El ministro del Interior de Francia, Laurent Nuñez, ha anunciado este miércoles la suspensión del uso de granadas aturdidoras en el marco de las protestas estudiantiles, ante las críticas recibidas por la respuesta de las fuerzas del orden a las manifestaciones y el caso de un adolescente de 15 años que perdió una mano por una granada lanzada por los agentes de Policía en la ciudad de Lens.
«Ayer pedí que ese tipo de granada dejara de utilizarse provisionalmente en el marco del movimiento estudiantil de secundaria», ha indicado el ministro francés en una entrevista en la emisora RTL, tras apuntar que «hay investigaciones judiciales en curso que determinarán si hubo proporcionalidad o no en las actuaciones» policiales, tras poner el acento en el incidente vivido en Lens. «Suspendo su uso durante las movilizaciones de estudiantes de secundaria hasta que se esclarezca lo ocurrido en este caso», ha ahondado Nuñez, quien ha recalcado que cuando hay actuaciones «desproporcionadas», «siempre hay investigaciones judiciales».
De esta forma, ha subrayado que la labor de los agentes es «admirable», «complicada» y «difícil». «Hay que agradecérselo antes que cargar contra ellos», ha señalado el titular del Interior. En medio de las graves protestas que se producen desde hace días en todo el territorio francés, con miles de detenidos y centenares de agentes policiales, profesores y estudiantes heridos, Núñez ha insistido en que las órdenes del presidente, Emmanuel Macron, son que se intervenga «cada vez que hubiera actos graves de violencia, especialmente de violencia urbana».
Las clases permanecerán suspendidas
«Pero al mismo tiempo nos pidió que lo hiciéramos con la mayor proporcionalidad posible, lo que, evidentemente, coincide con las instrucciones que he dado a las fuerzas de seguridad interior», ha indicado, señalando que toca hacer «más pedagogía» sobre las actuaciones policiales. Nuñez ha ahondado en que las autoridades galas deben explicar bien su «doctrina» y dejar claro que las fuerzas del orden intervienen cuando se producen «actos graves de violencia». «Debemos documentarlo y explicar bien las cosas», ha añadido.
El Gobierno francés ha anunciado la suspensión de las clases por lo menos durante esta semana para facilitar el diálogo entre los centros educativos y sus estudiantes. Desde el estallido de las protestas el 28 de septiembre, la Policía francesa ha realizado unos 6.547 arrestos y más de 5.000 personas, en su mayoría menores, han sido detenidas, según el balance provisional del Ministerio del Interior. Solo este martes, las fuerzas de seguridad han detenido a otros 488 participantes. (La Razón)
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