La política es un espectáculo donde brillan actores malos y feos; Ronald Reagan nos demostró que para ser un político exitoso, basta con ser un actor mediocre. Donald Trump fue actor en su programa de TV.
Reagan trajo doctrina, era neoliberal, hoy gobiernan malos actores sin argumentos. Producen espectáculos profundamente superficiales, con emociones primarias, chismes vulgares: la ministra se acuesta con fulana cuya hija está embarazada de mengano. El gobierno distribuye chismes.
Aquí Trump y Elon Musk se pelearon, ¿quién le hará más daño a quién?, nos entretienen con naderías. Trump fue enemigo de JD Vance, su vice, de Megan Kelly, se reconciliaron, desprecia a Benjamin Netanyahu, pero lo arma, el dólar se desploma, ¿qué hace? distraernos.
Los elegimos para gobernar, trabajar, basta de chismes, justifiquen sus salarios, ese exceso de circo, absolutamente chismoso, augura una profunda, peligrosa y muy preocupante falta de pan. Por: J.C. Malone (Listín Diario)





