Desde mucho antes del 1982 los primeros pasos de la experimentación con indicadores de inteligencia y espionaje por parte de áreas sensitivas del Estado Dominicano se estaban produciendo y básicamente en lo relativo a inteligencia y contraespionaje y que para el gobierno de Salvador Jorge Blanco (1982-1986) prácticamente había adquirido, algo así como una “carta de naturalización”.
Luego vino y con empuje empresarial, Pegasus, la superinteligencia tecnológica interventora en las vidas y acciones de todos los ciudadanos y sus ramificaciones más espectaculares en el espionaje empresarial con miras de disponer de una plataforma aceptable o mucho mejor para mantener y que fue lo primero, una vigilancia explicita sobre los políticos más importantes y lo que el sistema financiero ha llevado a unos niveles tan destacados, que pocas son las firmas bancarias dominicanas que no posean una estructura paralela de inteligencia artificial solo para fines de vigilancia dentro de sus propias estructuras y empleomanía.
Ahora hay una ramificación “democratizada” de vigilancia preventiva y que funciona desde los principales partidos políticos y con implicación directa de sus lideres, lo que, al mismo tiempo, a resultado en una especie de rivalidad amistosa con el organismo militar centralizado que tiene que ver con vigilancia, inteligencia y espionaje desde el C5i y su colateral del 9.1.1, DNI y las avanzadas tecnológicas en puestos fronterizos, más las otras menores, en el ministerio militar y la policía.
Es decir, en este país, todos los sectores de poder fáctico rivalizan con el Estado en materia de disponer de todas las fuentes y variables de espionaje y contraespionaje y a un nivel tan destacado, que los programadores de la IA rivalizan arduamente para ver quien se le adelanta en capacidad de penetración a algún otro rival y ahora con un proceso subsidiado desde el sector mediático, con el que los barones mediáticos mantienen sus pugnas de influencias entre sí y de pretensión de poder frente al gobierno de turno.
Pero si lo anterior no es suficiente para hablar de espionaje a gran escala, hay que caer en el área de Indotel y las empresas telefónicas y las que en gran mayoría responden a sus casas matrices en el exterior y que como las estadounidenses se encuentran “conectadas” a las redes propias de IA desde la embajada estadounidense principalmente e incluida -en este aspecto- la reguladora oficial del Estado arriba mencionada e igual en otras delegaciones diplomáticas extranjeras.
A todo esto, se tiene también el elemento anárquico de las redes sociales sometidas al vasallaje del poder del dinero y las que ejercen su papel fiscalizador ad hoc y con una agresividad, que simplemente neutraliza a los ciudadanos y manipulándoles de manera que todos o una gran parte, tengan que actuar de acuerdo como se les sugiere e indica desde las redes sociales.
Se tiene pues un país, una sociedad y una ciudadanía en la que el secreto no existe y donde todo se divulga, unos con fines de persecución judicial y otros con propósitos de chantaje emocional y moral y generando al mismo tiempo esa enfermiza actitud dominicana, de pretender espiar y desde el hogar a cualquier vecino o relacionado o lo nuevo, de periodistas espiándose entre sí e incluidos analistas, productores de radio y televisión y comentaristas en internet y utilizando sus propias plataformas de difusión “informativa”.
Generando lo anterior a su vez, un mercado clandestino de desinformación dirigida y de la que solo quienes no son usuarios de los mass media tradicionales, son los únicos que tienen la posibilidad de estar inmunes a sus manejos, manipulaciones y tortuosidades emocionales.
En definitiva y que es la razón del porqué traemos el tema, parecería, que el proceso electoral del 2024 será el menos transparente e imparcialmente independiente u objetivo de todos los que hasta ahora se han hecho desde el 1966 a la fecha, pues todos esos mecanismos de IA están siendo preparados y para que en cierta forma, ellos sean los que tengan el control del libre albedrío del elector y no como siempre ha ocurrido, que los cañonazos de papeletas de la oligarquía y de los grupos económicos, financieros y empresariales, sean los que impongan candidatos o salven o hundan a las formaciones políticas.
Todavía más y por lo que sabemos de acuerdo a nuestras fuentes y ocupándonos del aspecto político, que el gobierno del presidente Luis Abinader y por el vasto cúmulo de IA que tiene concentrado y en esto, recordamos aquel primario de tiempos de Jorge Blanco y en combinación de servidores y base de datos, que el mismo presidente Jorge Blanco nos mostrara y que para la época, se encontraba en una de las suites de la tercera planta del Palacio Nacional y que conociendo ahora las grandes inversiones hechas por la administración para estar a la vanguardia de todo cuanto signifique la IA al servicio del espionaje estatal, que este gobierno sea uno de los absolutamente mejor informados de la República y lo que por lógica, le da una ventaja comparativa enorme para la puesta en marcha de la reelección constitucional.
Justo y porque vemos la problemática desde un ángulo amplio, es que no dejamos de suponer, que si no para el 2024, sí para el proceso electoral del 2028 y ni hablar en el 2032 y si el sistema político y electoral se mantiene sin interrupciones, que la comunidad de Inteligencia Artificial, a ese momento, podrá imponer un gobierno y desde sus propias conexiones electrónicas y lo que nos obliga a preguntar, cuando esto suceda, ¿sería una especie de democracia electrónica la que se tendría y sin que el ser humano sea el principal actor y sí el robot más avanzado?, ¿Acaso la CIA no proyecta reemplazar a sus espías por inteligencia artificial?
De esta forma, entendemos, que mientras la política diaria continúa siendo una cueva de chismes y retaliaciones entre egos fuera de control, el día llegará, que el voto como tal no reflejará la intención y libertad de escogencia de los ciudadanos y sí sobre lo que quiera o decida la IA y el robot que la domine.
Al tener la inquietud, es que planteamos, que mientras algunos entienden que lo de la inteligencia artificial (IA) es un asunto de mañana, lo cierto es, que ya está metida en la vida nacional y sus efectos son inmediatos. Solo falta que forme e imponga un gobierno. Con Dios. (DAG)





