Es una verdadera lástima, que a estas alturas de vida, los dominicanos nos encontremos, con que en vez de estar pensando solo en elecciones, no nos interesemos en reforzar el estado de derecho, auto protegernos formando una buena generación de juventudes de honda responsabilidad política y social y lo más hiriente como desconcertante, ver al gobierno actual de un lado para otro tratando de salvarle su vida, nada menos que a la procuradora general de la República, a la que ha tenido que esconder de la ira de un capo del narcotráfico, el lavado de activos y el pandillerismo social y criminal, quien parece que fue verdad que la amenazó directamente mediante un mensaje en guasap.
Un país, cuyo gobierno haya tenido que huirle a un delincuente y porque entre otras razones, la mayoría de su policía, cuerpos de seguridad y hasta militares, han sido penetrados por el delito criminal a gran escala y en la práctica ejercen como asociados al delito y tanto, que en pleno accionar de movilización en La Vega y Santiago y con allanamientos por doquier, resultó, que después de tanta bulla, solo tres delincuentes menores han sido sometidos a la justicia, mientras el imputado mayor tiene cinco años viviendo en España, donde al parecer dirige su imperio criminal y dos uniformados se les agarró robándose un millón de pesos del mismo allanamiento y en la cárcel de La Vega estuvo a punto de darse un motín para impedir una requisa y de la que resultaron dos millones de pesos en efectivo expropiados a “los internos”; de lo menos que puede calificársele, es de ser una nación en la que el estado de derecho hace tiempo dejó de existir.
Y lo más increíble, que viviéndose en semejante situación de absoluta anarquía social, en la que más fácil alguien muere en manos de un chofer iracundo, que en las de un delincuente y para comprobarlo, solo hay que escuchar los programas de radio y televisión y las diversas expresiones de opinión descontroladas en internet y vía las sucias redes sociales donde la anarquía absoluta impera y para entender, no que este país está siendo victima de una clase gobernante tan delincuente o peor que la juvenil en los barrios de las ciudades, sino que simplemente, no hay educación, no se ejerce el sentido común y un odio de salvajes se vive dentro del animo de familias enteras, cuyos miembros están locos de trepar socialmente y con los mismos métodos de robos, secuestros y asaltos, que la clase gobernante y sus políticas han puesto en práctica.
En un ambiente de semejante naturaleza, es imposible asumir que realmente lo mejor de la población pueda tener referentes sociales de autoridad moral a los que se pudiera acudir y en cambio, son tantos los pequeños burgueses infiltrados en los mass media como analfabetos funcionales, que ahondan mucho más las graves contradicciones sociales existentes y al extremo, de no dar espacio para que la mayoría de la gente haga un alto en su acelerada y atropellante forma de vida donde prima la envidia, el egoísmo, el resentimiento y hasta la muerte.
Todo comenzó y es que por algún lugar se inició semejante retroceso moral, con los miles de inmigrantes que salieron en los años sesenta como exiliados económicos no declarados hacia EEUU y vía acuerdos entre los gobiernos, dominicano y estadounidense y para quitarle presión a las autoridades nacionales, las que prácticamente se encontraban casi acorraladas por el pandillerismo juvenil nacido de la fracasa contienda seudo bélica de abril de 1965 y quienes veinte años luego -hablamos año 1985- retornaron como estadounidenses de origen dominicano y curtidos en el crimen, la droga y el lavado de activos de las calles de Nueva York y el fraude al medicare y a los cupones de alimentos.
A partir de ahí, la República nunca ha vuelto a ser igual y la subcultura de la delincuencia estadounidense penetró de lleno en la vida nacional y sin que ahora, no haya autoridad para imponerse y debido a que parte de esa misma autoridad, es tan delincuente como la importada.
Es posible que nuestra deducción, muchos la entiendan que es muy dura, pero cuando se conoce que los hijos de esos dominicanyorks, sus padres lo primero que hicieron para penetrar la sociedad, fue inscribirlos en colegios e institutos bilingües de clase media alta y a los que tenían acceso por el dinero sucio que de este modo se lavaba, la clase media a media alta fue penetrada en su propio corazón y de ahí que ahora, más del 75 por ciento de los dominicanos entre 10 y 30 años han adquirido una formación delincuencial que de hecho ha penetrado a profundidad en todo el tejido social.
¿Hay que extrañarse de los menores de edad y adolescentes peleándose como perros y gatos en las escuelas públicas, mientras sus maestros, una mayoría de antisociales, solo están atentos a que su sindicato presione más a los gobiernos y para tener una escala salarial que no honra la mínima formación que esos educadores tienen, mientras de irresponsables, permiten que en peleas de niños, a uno de doce años lo maten o que otro, adicto al juego electrónico, se le incite a que se mate y que increíblemente lo haga?
Si estas no son muestras de una sociedad enferma, ya quisiéramos saber, que rayos entonces es lo que se está viviendo ¿o acaso no es cierto que la policía no se atreve a entrar en barrios populares de las ciudades en donde como una grave infección social, las bebentinas como teteos o botellones son la practica diaria y mientras el consumo de drogas llega a limites nunca sospechados?
Para colmos, viene el gobierno y se nos desnuda, admitiendo que el país se le ha ido de las manos y rápidamente se le ve huyendo con una procuradora general de la República a la que ha tenido que esconder y junto a su familia, para que un capo del delito a gran escala no cumpla su amenaza de muerte.
Lo que obliga a que preguntemos, entonces ¿y si más tarde se conoce que los dos principales subprocuradores subalternos, también contra ellos, la delincuencia les dictara sentencia de muerte, también el gobierno los esconderá y admitiendo de ese modo, que no puede garantizarle la vida a nadie que viva en este país?
Por eso, en vez de prestarle atención al profundo drama social que se está viviendo, gobierno, partidocracia y clase gobernante y como si no pasara nada, solo hablan de política y de elecciones, candidaturas y propuestas, mientras desde lo peor del periodismo y las redes sociales, se esparce el odio, la división y una profunda anti-dominicanidad y con miras de que esta nación pierda su condición como tal.
No podemos negar nuestra profunda indignación y es que, en nuestras propias caras, a los dominicanos, una amplia delincuencia de cuello blanco desde el poder nos robó nuestra nación y pretende hundirla amoralmente mucho más. ¿Será que Dios y para nosotros, dejó de existir?
Finalmente, tenemos o no razón cuando preguntamos, ¿cómo es posible que, en estos últimos veinte años, esta nación ha crecido y desarrollado como nunca y, sin embargo, por mala educación, lo que tiene como políticos y periodistas, es en términos generales, un grupo de mediocres y resentidos sociales que no han sabido trascender y con sus viles actuaciones, quieren que la República desaparezca? (DAG) 16.06.2023





