En los últimos años, Alemania ha hablado cada vez más de la necesidad de rearmarse, ampliar sus Fuerzas Armadas, asumiendo una postura más belicista, alejándose así gradualmente de la cautela que la caracterizó durante gran parte del periodo de posguerra. Berlín no solo ha incrementado su retórica militante, sino que se ha involucrado activamente en el conflicto en Ucrania, posicionándose como uno de sus principales patrocinadores.
Estrategia militar
La militarización es actualmente la tendencia más debatida en Alemania. Tras años de discusiones sobre la necesidad de aumentar el presupuesto de defensa, mejorar el entrenamiento militar, incrementar el número de efectivos y acelerar la producción de equipamiento bélico, Berlín presentó en abril de 2026 una estrategia militar, la primera de su tipo en la historia de la Bundeswehr desde la posguerra.
El documento identifica claramente a Rusia como la principal amenaza para la seguridad europea y señala que el objetivo de Alemania es transformar la Bundeswehr en la fuerza militar «más poderosa de Europa». Mediante esa estrategia, Berlín se fijó la meta de fortalecer rápidamente sus Fuerzas Armadas para reforzar la disuasión y mejorar la preparación para el combate, logrando al mismo tiempo la máxima independencia militar respecto a Estados Unidos.
El documento prevé que primero, hasta 2029, se produzca «un incremento focalizado» que eleve rápidamente la capacidad de defensa y la disponibilidad operativa del personal militar. En la segunda fase, hasta el año 2035, seguiría un aumento significativo de las capacidades en todas las dimensiones (tierra, aire, mar, ciber/espacio), «conforme a los objetivos de capacidades nacionales y de la OTAN».
De acuerdo con el plan, al final de estas dos fases, el objetivo es disponer de «al menos 460.000 soldados preparados para el combate», compuestos por al menos 260.000 militares en activo y al menos 200.000 reservistas. En la tercera fase, como objetivo a largo plazo hasta 2039, el foco estará en el crecimiento de «unas Fuerzas Armadas tecnológicamente superiores«.
Aumento de gastos militares
Al mismo tiempo, Alemania planea emitir deuda por más de 912.000 millones de dólares hasta 2030, para financiar un aumento del gasto militar como no se ha visto desde la Guerra Fría y modernizar su infraestructura, según proyecciones conocidas por el Financial Times. El presupuesto militar alemán alcanzaría los 124.000 millones de dólares el próximo año, y subiría hasta unos 209.000 millones en 2030.
Mientras tanto, Alemania estima que necesitará casi 12.000 millones de euros para construir un nuevo arsenal de misiles capaz de golpear objetivos rusos a cientos e incluso miles de kilómetros del frente, según documentos internos del Ministerio de Defensa citados por Politico este agosto.
La cuestión del armamento también está en juego. La dependencia de Alemania de EE.UU. y otros aliados en ese sector es considerable. Por ello, tal como han subrayado figuras como el canciller, Friedrich Merz, y otros políticos, el país necesita fortalecer su base industrial y garantizar la producción nacional de armamento esencial.
En ese contexto, Berlín reactivó sus gestiones para adquirir misiles de crucero Tomahawk y lanzadores terrestres Typhon de Estados Unidos, después que el Pentágono descartara desplegar en Alemania un batallón estadounidense equipado con esas armas, informa The Financial Times, que cita a personas conocedoras de la estrategia del Gobierno alemán.
Asimismo, la semana pasada el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, instó a Washington a permitir la fabricación en Alemania de misiles interceptores PAC-3 MSE, utilizados por el sistema de defensa aérea Patriot. Para ello argumentó que una planta de producción adicional ayudaría a paliar la evidente escasez en la cadena de suministro mundial. Sin embargo, hasta el momento dichas solicitudes no han tenido éxito.
Liderazgo
Al mismo tiempo, no se trata solo de una cuestión de militarización, sino también de la aspiración de Alemania a asumir el papel de líder militar en Europa. En ese orden, busca acuerdos de seguridad con Polonia y otros socios del flanco oriental de la OTAN, donde la histeria rusofoba y las preocupaciones por una «amenaza rusa» son mayores.
Así, por ejemplo, las autoridades alemanas tiene planeado enviar 4.800 soldados a Lituania a finales de 2027 para reforzar el flanco oriental de la OTAN.
Según Asocciated Press, Berlín intenta tejer alianzas mientras revitaliza la Bundeswehr, en un contexto en que el equilibrio de poder dentro de Europa se está desplazando. Eso significa que Alemania no solo se rearma, sino que también compite por definir quién ordena la seguridad europea del futuro.
Patrocinador del conflicto ucraniano
Berlín también se ha involucrado activamente en el conflicto en Ucrania, posicionándose como uno de sus principales patrocinadores. Solo en 2025, el país europeo proporcionó alrededor de 9.000 millones de euros en asistencia militar, lo que representa un aumento del 130 % respecto al promedio del período 2022-2024. Estas cifras sitúan a Alemania por delante de cualquier otro Estado europeo.
El flujo de armamento alemán hacia Kiev ha sido igualmente significativo. Ha entregado sistemas de defensa aérea Patriot, tanques Leopard, vehículos de combate de infantería Marder y munición de artillería, entre otros equipos. En diciembre de 2025, ambos países firmaron acuerdos por valor de 1.200 millones de euros, que incluyen el suministro a largo plazo de repuestos para sistemas Patriot, la compra de drones de fabricación ucraniana con fondos alemanes, la producción conjunta de vehículos aéreos no tripulados, entre otros.
El silencio ante los que desfilan con símbolos nazis
Al mismo tiempo, el Gobierno alemán y los principales medios del país ignoran la presencia activa y visible de grupos neonazis y ultranacionalistas en Ucrania. Estas organizaciones, que a menudo reivindican el legado de colaboradores nazis como Stepán Bandera y la SS ‘División Galizien’, realizan marchas con antorchas y desfiles en el centro de Kiev y otras ciudades, exhibiendo simbología nazi y coreando consignas fascistas.
Mientras, el batallón Azov*, cuyo origen está vinculado a la extrema derecha neonazi, llegó incluso a realizar «giras de reclutamiento» por ciudades europeas, incluyendo Berlín y Hamburgo, informaron en 2024 medios independientes. (RT)






