El primer síntoma de que las cosas no van bien para el gobierno en ejercicio se muestra cuando voceros del periodismo “independiente”, empiezan a aventurar juicios de valor, mediante los cuales ponen en duda la posibilidad de que el gobierno del presidente Luis Abinader y del PRM pudieran lograr su ansiada reelección constitucional.
Al momento que esa situación se presenta y de golpe, uno que otro habla de cuando ruedan las cabezas, viene a nuestra memoria, el hecho, de que la involución moral que se da entre determinados periodistas, es una, que a su vez tiene signos distintivos: Casi todos son invitados de siempre de la embajada estadounidense o de su sección política, siempre andan de arriba y para abajo visitando cuarteles y dándose ínfulas de ser supuestos amigos de los jefes y algunos, hasta tienen hijos oficiales militares en el ejército de EEUU, de los que por lo menos se conoce uno cuyo vástago es coronel o aquel otro, que se regodea como un pavo real, cuando se le recuerda que su hija es subsecretaría de Estado en Washington.
Estos nuevos arquetipos de periodismo a la criolla y en un país donde hay tanta gente sumisa y extremadamente elogiosa hacia terceros de los que quieren algo, genera al mismo tiempo, lo impensable, una suerte de espías de buena voluntad, quienes como corre, ve y diles, en la práctica, ni se dan cuenta de que son agentes de espionaje extranjero ad hoc contra el gobierno de turno.
Imagínese entonces la tremenda influencia que otros periodistas les reputan, cuando los aparentes privilegiados les sirven de puente para lograr uno que otro visado estadounidense. De esta manera, la estación local de la CIA prácticamente no tiene que hacer nada en materia de espionaje político, cuando aquí dispone de amanuenses gratuitos, quienes además se sienten orgullosos y hasta lo pregonan, de que son amigos “de los americanos”.
Ni que decir, que todos ellos son de hecho los mejores propagandistas para cualquier tipo de críticas o consejo que determinado diplomático gringo entienda que debe dar y para que sus amigos periodistas lo difundan lo más ampliamente posible y el meta mensaje llegue a quien va dirigido, pero extraoficialmente.
Nada de extrañar entonces, que los servicios de seguridad criollos, sus integrantes haya veces que se confundan y al conocer en periódicos escritos y estaciones de radio y televisión, esquemas de trabajo que se suponían estaban catalogados como confidenciales.
Pero si lo anterior es escandaloso, peor es conocer, que voceadores a lo alofoke que se dicen periodistas u “orientadores de opinión” en las infames redes sociales, pertenecen al último círculo de colaboradores estrechos de determinadas embajadas de países “amigos” y que es el factor, del porqué muchas políticas del gobierno o del empresariado y porque también se prestan para el espionaje industrial, de buenas a primeras son conocidas por esos círculos diplomáticos o de espionaje.
Para más escarnio de las autoridades, mediante esos “canales de comunicación personalizados”, conversaciones privadas que no deben salir del ámbito de la confidencialidad oficial, de pronto son conocidas y generando cambios de planes inmediatos con tal de reparar los daños causados y en esto, mucho tienen que ver los periodistas-espías de reconocidos espías electrónicos y telefónicos, quienes increíblemente son apoyados por los gobiernos y de manera continua y recurrente.
Claro está y si en el empresariado se creen que “estos amigos desinteresados” de determinadas embajadas y diplomáticos y cuando logran penetrar determinados círculos de poder e influencia económicos, también no hacen de las suyas y generándoles bajas, algunos deberían preguntarse porqué un poderoso grupo económico de desarrollo turístico u otro “multicapitaleño” desde los tiempos de Lilis, ya el gobierno conoce que se les han volteado y que por esos informes “confidenciales”, la autoridad nacional conoce además, a quienes de la oposición esos intereses financian.
Desde luego, chismosos y lenguas viperinas siempre los ha habido y ahora más con tanto lumpen metido a periodista y loco por ascender en la escala social, es por eso por lo que cuando vemos fotografías de estos periodistas con magnates criollos y extranjeros y uno que otro político de postín del exterior, que no podamos disimular la risa y sabiendo, que todo lo que delante de esos “periodistas reputados” se diga, será conocido al mejor postor y hasta gratis para quien sea de gobierno.
¿A qué viene este historial? Que en la medida que estos “comunicadores” empiezan a tener la percepción, de quienes, de gobierno y oposición podrían ser los perdidosos y ya mismo para las elecciones municipales de febrero 18, es cuando los miembros de la partidocracia deberían de estar al acecho, pues estos individuos, solo con un gesto y sin hablar, les bastaría hacer entender cómo va la situación o hablando en criollo, “cómo va la cosa”.
Ahora bien, ¿por qué ocurre esta distorsión de la realidad? Porque todos los involucrados son esclavos del pecado de la vanidad y como sus egos se sobredimensionan, fácilmente pierden la perspectiva y dicen lo que no deberían y peor, sabiendo que su percepción muchas veces es errada.
Así se tiene, que mientras en el gobierno se entretienen con lo que se les dice de oídas y en las embajadas se trata de ser más perspicaz, al final, lo que queda al desnudo para el observador independiente, es que cuando en el factor mediático, el pánico cunde y sobre todo en los que se benefician “profesionalmente” de los gobiernos, entonces, es que, por ejemplo, ahora y de buenas a primeras la percepción de derrota en el gobierno y en el PRM, se hace más que evidente y dejando al descuido el factor sorpresa que de golpe lo cambia todo.
Por eso y en este caso, el mejor consejo a los actores políticos y de todas las banderías y en específico a Abinader y al PRM, sea, que deben continuar trabajando y llevándose de sus propios indicadores y percepciones y no hacer caso a los “escuchas” de cualquier dirección o interés, pues al final, unas elecciones siempre se determinan en la medida de la menor abstención, así como en el arrojo de todos los participantes y quienes de ese modo, sí que son el factor de decisión que impulsa al electorado.
¿Se entenderá porqué decimos, que cuando en el factor mediático se pierde la perspectiva y el interés personal domina, lo que este diga obnubila y no deja ver la realidad? Con Dios. (DAG) 16.01.2024





