El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, ha apostado por la «prudencia» y la «cabeza fría» en la política monetaria y en los tipos de interés por la presión que ejercen las tensiones geopolíticas provocadas por los conflictos en Ucrania o Irán. Así lo ha advertido en los Desayunos de LA RAZÓN, tras reconocer que las actuaciones del BCE se decidirán en base a la duración del conflicto y sus implicaciones. Aunque ha vuelto a recordar que «nunca comento las decisiones del BCE sobre tipos de interés por respeto institucional», sí que ha señalado que el impacto de la guerra en la subida de los precios de la energía «no es algo que se pueda controlar mediante las decisiones de los bancos centrales, aunque el mandato que tenemos es fundamentalmente la estabilidad de precios. Pero la política monetaria no es todopoderosa, ya que aunque se puede frenar el primer impacto en la inflación, sí se pueden controlar los efectos de segunda ronda, que son los más complejos, y hacer frente a las nuevas vulnerabilidades de la economía».
Con estas premisas, el vicepresidente del BCE instó a «actuar con prudencia» y a mantener la «cabeza fría» en los ajustes de los tipos de interés ante la incertidumbre geopolítica, incluso si la inflación sube por encima del 2,6% por el conflicto en Irán, que para Guindos puede tener dos efectos directos: «El primero es la elevación de los precios de la energía, que veremos cómo se va trasladando al conjunto de la inflación general. Y en segundo lugar, es otra nueva cuña de incertidumbre a la que ya habíamos acumulado anteriormente. En esas circunstancias, yo creo que en lo que se refiere a nuestra política monetaria, esta tiene que ser prudente, tiene que ir viendo cómo va evolucionando el conflicto, cuál su duración, cuáles son sus implicaciones», por lo que descarta implícitamente que vaya a haber alguna bajada de tipos en el corto plazo, sobre todo si el conflicto se alarga en el tiempo.
También ha advertido de que los mercados financieros han demostrado que «tienen problemas para evaluar los riesgos geopolíticos y suelen pasar del cero al infinito, prácticamente sin solución de continuidad ahí. Por lo tanto, esas evaluaciones, esas valoraciones muy elevadas, tienen unas preocupantes vulnerabilidades, que se unen a la política fiscal en Europa, cuyo margen es limitado y no es idéntico para todos los países. Además, nos encontramos con otra serie de desafíos importantes, como el crédito privado, que era una de las fuentes de riesgo para la estabilidad financiera, junto con las altas valoraciones del mercado y la política fiscal laxa en algunos países». Guindos ha insistido en que el crédito privado «son fondos que prestan, que tienen ligazón importante con los bancos porque se financian a través de ellos y que, sin embargo, han generado últimamente muchas dudas desde el punto de vista de valoración que, de algún modo, podía llegar a contaminar la situación del sistema bancario».
Asimismo, ha alertado de que la economía de la Unión Europea «tiene tres vulnerabilidades: primero, que los mercados estaban descontando un escenario muy benigno de la evolución económica, pero los mercados tienen problemas para evaluar estas vulnerabilidades con consecuencias que añaden una gran incertidumbre; segundo, la política fiscal no es idéntica para todos los países, con unos desafíos importantes de diferentes dimensiones, como el gasto en defensa y la división en los parlamentos europeos, que ha provocado que algunos países hayan tenido muchas dificultades para aprobar presupuestos; y tercero, el principal riesgo es el crédito privado, al haberse generado muchas dudas con las limitaciones en los reembolsos, que podrían contaminar el sistema bancario, con un efecto mayor en EE UU que en Europa». (La Razón-javier de antonio)





