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¿Cuál es la razón de que ciertos periodistas y mass media encomien y destaquen imputados por drogas y lavado y los presenten como ejemplos a seguir? Vamos mal, pero muy mal y lamentablemente sin futuro a nivel generacional.

Sorpresa nos ha generado, el comprobar, como matutinos al estilo del centenario capitaleño, tiene la tendencia de destacar y como lo hace este domingo y cual, si fueran héroes a los que haya que emular, a toda una serie de delincuentes y en especifico de la droga y el lavado de activos y generando un peligroso culto a ese cierto tipo de delincuencia social que se disfraza de música popular “o de avanzada” y nada menos que dentro de las nuevas generaciones.

La situación es tan escandalosamente peculiar, que poco que mucho, ese tipo de periodismo amarillista está haciendo que muchos jóvenes en los barrios de las periferias de nuestras ciudades, entiendan, que si quieren salir en la primera página de un periódico escrito, se garantizan la publicación si logran cometer fechorías de una magnitud tan significativa, que provoque en esos medios y periodistas que se les encomie y destaque mucho más que a cualquier profesional o figura deportiva de conducta decente que sea muestra de las buenas costumbres a seguir.

Ante semejante distorsión amoral de un ejercicio periodístico nada correcto, creemos que debe llamarse la atención sobre este particular y no para provocar ningún tipo de censura periodística y sí para que se entienda, que el periodismo no puede ser puesto al servicio de la delincuencia o del crimen en sentido amplio.

¿Por qué se da esta situación?, sin duda alguna, debido a la fuerte perversión de las costumbres e inversión de los valores morales que abate a la población y desde que el quehacer político se ha convertido en ese delincuencial que ha impulsado los niveles más altos de corrupción política, social, empresarial y prohijados por ese tipo de “nueva moral” que se ha apoderado dentro de amplios sectores de la clase gobernante, que por lo visto, entienden que deben practicar la máxima de destacarse o hacerse rico sin importar cómo y con tal de ser visto como un supuesto referente de la sociedad.

El fenómeno  de inconductas continuas ya se empieza a notar o mejor dicho, a destacarse desde los primeros niveles de la educación primaria o intermedia y ni hablar dentro de la mayoría de tanto joven universitario y de familia nueva rica, que junto a hijos de narcotraficantes y lavadores de activos dentro de la población inmigrante en EEUU y en particular en Nueva York, sus padres lo traen al territorio nacional y para que en base a dinero, se codeen con los hijos de la burguesía, generándose entonces la nueva como grave situación, de que sus muestras de enriquecimientos ilícitos familiares perturben como un todo a la sociedad en sentido general y peor, que sean ejemplos a seguir.

De ahí, que, viendo la situación en perspectiva, necesariamente que haya que enfatizar, en lo necesario de que el periodismo no se preste a incentivar los hábitos delincuenciales de ninguna naturaleza y mucho menos a crear esa dudosa categoría de antihéroes y como son mostrados los delincuentes que ahora ese periodismo amarillista quiere hacer destacar como supuestos individuos de valer.

Desde luego, estamos convencidos de que lo poco de discurso moralista que puedan exhibir o mostrar la mayoría de los mass media y por la actitud complaciente de las principales cabeceras periodísticas al abogar por un nuevo tipo de antihéroe nacido de la delincuencia, no que necesariamente sea una actitud totalmente fallida y sí una que no cuenta con el suficiente eco de redención moral que debería entenderse como aceptable, por parte de quienes los dirigen.

Para colmos y lo que también hay que hacer notar, son los tremendos fallos morales dentro de la escuela dominicana y ni hablar entre muchos de sus educadores y peor aún, al descubrirse, que ministros de culto o sacerdotes de las diferentes denominaciones religiosas de origen cristiano, han caído en la grave inconducta de aprovechar sus condiciones de educadores y para pervertir, a una juventud, que por lo que se está viendo ante el peligroso clima de inmoralidad que existe y cuyo reflejo se tiene en la radio y la televisión, el cine y hasta en las mismas redes sociales, es poco lo que se necesita para esta terminar por corromperse.

¿Debería hablarse de que ese periodismo amarillista actúa de tal forma, debido a ese mercantilismo que se ha apoderado de sus propietarios y directores e impulsado este porque los grupos económicos entienden, que hay que dejar que el libre albedrío sea distorsionado y como el mejor mecanismo para controlar a lo absoluto, a una población joven que en base a teteos y libertinaje, es poco lo que le falta para imponérsele a la nación y lo peor, gracias a la corrupción política?

Entiéndase, no estamos en contra de que la naturaleza humana y de acuerdo con la educación o formación familiar de cada individuo, muestre lo mayor o peor en materia de distorsión moral, pues, al fin y al cabo, la conducta de cada uno es determinante en materia de conducta social y mucho más, si quienes gobiernan al país parecería que carecen de la reciedumbre moral que de ellos debería esperarse.

Pero es muy lamentable que un amplio sector de la prensa y sobre todo de la escrita, sea la que fomente la inversión de valores morales que estamos viendo y al extremo, de que ser delincuente y destacarse como tal, se convierte en el pase de entrada para que esa prensa fomente el culto al antihéroe y lo que, de cara a los intereses permanentes de la República, lo entendemos enormemente censurable.

Y lo que reseñamos, al comprobar, que de cara a cien jóvenes de ambos sexos, más de la mitad no conocen de frenos morales de ninguna especie, que no menos de 25 son drogadictos o 30 están de lleno en el campo de la prostitución y para no hablar de una fuerte mayoría, que entiende, que en estos tiempos no hay que estudiar y tampoco formarse debidamente y sí hacer negocios o dinero y sin importar como y mucho más, si su mayor reconocimiento lo obtienen con los reportajes periodísticos a favor de sus inconductas y que si se toma en cuenta que este es un país formado por un 60 por ciento de juventud y adultos jóvenes, obliga a que preguntemos: ¿Cuál es la razón de que ciertos periodistas y mass media encomien y destaquen imputados por drogas y lavado y los presenten como ejemplos a seguir?. Vamos mal, pero muy mal y lamentablemente sin futuro a nivel generacional. (DAG)

 

 

 

 

 

 

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