Rusia y China emitieron este miércoles una declaración conjunta, en la que condenan las políticas hegemónicas que obstaculizan la construcción de un mundo multipolar.
Ambas partes reiteran su firme oposición al «hegemonismo», «unilateralismo» y al «retorno a un mundo donde solo rige la ley del más fuerte».
En este contexto, respaldan el rol central de las Naciones Unidas en la política internacional, en un contexto de creciente rivalidad geopolítica, conflictos locales e inestabilidad global.
Destacan que esa turbulencia global es «alimentada por la política agresiva de una serie de Estados que actúan con lógica hegemónica y neocolonial», «atentan contra la soberanía» de otros países y «frenan su desarrollo económico» a través de las sanciones, «creando obstáculos en el camino hacia la construcción de un mundo multipolar».
Por ello, exhortan a eliminar «las medidas coercitivas unilaterales ilegales que socavan el derecho internacional, los principios y los objetivos de la Carta de las Naciones Unidas».
Señalan que dichas disposiciones son violadas «gravemente» por «el lanzamiento desleal de ataques militares contra otros países, el uso hipócrita de las negociaciones como pretexto para preparar dichas ofensivas, el asesinato de representantes de gobiernos de Estados soberanos, la desestabilización de la situación política interna en esos Estados y la provocación de cambios de poder en ellas, así como el descarado secuestro de líderes nacionales para someterlos a un juicio».
Tanto Moscú como Pekín «rechazan categóricamente» tales acciones, asegurando que violan «las normas del derecho internacional y de las relaciones internacionales, y causan un daño irreparable a los cimientos del orden mundial establecido tras la Segunda Guerra Mundial».
Asimismo, condenan las «provocaciones» y «acciones hostiles» por parte de los Estados nucleares hacia otros países que poseen armas de destrucción masiva.
En su declaración advierten que algunos países con armas nucleares, «en su fe ciega en la ‘ley del más fuerte'», intentan obtener una «ventaja militar absoluta», despliegan «infraestructura militar-estratégica» cerca de otros Estados nucleares y «amplían sin control las alianzas militares».
Al respecto, expresan su preocupación por «los planes y pasos concretos» de algunos Estados con capacidad nuclear para el despliegue de misiles de medio y corto alcance. Alertan que estas acciones «tienen un carácter altamente desestabilizador y constituyen una amenaza estratégica para los Estados contra los que se dirigen». En el texto también condenan aquellas «provocaciones que socavan la estabilidad regional y la seguridad global». (RT)





