Desde el 1967, cuando los presidentes Joaquín Balaguer y Francois Duvalier y mediante sus enviados plenipotenciarios acordaron y firmaron el acuerdo de Estado, de entrada de braceros haitianos para el corte de la caña de Azúcar y hasta este día.
A esta nación han entrado, retornado a su país y regresado, no menos de dos millones de ciudadanos haitianos, de los cuales y en la actualidad, un millón promedio engrosa la mano de obra barata de la que se benefician las empresas turísticas, las agroindustriales, la minería y la de construcción fundamentalmente.
De ese millón que trabaja en el territorio nacional, más de la mitad tienen sus respectivas familias. Sea porque los padres las trajeron de Haití o porque ya aquí lograron parejas dominicanas. Y en cuanto a los hijos, que si los padres son residentes legales y ellos nacieron en nuestra nación, automáticamente son ciudadanos dominicanos de pleno derecho; hablamos de no menos 150 mil personas. Sin embargo, la realidad es, que parecería que hay otras 200 mil personas que dicen que nacieron aquí, pero cuyos padres eran ilegales, significando que continúan siendo haitianos.
Hubo un intento exitoso en el gobierno anterior del presidente Danilo Medina, que se quiso regularizar a los haitianos no documentados y que al momento que este gobierno saboteó la iniciativa, 154 mil ya habían completado sus expedientes de regularización y lo que también este gobierno de Abinader-PRM y Competitividad saboteó y desconoció totalmente.
Más grave todavía, en estos últimos cinco años y pico, el gobierno actual ha consentido la entrada ilegal de más de 300 mil haitianos que entraron como mercancía “tramitada” y proveyendo grandes beneficios económicos a las autoridades nacionales implicadas en semejante tráfico y trata de personas y al grado, de que a este día y debido a la inanición y complicidad oficial, todo el mundo entiende que Abinader ha consentido en la aplicación de una política de facto, de haitianización progresiva de la vida nacional.
Para mayor desconcierto, permitiendo el gobierno, que todos esos ilegales se concentren en poblaciones propias y con lo que se ha generado, no menos de 50 poblados de un mínimo de diez mil haitianos cada uno y todos haitianos migratoriamente irregulares.
Por eso y en razón de tan anómala como aberrante situación y no por la población haitiana flotante, sino por la bárbara complicidad oficial dominicana alentando haitianos ilegales por todo el territorio nacional, la nación dominicana se encuentra ahora ante la disyuntiva, de que si Abinader continua con su abusiva política de haitianización, cuando llegue al final de su gobierno en agosto de 2028, perfectamente que podría ser el responsable de la entrada ilegal de otro millón de haitianos indocumentados, quienes para colmos y al provenir del lumpen proletario, se han convertido en las herramientas de uso de más de mil oenegés anti dominicanas que cuentan con el apoyo de agencias de la ONU, que quieren la fusión inmediata de las dos naciones que ocupan la misma isla.
Si de por sí la situación es terriblemente inquietante a la nacionalidad dominicana y porque tarde o temprano provocará un choque entre ciudadanos de los dos países, encontramos, que con el pretexto de la haitianización progresiva de la vida nacional, que fomenta Abinader y su gobierno plutocrático compuesto con un ramal de la burguesía haitiana, a lo inmediato, se están presentando muestras crispantes de anti haitianismo fanatizado y beligerante, de dominicanos en las redes sociales, abogando directamente por enfrentar a como dé lugar “la presente invasión y ocupación haitiana”.
Frente a esta realidad tan alarmante, concomitantemente, estamos viendo que la población haitiana ilegal flotante, muchos de sus miembros y poco que mucho, se están convirtiendo en agentes terroristas subversivos y al extremo, de que en estos cinco años, han ocurrido no menos de mil dominicanos asesinados por haitianos y que a estas alturas, ya ha generado de parte dominicana, el supuesto de que todos los haitianos que viven el territorio nacional, sean ilegales y que por lo tanto, haya que prepararse para sacarles a como dé lugar.
Se tiene entonces un hecho real. Que haitianos aquí y dominicanos, ya se están preparando por su propia sobrevivencia y sin importarles cometer los peores desatinos y sin importarles tampoco, afectar a los hijos de haitianos nacidos en el territorio nacional y que no tienen la culpa de los ilícitos cometidos por sus padres. De hecho, hay comunidades en el interior del país y en particular en la zona este, donde son recurrentes los choques entre unos y otros. Mientras desde los lupanares mediáticos en las redes sociales, un grupo de desalmados opinantes, incitan a la población a que haga justicia por sus propias manos. Llamado violento e irresponsable, que bajo ningún concepto se puede aceptar o tolerar.
¿Qué se descubre?, que mientras desde la dirección de Migración se hace lo humanamente imposible por controlar la situación, el resto de los organismos militares implicados: Ministerio de Defensa, el Ejército, el Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza Terrestre y la Policía Nacional, efectivos suyos han descubierto el mejor botín continuo de enriquecimiento ilícito, haciendo prácticamente inútiles las políticas de contención que el Poder Ejecutivo muestra interés que se apliquen y no obstante que es el primer promotor de la haitianización progresiva de la vida nacional.
Ante a tan inquietante subversión de las leyes y el estado de derecho, reclamos a los medios de comunicación tradicionales y los otros en las redes sociales, a que cesen su atropellante manipulación dirigida a llevar a la guerra a las dos naciones y que el presidente Abinader haga un alto en su desastrosa política de facilitación de la mano de obra esclava haitiana para sus asociados dentro del Consejo Nacional de Competitividad o de lo contrario e inevitablemente, la sangre correrá a raudales.
NO se puede seguir con semejante propaganda anti-haitiana insultante e incitando a cometer asesinatos y en la que todos estos medios, sus periodistas y comunicadores y en gran mayoría, son autores responsables y cómplices. Y algo determinante, que el ministerio de Defensa y la dirección de la Policía Nacional cesen con sus presupuestos millonarios a favor de que todos esos medios inciten a la violencia fratricida y con el solo objetivo de que la nación no caiga en cuenta sobre el negocio oculto militar que se tiene, de enriquecimiento ilícito mediante el tráfico y trata de indocumentados.
Y puntualizando, que desde el 01.10.2024 al 28.04.2026. 596 mil 407 haitianos ilegales deportados. ¿Cuál es la razón de que el flujo de indocumentados no cesa? El ejército y la red de oenegés anti dominicanas y prohaitiana y la complicidad mediática, son la causa. Con Dios. (DAG) 29.04.2026





