Hasta que los miembros y dirigentes del Partido Revolucionaria Moderno (PRM) no entiendan que ellos ganaron de chepa los comicios del 2020 y más que suerte, influenciados por la pela de lengua que Abinader le dio al presidente de la JCE, Castaños Guzmán, al aquel haberse metido en miedo y creada la interrupción de las elecciones, no habrá manera de que el actual oficialismo pondere hacerse una fuerte autocritica que le permita trazar una perspectiva cierta y fría sobre sus probabilidades electoralistas en el 2024.
Lo primero es, que el PRM ganó los comicios teniendo un 45 por ciento de abstención, lo segundo, que desde que llegó al poder volvió a implementar el viejo sistema perredeísta de las castas desde áreas del poder, más su dura política de golpeo sistemático respecto a quienes allí entienden opositores y sobre todo en el sector mediático, al que más del 30 % de su matrícula lo ha expuesto a una dura represión publicitaria sin sentido y la que al final le funcionaría como duro tiro que le saldrá por la culata, cuando los oficialistas se den cuenta, de que sin la mayoría de los miembros de la prensa que hasta ahora ha marginado, sus probabilidades de ganar las elecciones y francamente hay que decirlo, están reducidas a mínimos y aun cuando ahora entiendan que tienen una fuerte y terrible concentración de poder.
¿Por qué?, porque nadie que es golpeado sistemáticamente y por un gobierno, que a casi dos años de estar en el poder, todavía no ha tenido el menor gesto de apertura y de búsqueda de puntos de coincidencia con el fuerte sector de disidentes a sus políticas anti prensa y dentro de ese periodismo tan abusivamente atacado por un gobierno que cree que de esa manera derrota adversarios, no es verdad que se pudiera estar en temperamento de pactar o negociar con quien golpea y sin justificación alguna.
Y esto así, porque en política, lo primero que se aprende, es que nada es personal, que aquellas reacciones o comentarios que se entienden de adversarios no son tales y sí lo propio, de un quehacer en el que para llegar al poder se debe pasar por un camino lleno de zarzas y espinas y que es la levadura que coadyuva a que todo político se haga de una piel dura que todo le resbale y sepa tragar en seco ante la crítica que entienda dura o injusta y sabiendo, que los intereses en juego y de una u otra manera, siempre le ofrecerán la oportunidad de pactar o tratar de ganarse a quienes y por las razones que fueren se convierten en sus críticos más duros.
Sin embargo y tanto Abinader como parte de su círculo familiar y ni hablar de sus más estrechos allegados o colaboradores, todavía no entienden que al poder no se va a generar enemigos o adversarios y sí a lograr consensos que den la posibilidad de ampliar el círculo de colaboradores por un lado y de militantes partidarios lealmente definidos, por el otro.
Por eso y debido a esa falla, Abinader y el PRM y en particular sus colaboradores de Gobierno no han entendido, que ya se llegó al tiempo de curar heridas y ganar amigos y desde luego, si es que todo este grupo de poder entendiera que deben prepararse para que su presidente logre la reelección única que la Constitución de la República le faculta.
Del lado opositor, ¿qué es lo que está ocurriendo? Acercamientos y que ayer se entendían imposibles entre grupos encontrados, todavía maltrechos debido a la última derrota electoral. De esta manera, ya es evidente que los principales partidos y dirigentes y lideres políticos opositores empiezan a realizar los necesarios tanteos que den como resultado determinados pactos o alianzas que robustezcan sus aspiraciones de sacar del poder a Abinader y al PRM.
Ya empieza a hablarse de acercamientos probables entre las dirigencias del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y de la Fuerza del Pueblo (FP) y con un solo objetivo, llevar candidaturas comunes a la presidencia de la República y a la mayoría de los miembros del Congreso Nacional, pero dando apertura propia a la militancia como al liderato intermedio, para que de común acuerdo se llegue a la búsqueda de un triunfo electoral aplastante a nivel de los gobiernos municipales.
Perspectivas, que, a estos momentos, parecería que parten de una visión realista y en las que las candidaturas más insospechadas pudieran presentarse. Por lo pronto, el expresidente Leonel Fernández, se encuentra solo en el ruedo electoral y avanzando, también la exvicepresidenta Margarita Cedeño. Del expresidente Danilo Medina Sánchez, muchos le ven finalmente como el probable candidato a senador por San Juan y en el mismo derrotero otras importantes figuras opositoras que enfrentarían a un Abinader y a un PRM que dentro de un año se encontrarán seriamente desgastados, agravados en su menguada popularidad y con un gobierno con graves interrogantes sobre corrupción administrativa y ahora más, con ese reciente muestra del desfalco de 300 millones de pesos en las tarjetas de ayudas sociales.
Desde luego, no es que estamos especulando sobre lo que no pudiera ser y sí por lo contrario, afirmando criterios definidos ante lo que se entiende es el inicio de un cambio de viento político que los errores gubernamentales están motorizando y para colmos, arrastrándose los efectos del traumático proceso de estanflación que ya se empieza a sentir y matizado por los efectos colaterales de esa guerra comercial que EEUU, la UE y Reino Unido tienen frente a la Federación de Rusia, a propósito de la invasión militar que el país eslavo a llevado contra Ucrania y por razones básicamente de supervivencia frente a la notoria agresión del ejército de mercenarios de la OTAN.
Simplemente, el presidente Abinader tiene que entender que los perremeístas son minoría ante el conjunto de todos los dominicanos y que en materia de golpeos sistemáticos contra la prensa y periodistas independientes a todos los poderes públicos y privados, desde antes de él nacer, ya ellos ejercían y estaban en pie al servicio de esta nación y de su pueblo y aunque él y su PRM no lo crean, semejante ejercicio de vida es de respetar y aplaudir y tanto, que él pasará del poder y toda esa prensa independiente seguirá en su labor continua de protección y aliento a los intereses permanentes de esta nación. ¡Ojalá que lo entendiera!
De ahí que advirtamos, esta peculiar realidad, que dentro del PRM y el mismo Abinader se están creyendo que la rana tiene pelos y que en el 2023 ellos van a arrasar con su dama y de cara a las elecciones del 2024 y lo que ahora mismo está en veremos. Con Dios. (DAG)





