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Que una economía de 96 mil millones de dólares de producto interno bruto, que tenga una deuda de 23 mil millones, no es de suyo un problema agudo y sí una muestra de dinámica progresiva de crecimiento económico

La característica principal del político con mentalidad de pulpero es creer, que, si esta nación se endeuda recurrentemente, es un asunto que debe ser calificado de grave, cuando lo correcto es entender, que en toda economía emergente o de crecimiento medio, los puntos de diferencia entre deuda e ingresos siempre serán entre mínimos manejables, aparte de que un país con un nivel de deuda controlada y de crecimiento constante jamás quiebra.

Lo que sí es criticable y que debe de corregirse en el menor tiempo posible, es que ese tipo de economía arrastre el serio desfase y en cuanto a que la riqueza que produce solo sea para una minoría rica y no para la generalidad de la población de clase media baja a pobre y por lo que siempre se presenta el delicado escenario, de un agudo crecimiento de la pobreza y no el correcto, de la diversificación de la riqueza en la mayor cantidad de bocas y manos.

Y es que cuando semejante contradicción se da en el proceso de desarrollo y crecimiento de una nación, la gente se desespera y hasta entiende, que por más que se esfuerza no hay modo ni manera de salir hacia adelante y peor, si observa el anormal crecimiento de una clase media alta, que de tan voraz y agresiva en su sed de riquezas, poco le importa que la mayoría de la población se debata entre la desesperación y por eso, el miedo a mal suponer que el sistema político, social y económico nunca está a su favor y lo que para un 58 por ciento de los 8.5 millones de dominicanos nacidos desde 30 de mayo de 1961 es una terrible realidad viva y provocadora de los mayores demonios de incivilidad.

Cuando lo anterior sucede, el camino del rencor, la sublevación y el resentimiento social están abiertos y cuyos indicadores más patéticos y para lograrlo, son tres: El incremento del narcotráfico, el lavado de activos y la corrupción desde el poder.

Además, otra característica de este tipo de situación desordenada estriba en que la población tiende a irritarse en demasía y al ver y comprobar, que gente de su misma posición económica de ingreso bajo y alto endeudamiento personal y familiar, saltan de un momento a otro a niveles superiores de bienestar, que nunca pueden justificar por sus propios ingresos.

He ahí los casos de los burócratas civiles y militares, los dirigentes políticos y de la sociedad civil y lo que se nota en guardias y policías, empleados públicos bajos y medianos de ingresos magros y el crecimiento de los carteles delictivos de empresas, sector financiero y corporaciones e igualmente en el incremento del sicariato y el animo delictivo entre marginados sociales y de la fortuna metidos de buenas a primeras como asesinos de ocasión o por rencor y cuya muestra más significativa la tenemos en esos indigentes y antisociales, quienes por arrebatos emocionales descontrolados matan de improviso, atentando contra las vidas de ciudadanos comunes y corrientes de clase media baja y tanto atacando de sorpresa a sus victimas y como son los últimos casos de supuestos o aparentes indigentes, quienes desde puentes elevados en nuestras calles y avenidas tiran objetos fuertes o piedras a los vehículos que pasan y para provocar la muerte aleve de algún conductor o de quienes le acompañan y lo otro tan criminal y detestable, de grupos de vándalos acechando en las cercanías de carreteras para asaltar y matar a quienes vayan en automóviles o camiones y con el primer objetivo de saquearles y luego de dejarles morir y para no extendernos en los hechos punibles de las pandillas juveniles barriales protegidas por los cuarteles policiales.

Los anteriores parámetros y con todo y su contradicción tan chocante y que algunos pesimistas dicen que no se pueden explicar racionalmente y como al parecer, también entienden como una supuesta gran mentira, que el presidente de la República, Luis Abinader, afirme rotundamente, que ante la crisis humana que ha generado el efecto adverso y a distancia del impacto de la guerra en Ucrania, su administración ha tenido que recurrir a un millón de dólares estadounidenses para enfrentar  cualquier desviación de ingreso fijo de los más depauperados de la fortuna y que en sentido a contrario, es una muestra extraordinaria, de que encima de la crisis económica, financiera y de pandemia que abate las economías, la dominicana surge como una de las más vigorosas y amplia de concreción positiva de futuro.

Pero nuestros políticos de mentalidad de pulpería se niegan a entender esta realidad tan positiva y ahí se tiene a un tres veces presidente de la República, Leonel Fernández, gritando histérico y desgarrándose sus vestiduras, haciendo creer que, si la nación se endeuda a un nivel amplio, el país iría hacia la quiebra o hacia el desorden ciudadano marginal y que en absoluto no guarda relación con lo que positivamente está ocurriendo.

Pues, aunque hasta ahora los medios de los barones mediáticos "dueños" de la riqueza nacional y como es el caso del mega millonario Pepín Corripio y sus pares Los Vicini, su comportamiento social tan delictivo y al no permitir que la población y a través de su monopolio mediático ilícito e ilegal vea con positividad y optimismo las posibilidades realistas que económica y productivamente tiene la nación para relanzar una clase media propia, que hace rato debió de llegar a la media hacia alta, se empecinan en tratar de manipular a los dominicanos y haciendo creer a través de sus mass media, que si hay riqueza y no es la de ellos, entonces se trata de una nacida entre funcionarios ladrones y depredadores del erario y lo que naturalmente, no es cierto en lo absoluto.

Si lo anterior se razona, de inmediato se descubre, que pese a los oligopolios que en esta economía abundan, hay que reconocer, que los gobiernos anteriores y desde el 2000 al presente pero mucho más el instaurado en el 2020, con su fresca visión de apertura y desarrollo y crecimiento económico continuo, realmente han logrado y no obstante que el crecimiento económico no llega al grueso de la población y porque las circunstancias oligopólicas impiden que el gobierno se pueda desenvolver mejor, que efectivamente la economía crezca a nivel macro y que es la razón por la que República Dominicana es una economía emergente y de crecimiento medio y pese a todos los obstáculos que los dueños del dinero y de la riqueza le imponen a los dominicanos y vía sus socios en el gobierno plutocrático actual.

Es por ello que entendemos, que hasta que los políticos y los gobiernos entiendan y mucho más el actual que encabeza el economista Abinader, que mientras la República esté atada y sea una virtual prisionera de los oligopolios y monopolios y la burocracia que les acompaña y que ahogan la posibilidad de que los frutos del crecimiento económico lleguen a toda la población, será siempre un camino cuesta arriba, que impedirá que la economía dominicana pueda llegar a una plenamente desarrollada e industrializada y se encuentre limitada a lo de ahora, a una de servicios y empleomanía esclava y bajo el dominio de una oligarquía insaciable, que para colmos impone una dictadura de silencio y no crecimiento y desarrollo de conciencia y como contrapeso fatídico a las mejores iniciativas de crecimiento y desarrollo personal ciudadano.

De ahí que afirmemos, que una economía de 96 mil millones de dólares de producto interno bruto, que tenga una deuda de 23 mil millones, no es de suyo un problema agudo y sí una muestra de dinámica progresiva de crecimiento económico y que se reafirma con ese millón de dólares en ayudas sociales gubernamentales y solo en lo que va de año. (DAG)

 

 

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