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Das Capital – Natural

La República Dominicana puede asegurar un futuro sostenible reconociendo el verdadero valor de su entorno natural. Nuestra nación caribeña que se ha destacado por su rápido crecimiento económico, además de sus hermosos paisajes, enfrenta a un importante desafío: asegurar que nuestro crecimiento económico no se produzca a costa de su activo más valioso; sus recursos naturales.

Cuando hablamos de «Capital Natural», nos referimos al conjunto de recursos naturales del país, como son por ejemplo nuestras playas, además de todos los servicios esenciales que proporcionan los ecosistemas saludables. Estos servicios incluyen captación de humedad y atracción de lluvia por nuestros bosques y cordilleras, el control de temperaturas por las áreas verdes, la purificación de agua y de aire, entre otros beneficios que mantienen a las comunidades saludables y las economías en funcionamiento.

La economía de la República Dominicana está profundamente conectada con su entorno natural. Sin embargo, el PIB no toma en cuenta el valor directo de los recursos naturales. El turismo, que aportó el 7,4% al PIB del país en 2022 y sustenta más de 374.000 puestos de trabajo, depende totalmente de playas vírgenes y ecosistemas costeros saludables. Los visitantes vienen a experimentar la belleza natural del país, ¿qué sucede si esta se deteriora?

La agricultura depende en su totalidad de nuestra capital natural. Esta actividad depende de suministros de agua fiables y de servicios ecosistémicos vitales como es la polinización, responsable del 30% de la producción mundial de alimentos. Por otro lado, uno de nuestros pasatiempos económicos preferidos, la construcción, consume grandes cantidades de materiales naturales, lo que a menudo provoca daños medioambientales como la degradación del lecho de los ríos.

Solo el suministro de agua del país, que proviene en gran medida de ecosistemas de montaña saludables, tiene un valor aproximado de 5.887 millones de dólares anuales, lo que equivale al 5,1% del PIB de 2024, según cálculos realizados por el investigador del INTEC, Dr. Víctor Gómez Valenzuela. Esto demuestra el valor la naturaleza para la economía.

El crecimiento del turismo, en varias zonas del país, se ha producido a expensas de ecosistemas como los manglares, vitales para la protección de nuestras costas. Esto nos pone como la serpiente de uróboro, que en su progreso se muerde a su propia cola; los mismos activos que atraen a los turistas están siendo destruidos por el desarrollo turístico.

Para garantizar una verdadera prosperidad a largo plazo, el país debe integrar el valor del capital natural en la adopción de decisiones económicas y en la formulación de políticas. Esto implica una mirada largo plazo por parte de nuestros órganos y autoridades gobernantes.

Debemos garantizar y preservar nuestro patrimonio natural; creando inversiones en prácticas sostenibles, protegiendo nuestros ecosistemas críticos y diversificando nuestras fuentes económicas. Para garantizar una nación estable y un ecosistema natural saludable debemos reorientar las inversiones hacia el capital humano y la ciencia, la tecnología y la innovación enfocadas en un desarrollo sostenible resiliente, eliminando las acciones que deterioran nuestro capital natural por un beneficio económico puntual de corto plazo. Por: Carlos Sanlley  (Listín Diario)

El autor es director de Investigación de INTEC. [email protected]

 

 

 

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