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¿Desde cuándo Dios es un arma de extinción masiva o debemos referirnos a Set? ¿Quién le ha dado autoridad al presidente de EEUU para decidir las vidas y destinos de 90 millones de personas? ¿Nadie lo va a parar y radicalmente?

Hasta ahora, muchos les habíamos dado el beneficio de la duda a un presidente Donald Trump, ¿o sería mejor llamarle, Trump-Set? quien en aparatosidad exhibicionista ya tiene casi un año manteniendo al mundo en ascuas y prevalido de la interpretación que hasta ahora ha hecho y de lo que se entiende es el ejecutor del poder abrumador, en armas y bombas nucleares, con el que cuentan las Fuerzas Armadas de su país.

Pero lo mucho hasta Dios lo ve y mucho más, cuando se trata de un individuo de vocación totalitaria, que entiende que todo lo puede atropellar a su paso y que el resto de la humanidad le debe obediencia absoluta y lo que radicalmente no es así.

Por eso y frente a semejante política suicida y en la que por lo visto, este señor, parecería que olvida, que todo lo que pretende contra el resto de los países y en lo relativo a extinción, desolación y muerte, a él mismo le podría suceder y por supuesto, con una ferocidad y desesperación al doble de todo el odio que él le tiene a la humanidad, que necesariamente haya que entender, que con voluntad tan enajenada no hay manera ni forma de llegar a algún tipo de punto de avenencia.

Un ejemplo. Trump-Set acaba de decir la barbaridad, de que si Irán, la poderosa antigua Persia de cinco mil años de existencia frente a los cuales, los 250 años de EEUU no son absolutamente nada y de ominoso aviso de que supuestamente: «Una civilización entera morirá esta noche, para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente sucederá» escribió ayer en su plataforma Truth Social. Y que de haberse hecho realidad, se supone que a esta mañana y por obligación habría estallado la Tercera Guerra Mundial y lo que no sucedió, al darse cuenta, de que si no iniciaba un principio de acuerdo, su propia vida y suerte estaría en peligro y ni hablar de su probable expulsión del poder por un juicio político en el Congreso Federal.

Es entendible, que un accionante político que nunca ha sido tal y sí solo un simple oficiante de duro programa televisivo de descubrimiento de mentalidades avasallantes para el sector empresarial y quien ante su realidad, de que desde  enero de 2024 no había encontrado a nadie: persona, poder, voluntad, gobierno o nación imperial que le parará los pies a su personalidad de ególatra y ante la cual, el resto de gobernantes se han comportado como simples burócratas acobardados y nunca como estadistas de relieve. Que definitivamente haya que plantearse: O este atropellante señor nos mata a todos o todos deberemos enfrentarle y decidir ponerle fin a su destino y como la única manera de que la humanidad le sobreviva.

Nadie había visto ni conocido un fenómeno igual, de una sola persona creyéndose un ser divinizado al que y como ha estado ocurriendo, que pastores y oficiantes religiosos le rinden culto como si fuera un ser tan poderoso y creado expresamente para asesinar a quien quisiera o destruir al país o civilización que así lo entienda y lo que por una razón elemental de supervivencia, nadie con sentido común y mucha racionalidad pudiera comportarse de modo absolutamente indiferente.

Y es que con esta última declaración tan draconiana, que Trump-Set ha formulado y de amenaza de muerte y destrucción contra una nación de 90 millones de habitantes, solo por esa declaración, ya el presidente de EEUU y todo su gobierno puede ser tipificado como uno compuesto por criminales de guerra que deberán y tendrán que ser juzgados por la corte internacional de justicia y visto que en su propio país no existe institución de justicia que asuma semejante reto.

¿Qué es lo que ha sucedido para que EEUU haya que entenderlo como la nación primera entre todas las demás naciones?, ¿acaso su conocida conducta criminal, de que para nacer, debió aniquilar a un millón de aborígenes, ocupar sus tierras y esclavizar a los que quedaron, mientras tiempos después, se inventó una guerra contra México y para robarse la mitad de su territorio y hasta llegar a la situación de genocidio absoluto con el terrible bombardeo contra Serbia-Montenegro, allá en la antigua República Federal de Yugoslavia entre el 24 y 10 de junio de 1999 y siguiéndole a lo inmediato la terrible guerra civil en la que lo peor de la naturaleza humana tuvo su peor expresión con la cacería de seres humanos  y por diversión, de ricos europeos que iban allí en zafarís de muerte?

Si se tiene presente todo el mosaico de tragedia, luto, muerte y dolor antes descrito y si efectivamente la amenaza de Trump-Set se materializara, ¿no sería posible entender que la humanidad agredida, saque lo peor de sí y se cebe en los ciudadanos estadounidenses que vivan en terceros países y como el gesto desesperado ante un gobernante y su país, decidido a borrar a la humanidad de la faz de la tierra?

Nosotros y como muchos, esperamos un milagro y en el aspecto, de que Dios Nuestro Señor, haga que la mentalidad de Trump-Set cambie radicalmente y en lo más parecido a lo que ocurrió con aquellos pueblos que pretendieron crear la torre de Babel y que el Todopoderoso dislocó, al ponerlos a hablar cientos de lenguas y con el único propósito de que no pudieran lograr sus fines tan exagerados y que es lo que parece que ya está sucediendo y con el anuncio de la tregua de dos semanas anunciada anoche y las negociaciones que se tendrán en Pakistán para el próximo día diez de este mes y como principio de algún tipo de macro acuerdo. 

Ahora y en estos tiempos “modernos”, nos encontramos, con que el espíritu sionista de los antiguos habitantes del centro europeo y conocidos como asquenazis y desde hace 80 años posesionados en lo que hoy es el Estado de Israel y ojo, no se trata del Israel bíblico, que solo existe en los libros de historia y en la Biblia, sino de un estado tremendamente avasallador que creyéndose «el elegido de Dios», en base a semejante mentira se ha convertido en el origen de todos los desastres y muertes ocurridos “en tiempos de paz” desde el 1945 a la fecha y afianzado en el extraordinario poder económico que le sustenta desde EEUU, logrando imponerse y aterrorizar al resto del planeta.

Sin embargo, no todos los descendientes de judíos son sionistas (movimiento político nacionalista nacido en el siglo XIX) y mucho menos, cuando existen los judíos sefarditas originarios de Sefarad (España en hebreo) y quienes son descendientes de las comunidades hebreas que habitaron la península ibérica (España y Portugal) hasta su expulsión en 1492 y 1497 y en la que tiene origen la rama judía dominicana.

Como punto ilustrativo para nuestros lectores, podemos decir, “que los grupos étnicos judíos más grandes son las comunidades judías asquenazí, sefardí y mizrají . Existen otros grupos judíos más pequeños, pero estas son las divisiones más importantes, ya que cada una representa a un grupo de judíos que emigraron durante la Diáspora en los siglos I y II d. C.”

Este rápido repaso de hechos que nos están afectando a todos, a la humanidad; obliga a que formulemos las siguientes preguntas y con el mejor ánimo de buscar respuestas que salven vidas: ¿Desde cuándo Dios es un arma de extinción masiva o debemos referirnos a Trump como Trump-Set?  ¿Quién le ha dado autoridad al presidente de EEUU para decidir las vidas y destinos de 90 millones de personas. Con Dios. (DAG) 08.04.2026

imagen: Set. dios egipcio del caos y del desierto

última actualización: 09:33 am.

 

 

 

 

 

 

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