Si tremendo es el grado de animosidad contra el gobierno y de paso, de los ciudadanos arremetiendo directamente contra el presidente Luis Abinader, a quien culpan de todos los males habidos y por haber, peor es el profundo odio y desdén que la gente tiene contra los pandilleros empresarios y banqueros en Competitividad, quienes son el objetivo cardinal de la ira popular y al haber provocado con su capitalismo salvaje, la entrada de más de un millón de haitianos ilegales y como punta de lanza para destruir la nacionalidad y soberanía dominicanas.
En este aspecto y si fuéramos gobierno, estaríamos muy preocupados por la tremenda reacción de crispación y violencia anímica que tiene una fuerte mayoría nacional y nada compuesta por activistas políticos y sí por ciudadanos corrientes y quienes nunca habían visto que desde el 1937 la República haya enfrentado otro ataque de “invasión pacífica» Y que para esta ocasión, alentada y financiada por empresarios de campo y ciudad con el pretexto de buscar mano de obra esclava, que a ocultas, es alentada por los enemigos de los dominicanos dentro del PNUD y cuanta oenegé anti dominicana las autoridades han dejado que se encuentre en el territorio nacional, alentando la haitianización gradual de la vida nacional.
Por lo que estamos viendo, ya no tenemos dudas de que cualquier día, la gente se tirará a las calles y protagonizando una fuerte reacción popular violenta de rechazo y desde que se ha conocido, que los empresarios agrícolas requieren no menos de 75 mil jornaleros haitianos, los de la construcción casi 25 mil, las empresas mineras no menos de 100 mil, la empresa turística, casi 100 mil trabajadores más, en tanto desde el gobierno se alienta que entre las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional se recluten 25 mil efectivos de origen haitiano y el sistema de construcción de infraestructuras públicas, otros 100 mil obreros haitianos y las autoridades presionando para que en las empresas de seguridad privada el nivel de empleo y solo para haitianos no baje de 25 mil y para un total de 425 mil y a los que hay que agregar 75 mil como esclavos sexuales para el sector hotelero sexual y de entretenimiento.
Estamos hablando de 500 mil individuos, que si los sumamos al casi millón de haitianos ilegales que han entrado desde agosto de 2020, aunque es una cifra a revisar, dado que a simple vista, la percepción popular habla de hasta dos millones de personas y los más emocionales pregonan un total de 4 millones de ilegales en este lapso de cinco años y que si agregamos la nueva situación de que el Registro Civil y si hacemos caso a denuncias públicas, han falsificado 2 millones de actas de nacimiento de dominicanos y para hacer pasar a igual cantidad de haitianos ilegales como dominicanos, por lógica debemos entender que se está ante el estallido de un grave ataque contra nuestra nacionalidad y la que hay que enfrentar con decisión y coraje.
Al estudiar decididamente estas cifras, nos encontramos, con que el interés del gobierno y del PRM, es “fabricar” dominicanos que voten a su favor en las elecciones del 2028 y en paralelo con el interés de los pandilleros empresarios y banqueros, quienes para los próximos cinco años requieren medio millón de obreros y empleados NO dominicanos y sí únicamente haitianos y como mano de obra esclava.
Pero si por lógica, los dominicanos debemos de alarmarnos por la grave conspiración contra nuestra nacionalidad y soberanía, que Abinader, su gobierno y Competitividad, urden en sus nefastos planes de fusionar la pujante economía dominicana con la débil y subdesarrollada haitiana, mayor inquietud se crea y al conocer de un supuesto “plan secreto presidencial” y lo que no quisiéramos darle crédito, de crear y organizar una fuerza de choque paramilitar con haitianos registrados como miembros de nuestras instituciones militares y policiales y de lo que ya se habla de 5 a 15 mil efectivos a cumplir antes del primero de enero de 2028 y cuya misión sería la de imponer el terror para que los dominicanos no concurran a las urnas.
Cierto o no, fantasía o no, lo cierto es que de todo ese entramado de subversión latente, es de lo que se está hablando con preocupación desde ciertos sectores de las fuerzas vivas nacionales y de la sociedad civil y quienes ya no ponen en dudas que realmente la proyección que hacemos sea muy cierta.
Es por eso, que Abinader debería tener cuidado en todo cuanto diga en la ONU donde asistirá a la Asamblea General a partir del 24 de este mes y en lo referente a su curiosa y continua defensa de Haití y que hablando en criollo, “ha puesto moscas” a millones de dominicanos y porque lo entienden un presidente, que más aboga por la nación de su mamá que por la propia dominicana.
¿Por qué hay que creer que en verdad exista esta trama subversiva contra nuestra nación?, por ese curioso empreño de la familia presidencial de defender sus raíces haitianas y tanto por la familia de Abinader como la de su esposa. Familias dueñas de intereses económicos de ventas al detalle y tanto de tejidos como de comercio puro y simple y a lo que hay que prestarle atención, dado que en la zona sur e incluyendo las provincias de San Juan, Barahona y Pedernales, la misma Azua y también en otras fronterizas, fue mediante ese comercio de “árabes y turcos” que este país comenzó a experimentar la llamada “invasión pacífica” haitiana, cuyos descendientes de árabes y turcos, tienen ahora de presidente de esta nación a uno de los suyos.
Entendido todo lo anterior, creemos a pie juntillas, que desde hace cinco años este país es víctima de una gran conspiración para haitianizarlo y eventualmente hacerlo perder su soberanía…y teniendo como seguro responsable al mismo presidente de la República, el PRM y sus socios de Competitividad, salvo prueba a contrario.
De ahí que seamos enfáticos y digamos, que contra la haitianización y los empresarios corruptos, hay que generar una gran cruzada dominicanista o el gobierno perderá la confianza de la nación. Con Dios. (DAG) 23.09.2025
última actualización: 07:13 pm.





