InicioDe aquí y de alláEl gran aporte psicológico y social invaluable del reality show La Casa...

El gran aporte psicológico y social invaluable del reality show La Casa de Alofoke al descubrimiento de cómo somos los dominicanos de la primera mitad de este siglo

Lo que en un principio muchos entendieron que se estaba presentando una visión supuestamente distorsionada de la realidad dominicana y en lo referente a la juventud y sus valores de hoy, de inmediato la entendimos como el inicio de un principio de estudio social, que hará determinante que los dominicanos nos veamos tal cuales somos, en lo bueno y en lo malo, en su espontaneidad y nobleza también en sus desvergüenzas y retos morales que estos tiempos nuevos traen a todos y para conocernos mejor .

Y al descubrirlo, lo que vemos, es que como conjunto poblacional y nación, no somos ni más buenos o menos malos que las demás personas, de nuestra misma nacionalidad y comparándolas con el quehacer y actitud, valores propios y desafíos que confrontan los jóvenes en cualquier parte del mundo y lo que es gratificante, porque demuestra, que somos un país de gente normales y de gran arrojo moral, descubriendo y haciendo y también formando los nuevos valores morales que regirán la vida nacional, por lo menos, hasta la mitad de este siglo que terminará el 31 de diciembre de 2100 y si se recuerda que este siglo XXI comenzó el primero de enero de 2001.

A nuestro modo de ver, ese es el gran mérito  que tiene la presentación de este primer reality show dominicano y en el que por primera vez, los dominicanos descubrimos, que el factor preponderante es el subcultural del extranjero de origen dominicano y nacido en EEUU, y cómo producto lógico de toda esa inmigración dinámica y no tan silenciosa de no menos 100 mil personas que inmigraron  en gran mayoría a la costa este estadounidense desde principios de la década de los años sesenta y con mayor énfasis, gracias y reconocerlo no es nada político partidarista, de que el presidente Joaquín Balaguer reclamara al presidente Jhonson que diera un trato más liberal a los dominicanos y en particular, a los jóvenes que querían emigrar a su país y que sería el gran factor que ayudó a imponer la paz social, que desde el 1961 al 1966 se había resquebrajado debido a la influencias política de la revolución cubana.

Pues aunque todavía pocos quieran reconocerlo, sociológicamente, la llegada de Fidel Castro al poder precipitó una decisiva toma de conciencia para una juventud que habiendo salido de la dictadura trujillista, todavía no se sentía que encajaba en la vida de su nación y que fue un fenómeno social que entró y experimentó toda la juventud del Continente. A nuestra apreciación, ese hecho fue el primer choque cultural y para una nación que todavía no llegaba a los tres millones de habitantes.

Hoy cuando la población ya llega a 11 millones de habitantes y aún no completos y de la que solo  y aproximadamente dos millones son personas de sesenta a más años, mientras los nueve millones de dominicanos restantes se encuentran entre cero a 48 años promedio y de ese segmento, teniendo una preponderante generación Z de  adolescentes de 13 años a jóvenes de 28 y la mayoría que va y viene a EEUU mientras más de dos millones de adultos han sabido viajar por el mundo y al grado, de que puede hablarse de haberle dado y esto sin exagerar, dos veces la vuelta al planeta.

Consecuentemente, la Casa de Alofoke nos golpea en la cara y nos revela cómo somos y qué somos, dando el resultado de un país joven extraordinariamente dinámico y realmente sano y con una juventud consiente de sus propios valores y de cómo quiere crear aquellos que le den forma y característica a la nueva idiosincrasia nacional.

Desde luego, habrán personas, de esas que siempre se quedan atrás y que no entienden el fenómeno social que ese reality show nos ha permitido descubrir y que muestra determinantemente, que no es verdad que la nación dominicana estuviera perdida y sí que tiene unas nuevas generaciones, que valorando a su país y al de sus padres, se han empeñado y con muy buen acierto, a forjar la nacionalidad dominicana que hará entender el por qué el dominicano que está naciendo ahora y que en el 2050 tendrá 25 años promedio, creará a su vez la simiente para que al llegar a los 50 años, nuestra nación, preponderantemente joven, podrá encarar y para bien, los retos y valores que los dominicanos que aún no han nacido encontrarán al llegar al 2075.

Entiéndase, los dominicanos que ahora tienen entre 40 y 50 años, en el 2050 tendrán 65 y 75 años y los que pasamos de 60 a 80 tendrán 85 y 105 años y revelando, que todos los que nacimos desde el 1930 al 1950 y siguientes, ya habremos muerto. Lo que quiere decir, que por más resabios que “los viejos” podamos tener contra los valores de la juventud de estos años, nos recuerda, que absolutamente ningún ser humano es imprescindible, que todos venimos a cumplir un plan evolutivo trazado previamente por una voluntad que llamamos divina.

De entenderse el concepto, se verá porqué aplaudimos la iniciativa del joven empresario e influenciador, Esmerlin Santiago Matías García Peralta, de 43 años (en  el 50 tendrá 68 años y en el 75 habrá llegado a los 93 años y como él, todos los jóvenes entre 40-60 años y quien sin duda, con sus pró y sus contras, es un reflejo extraordinario de esta juventud que ama los teteos, que tiene un concepto liberal de la vida y una manera muy arrojada de amar y tanto, que de tan independiente, hay veces que estremece por su comportamiento sexual y por ese goce atrevido de la vida y que a algunos les hace ser temerarios en el uso de drogas prevalecientes en la cultura universal actual y sobre todo en la estadounidense.

Si todo esto se analiza, entenderemos el hecho, de que los que hoy están naciendo, al hacerlo ya le están pisando los talones a los jóvenes de ahora y que dentro de 25 años comenzarán a ser viejos y 25 años más adelante ancianos. Entonces se entenderá y libre de prejuicios, el gran aporte social que ha significado esta iniciativa electrónica La Casa de Alofoke y para contribuir a que los dominicanos nos conozcamos y reconozcamos a nosotros mismos; en este sentido, el aporte positivo y como efecto logrado a favor de nuestra idiosincrasia, simplemente no tiene punto de comparación y lo escribe, alguien que ahora con sus 81 años bien llevados, dentro de 25 habría podido cumplir 106 años.

Felicitamos al señor Santiago Matías y sus colaboradores también jóvenes, pero que no se vuelva loco creyéndose más que lo mejor en la bolita del mundo y le exhortamos a que siga aportando en bien y para robustecer el criterio y moral de la juventud de ahora y la que en definitiva nos hace ver, que sí, que realmente hay patria y aunque reaccionarios de ahora no lo crean, solo será de ellos, de esa juventud.

Y al darnos cuenta del fenómeno social positivo que ha salido a la luz, entendamos, el gran aporte psicológico y social invaluable del reality show La Casa de Alofoke y al descubrimiento, de cómo somos los dominicanos de la primera mitad de este siglo. Con Dios. (DAG) 12.09.2025

última actualización: 09:18 am.

RELATED ARTICLES
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS DE HOY

Miembros de Fuerzas Armadas podrán utilizar transporte público gratis, anuncia Abinader...

El presidente Luis Abinader instruyó al Ministerio de Defensa que a partir de enero los miembros de las Fuerzas Armadas puedan utilizar de forma gratuita los...

Mas Populares