Las Fuerzas Armadas rusas han comenzado a emplear en el frente un nuevo dron interceptor compacto llamado Yolka (‘Pícea’, en español), desarrollado por ingenieros de Moscú. El sistema ya está en servicio con grupos móviles de fuego, cuyos efectivos comparten su experiencia sobre el uso en combate.
La principal particularidad del Yolka es su economía y velocidad. En lugar de misiles caros, el dron destruye objetivos mediante impacto cinético: gracias a su alta velocidad y precisión, simplemente se estrella contra el aparato enemigo. De este modo, neutraliza rápidamente la amenaza y descarga los sistemas clásicos de defensa antiaérea. Al no llevar explosivos, puede usarse con seguridad en áreas urbanas, cerca de infraestructuras energéticas y nodos de transporte.
Se destaca que el aparato es ligero, compacto y de manejo intuitivo. No requiere una formación compleja, lo que acelera el adiestramiento. Tras una breve calibración, la dotación fija el rumbo y la automatización se encarga de capturar, seguir y abatir el blanco; mientras el operador puede vigilar varios sectores a la vez.
El Yolka ya se ha utilizado contra una amplia gama de objetivos, desde pequeños FPV y drones de reconocimiento hasta hexacópteros pesados Baba Yagá. Entre los casos de éxito se cita la interceptación de drones que intentaban atacar instalaciones energéticas en la provincia fronteriza de Briansk.
La clave del sistema es su guiado basado en inteligencia artificial, que permite a combatientes poco experimentados interceptar eficazmente drones enemigos. El dispositivo funciona bajo el principio de ‘dispara y olvídate’: no tiene canal de control, por lo que los medios de guerra electrónica no pueden ni detectarlo ni interferirlo. Acelera hasta 230-250 km/h, muy por encima de los 80-140 km/h de la mayoría de los drones que se enfrenta.
El Yolka se considera uno de los primeros modelos en serie de ‘defensa antiaérea de bolsillo’: el interceptor puede transportarse fácilmente y lanzarse en segundos mediante una catapulta manual reutilizable. Visualmente recuerda al dron ruso Lancet: fuselaje central y dos alas en forma de X, sin superficies móviles de control.
La maniobra se realiza con la tracción diferencial de cuatro motores eléctricos situados en la parte trasera, lo que le otorga gran maniobrabilidad en la fase final de intercepción y, al mismo tiempo, compactibilidad para su almacenamiento y transporte. Nuevas variantes nocturnas y adaptables a diversas condiciones del tiempo ya se preparan en Moscú, mientras la producción en serie fue desplegada en la capital. Las especificaciones detalladas del dron están clasificadas. (RT)





