palabra en este asunto de alta seguridad nacional, ya que por lo ocurrido en Verón es evidente que ha sido una peligrosa muestra incontrovertible del ánimo sedicioso de tanto haitiano ilegal que se cree con derechos de estar ilegal en un país que no es el suyo y el que ahora como ya se vió, sería capaz de levantar armas contra la República.
No pretendemos agitar y mucho menos faltarle el respeto a nadie, pero sí somos enfáticos en cuanto a que ha ocurrido un intento de levantamiento social contra nuestras leyes y nuestro orden social y lo que es absolutamente inaceptable, por lo que nos dirigimos a la primera autoridad de la nación en el siguiente término: Presidente Abinader. Usted está ofendiendo el cargo que ocupa. ¿Cómo ha podido permitir un conato insurreccional haitiano en Verón y no hacer nada para reprimirlo? Con Dios. (DAG) 06.10.2026
imagen: https://www.facebook.com/endelson.mendez/posts/ver%C3%B3n-punta-cana-_-%C3%BAltimahora-identifican-a-haitiano-fallecido-tras-recibir-vari/1094630236601568/





