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La fuerza expedicionaria letal que el presidente Bukele y arbitrariamente ha enviado a Haití en represalia porque cuatro militares suyos parecería que fueron secuestrados y asesinados provocará el surgimiento del agresivo nacionalismo haitiano

Si algo realmente y como factor sorpresa provocará el agravamiento de la permanente crisis haitiana, es esta nueva situación de una fuerza expedicionaria de la República de El Salvador, que habiendo llegado a Haití en plan de guerra de exterminio, arrastrará al pueblo haitiano a unirse y reagruparse y para enfrentar, lo que de hecho, es un atentado grosero contra su soberanía.

Los expertos y tratadistas podrán decir lo que les parezca para disfrazar esta invasión militar extranjera de tres mil efectivos y con armamento de tierra y aire pesado y de última generación, pero la realidad dice lo contrario: el presidente Bukele, asediado desde el exterior por el manejo de los presos “pandilleros” y en momentos que EEUU por vía de su Secretario de Estado, Marco Rubio, le ha  “sugerido” que revise su política carcelaria y a lo que el presidente salvadoreño ha respondido con la probabilidad de liberar 35 mil.

Este tiene ahora el pretexto para demandar de su socio estadounidense cierta flexibilidad en sus críticas y al tiempo de presentar su “hoja de servicios” invadiendo Haití con el pretexto de combatir y destruir las pandillas y lo que dicho sea de paso, da el pretexto para que desde Washington se compruebe cuan efectivamente se podrían eliminar a los cinco mil y pico de pandilleros, quienes en líneas generales son abastecidos de armas por parte de estadounidenses de origen haitiano e igual canadiense y europeo.

De cara a los intereses permanentes dominicanos, la nueva situación de guerra abierta, polariza aún mucho más las reacciones de los dominicanos, quienes en líneas generales ven con mucho cuido y alarma una incursión militar extranjera en el país transfronterizo y la que de hecho, ha creado el peligroso precedente de que un socio del llamado “Escudo de las Americas”, EEUU le ha dado luz verde para inmiscuirse directamente en los asuntos internos de un Haití con una administración gubernamental de vasallo colonial.

Es decir, ¿qué quita que a partir de ahora, Trump se envalentone y decida invadir militarmente otro país y con ya hiciera con Venezuela y con la cobertura de su club “Escudo de las Americas” y sin cargar con el estigma de ocupar directamente otra nación y lo que a mediano plazo podría significar un muy serio preaviso de lo que Trump pudiera hacerle a su “socio” Abinader y en el caso de que este le falle en el control interno de este país y el que de hecho, Abinader ha entregado su soberanía y con tal de que Trump le garantice no perder el poder de origen fraudulento que ejerce.

La implicación de que hablamos es tan cierta y real, que no dudamos, que Trump y su equipo ya tiene el plan alternativo con relación a este país, de utilizar el agravamiento de la crisis haitiana como guerra nacionalista abierta y para que definitivamente poder tomar el control abierto y directo de la soberanía dominicana. Solo un dato pendiente: Que de pronto la embajada dominicana sea invadida y destruida, ¿se quedaría Abinader cruzado de brazos?

Todos sabemos que en las altas esferas políticas se comenta el desarrollo del crecimiento “difuso” de ese militarismo sesgado de una parte de la oficialidad militar, toda esa cuyos efectivos solo están a ley de que EEUU “le pique un ojo” y para entonces quitarse de encima a Abinader y con el pretexto doble de la complicidad aparente con el narcotráfico y su terrible política de haitianización progresiva de la vida dominicana. Otro dato pendiente, el derecho internacional ordena que cuando en un país limítrofe ocurre una guerra, el vecino debe de estar listo a recibir refugiados. ¿lo cumpliría Abinader?

Sin embargo, habría que advertir, que de darse los escenarios que observamos, la situación no sería tan fácil y si se toma en cuenta, que por la política prohaitiana de Abinader, en la práctica, se entiende que el presidente cuenta con un amplio apoyo entre la población flotante haitiana y su reducto de pandilleros que viven en este país y tal como uno de  los lideres pandilleros acaba de decir en las redes sociales, que tiene y cuenta con el apoyo “de su presidente” y refiriéndose a los dominicanos.

A razonamiento a contrario queremos decir, que si la incursión expedicionaria militar salvadoreña, provoca la unificación de la población haitiana de su país y la otra en el territorio nacional, fácilmente debería de ocurrir, que la violencia fratricida abarcaría toda la isla, por lo que y lo menos que a Abinader debería decírsele es que se ande con cuidado, “mosca” como decimos los dominicanos y por “el detalle” de que nuestras fuerzas armadas así como en la Policía Nacional, hay no menos de cinco mil de sus miembros que son haitianos de origen.

Y sin que se deje de estudiar, que como ya la isla de la Española se encuentra en una política previa de pasos sostenidos de guerra abierta, pudiera darse a nivel diplomático estadounidense el cambio sorpresivo de la embajadora estadounidense y por entenderse en Washington, que no tiene la experiencia de saber cómo desenvolverse en un país que junto a su vecino es parte de un territorio en guerra internacional. Por lo pronto, ya en Haití está llegando un nuevo embajador y nada menos que un halcón y lo que de hecho habla duro de lo que  viene.

Mientras tanto, a los analfabetos funcionales youtubers que componen en mayoría los medios de prensa alternativos en las redes sociales así como en los programas radiales de opinión manipulada, que tienen una «audaz» campaña inequívoca de odio y persecución contra los haitianos ilegales y  ya abarcando hacia los que son residentes, que lo menos que se les debería advertir, es que se tenga cuidado, pues desatada la lucha fratricida, muy pocos de ellos podrían decir que saldrían con vida de la devastación que Bukele y con su insólita excursión expedicionaria habrá provocado, aparte, de que a todo esto y si fracasa, veremos a un Bukele casi en la cuerda floja.

Solo nos limitamos a presentar los parámetros de la crisis institucional aumentada que estamos viendo venir contra nuestras instituciones y como parte y reflejo de la invasión militar salvadoreña en territorio haitiano y por lo que sugeriríamos, que Abinader debe dar el paso cauteloso de demandar prudencia a Bukele y a su jefe Trump, pues una guerra de guerrillas abierta sería lo peor que podría ocurrir, hundiendo a Haití y afectando seriamente la vida dominicana y hasta que al final, las circunstancias le obliguen a exigir el retiro de la invasión militar salvadoreña. Por lo menos está a tiempo de hacerlo y hasta por vía del Consejo de Seguridad de la ONU o la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) y presentando a El Salvador como estado agresor.

Pero como este es un medio de análisis y opinión, que de acuerdo con nuestros adversarios gratuitos “no lo lee nadie”, tal vez Abinader pudiera ganar tiempo y quizás las fuerzas vivas de este país y su sociedad civil, pudieran llegar a entender, que por primera vez los dominicanos tenemos un principio de guerra internacional afectando nuestro territorio y soberanía y por lo tanto, esta situación les obligara a exigirle a Abinader  que tome distancia y sea guardián de nuestra nación y de la que hace tiempo dejó de serlo.

De ahí que digamos que no podemos darnos el lujo de descuidarnos, pues lo que ha comenzado a ocurrir, es el primer acto de lo que en materia de violencia de Estado, la fuerza expedicionaria letal que el presidente Bukele y arbitrariamente ha enviado a Haití y en represalia porque cuatro militares suyos parecería que fueron secuestrados y asesinados, provocará el surgimiento del agresivo nacionalismo haitiano y todo cuanto en consecuencias graves de irracionalidad, provocaría. Con Dios. 24.10.2026

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