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Caída del Mencho. Líder del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). Una oportuna distracción, para un acosado Trump y muestra patética de que los gobiernos NUNCA deben negociar con narcotraficantes

Siendo las dos de la tarde en México, cuatro en República Dominicana, los despachos de prensa difundían sobre la caída del violento capo mexicano, Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, abatido durante un operativo con fuerzas federales en el estado de Jalisco y estas asesoradas por fuerzas especiales estadounidenses.

Su muerte violenta precipitó hacia una fuerte lucha estilo guerrilla urbana y entre militares, policías y sicarios del CJNC, que por la violencia inicial, parecería que precipita a ese estado mejicano hacia una situación de extrema y sorpresiva guerra urbana de la que aún no se tiene claro, que tiempo podría perdurar y por la que pocos ciudadanos podrían sentirse seguros.

En concreto y abatido el capo de capos, el gobierno federal mexicano se encuentra en estado de emergencia y ni hablemos del gobierno del Estado de Jalisco, mientras que el vecino estadounidense se encuentra expectante y colocando personal de alta policía militar en el borde fronterizo entre los dos países vecinos.

¿Por qué ha sucedido esta situación?, por lo simple, las autoridades mejicanas trataron de mantener una política de darle largas al asunto y también de pactos secretos con el cartel de Jalisco Nueva Generación y lo que aumentó y agravándose en el pasado gobierno de seis años del presidente López Obrador, quien con el pretexto de ese nacionalismo poco pragmático, llevó a Mexico a una situación poco manejable de ingobernabilidad disfrazada y en la que CJNC siempre obtenía ganancia de causa.

López Obrador terminó su sexenio y le sucedió la actual presidenta, Claudia Sheinbaum, la que desde el primer momento quiso mantener una política de cautela y freno pero sin llegar al punto de que Jalisco Nueva Generación pudiera sentirse agredido, sin embargo, lo que provocó, fue que el Mencho (56 años) entendiera que de alguna forma tenía mano libre  en sus operaciones delictivas y lo que se reforzaba al conocerse que militares y fuerzas de seguridad estaban penetradas por agentes del Cartel o que haría rato que altos mandos militares, policiales y de seguridad se encontraban en nómina directa del mismo Mencho.

Ni que decir, que para el vecino estadounidense y en particular para un presidente Trump que veía con preocupación y ojeriza y también enorme preocupación, que tantos altos cargos del ministerio de defensa mexicano pudieran ser entendidos  como colaboradores del Cartel Jalisco y de ahí sus constantes avisos y encomiendas con el propósito de que Sheinbaum, se aviniera a una política integracionista de alta policía entre los dos gobiernos y lo que por un buen tiempo parecería que sería imposible, hasta que hace 15 días la presidenta accedió a que fuerzas de seguridad estadounidense colaboraran directamente con las mexicanas y produciéndose ayer el resultado directo de esa asociación anti delictiva y lo que sucedió, porque las fuerzas operativas en ningún momento comunicaron a las de México y menos a su gobierno y para evitar las consabidas «filtraciones», que tenían al capo de capos rodeado y procediendo a enfrentarlo.

Ahora ocurrirá lo de siempre en estos casos que un capo de capo fallece violentamente, que se desata una lucha interna en su organización por el interés de controlarla y hasta que un nuevo capo emerge y cautelarmente impone la paz de cementerio entre los suyos y como la mejor vía para llegar a acuerdos con el gobierno federal estadounidense y ni hablar con el mexicano y generando un replanteamiento de políticas, territorios y objetivos.

Sin embargo y como ya se ha visto, todo trata de un replanteamiento de fuerzas y objetivos y lo que el gobierno federal mexicano siempre ha aprovechado para reestructurar sus propósitos y política y por supuesto de pactos bajo la mesa.

No obstante y sobre este último punto ahora es diferente, pues ya se ha demostrado que la autoridad gubernativa legal, NUNCA debe de pactar con la delincuencia y mucho menos con un cartel tan poderoso como el Jalisco Nueva Generación, poseedor de un ejército propio de no menos de 25 mil efectivos bien armados.

Y lo que debería de ser una alerta para cualquier otro gobierno latinoamericano o caribeño que se encuentra en parecidas expectativas al disponer de una fuerte asociación táctica con carteles del mismo país.

Por ejemplo, el gobierno dominicano que encabeza el presidente Luis Abinader, es sabido y desde antes de llegar al poder en el 2020 que tiene una relación estrecha con narcos del cartel estadounidense  ubicados en Nueva York y dirigido y formado por estadounidenses de origen dominicano y teniendo este en el territorio dominicano, no menos de cinco mil efectivos resguardados tácticamente y sin tener visibilidad como fuerza de combate pública….sin embargo, esos narcos criollos sí que tienen una fuerte asociación con miembros activos de la oficialidad militar y ni hablar de la policial y que son las razones del por qué hasta ahora Abinader no ha hecho lo prudente de enfrentarlos y erradicarlos.

Sí ha habido y como se ha visto a todo lo largo de la semana pasada, que el gobierno ha dado una demostración sorpresiva de estar rearmando a las fuerzas militares con armamento táctico, estratégico y de guerra y lo que otros entendemos, que es parte del accionar hasta ahora encubierto del enfrentamiento táctico que en cualquier momento el gobierno pudiera enfrentar con el cartel del narco criollo que tiene ramificaciones entre empresarios y lavadores de activos estratégicamente ubicados en el Consejo Nacional de Competitividad y especial en entidades bancarias y en concreto, a partir de que Abinader ordene que el Congreso Nacional formule juicio político con los seis o diez legisladores del narcotráfico, que EEUU le ha pedido reiteradas veces.

En consecuencia, creemos que los dominicanos no estamos lejos de que  en algún momento el gobierno desate su furia contra los lideres del narcotráfico local, así como la serie de organismos de apoyo entre empresarios, banqueros y medios de comunicación y ante la realidad, de que si Abinader quisiera continuar en el poder más allá del 2028 deberá de cumplir con el compromiso de erradicar el cartel criollo, al mismo tiempo que EEUU se encargará de destruir a la base operativa del mismo en Nueva York.

Así tenemos que lo que ya está ocurriendo en México, confirma que nunca los gobiernos y lo que debe puntualizarse, jamás pueden pactar con los narcotraficantes y sí asumir sus responsabilidades directas represivas y sin ningún tipo de debilidad.

De ahí que estamos conscientes que esa es la lucha que está por desarrollarse, pero para que suceda, Abinader deberá blindar su gobierno con nuevos funcionarios a los que no le tiemble el pulso a la hora de la confrontación y por lo que creemos, que el mismo presidente conoce, que es el paso impostergable que debe dar y si quiere más 27 de febrero de este y los próximos años presentando sus memorias desde el salón de la Asamblea Nacional.

Por eso y en paralelo a los acontecimientos, digamos, que la caída del Mencho líder del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). Una oportuna distracción, para un acosado Trump y muestra patética de que los gobiernos NUNCA deben negociar con narcotraficantes. Con Dios. (DAG) 23.02.2026

última actualización: 09:52 am.

 

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