Por más de cincuenta años de ejercicio profesional, en realidad 60; hemos visto de todo en el discurrir de la vida pública y política dominicana, pero nunca lo de ahora, en el que instituciones del mismo gobierno y en el área de inteligencia, seguridad y contraespionaje y con el aparente consentimiento del Poder Ejecutivo, se han ido en una escalada de lucha desesperada por mantenerse a resguardo y sin que ninguno pudiera resultar victorioso.
Y todo esto, frente a la realidad de la eficiencia operativa de una comunidad de inteligencia privada asociada a sector parecido en EEUU y por lo que ahora, los apresamientos arbitrarios que se han hecho son la punta de la montaña en el que también se maneja un poderoso grupo de empresarios privados dispuestos a tragarse al Estado a como dé lugar.
En consecuencia, está sucediendo lo más parecido a un pugilato de intereses dentro del gobierno plutocrático que representa el presidente Luis Abinader, quien, y tácticamente y como en cierta forma debe de ser, se encuentra de observador interesado y viendo cual es la situación de hechos ciertos en que se derivará, una lucha, que nunca debió de haber sucedido.
Lo que hay que manifestar, porque al final se verá, que los daños colaterales que se derivarán indudablemente serán de una de innecesarios daños colaterales, en los que todos los actores experimentarán determinado debilitamiento estructural y que por lo que conocemos, sería posible que el mismo Estado sea el más afectado.
Es verdad, por ejemplo, que desde la Dirección Nacional de Investigaciones (DNI) su director se ha empeñado en librar un pleito por hegemonías, que mal llevado, tampoco augura que esa institución salga indemne y mucho menos su director.
Inteligencia, seguridad y contraespionaje siempre ha significado silencio en las sombras y como el único recurso para mantener a resguardo al Estado en el cruce y toma de informaciones de alta sensibilidad y cuando los actores ejecutantes anteponen sus egos y problemas personales a la objetividad cierta y de una profesionalidad que no debería de ser afectada, siempre dará como resultado una pérdida real de credibilidad y dominio y para una institución, que hasta ahora, nunca había salido a presentarse con semejante protagonismo y el que es más propio del vedetismo político demagógico que existe.
Ahora y para enredar más la situación en una de perspectivas y miras nada juiciosas, el principal protagonista pasivo de todo este lío, el presidente de la República no podrá resolver, un problema creado y sin experimentar a su vez determinadas pérdidas y hasta cuestionamientos sobre su propio proceder.
Una de ellas y a nuestro juicio, la más importante, es la pérdida sensible de credibilidad hacia el mismo DNI y la comunidad de inteligencia oficial, cuyos integrantes no han sabido manejarse y por celos personales infecundos, con la existencia natural en otros países y en donde existen ejércitos privados, de una contraparte privada de inteligencia, propia de cuando un país en completo dominio de sus instituciones y que emerge económicamente, se requieren nuevos modelos de participación objetiva para saber mediar y desenvolverse dentro de la terrible lucha de intereses de presidentes de grupos económicos y financieros, quienes dueños de sus propios ramales de espionaje desde sus bancos, se han confundido y se han creído que nada tiene límites.
Todo ha ocurrido por la corrupción institucional reinante y que incentivada por el gran capital y ese partido de mafiosos que es el PRM, cuyos protagonistas han olvidado, que mucho de equipos e información y personal de base operativa es proporcionado por los organismos financieros del exterior del que sus instituciones financieras son filiales.
Justo por ello, desde el DNI se debió entender que la inusitada presencia y de horas del exdirector de la CIA y exsecretario de Estado, Mike Pompeo, quien de pronto y ante todos quedó demostrado, que es la especie del gran titiritero que está tras bastidores ante esta lucha insensata iniciada y protagonizada por la dirección del DNI, tenía el poderoso meta mensaje de que se hiciera un alto y todas las comunidades de inteligencias se frenaran y porque la lucha desatada tan estúpidamente, al final les lesionaría a todos y de lleno.
Para colmos, los barones mediáticos, parte del entramado económico y financiero de este país, lanzaron al ruedo a los exponentes de esa plebe mediática desde los lupanares mediáticos en las redes sociales y provocando, con la ola de imputaciones, tergiversaciones y difamaciones que se han lanzado, que la lucha en la comunidad de inteligencia, sea ahora una terrible lucha política en la que por lo visto, todo el mundo que no está calificado para entenderla y como perros de un sicariato mediático infame, han entrado y generando un pre fenómeno de crisis política, que si todos los intereses en juego no se frenan, el daño general y estructural que resultará será irreparable.
A todo esto, ¿cómo es posible que el ministerio público central se hubiese lanzado contra gente de gobierno y asociada al gobierno y por el único afán de pescar en río revuelto, impulsando una persecución que ya es política y que está provocando, que, contra todo pronóstico, el presidente Abinader venga a aparecer como el centro de un debate, en el que nunca debió de haber sido colocado y de cuyas consecuencias no podrá eludir que se le pregunte en su rueda de prensa semanal?
En la política del poder y como en los negocios, si no se tiene la mente fría y si sus protagonistas se descuidan, es mucho lo que deberían perder. Por ejemplo, ahora nada impide que los sectores financieros que son corresponsales ante matrices estadounidenses comiencen a experimentar ciertas sacudidas geoestratégicas y las que serán derivadas hacia todos esos cabezas empresariales y bancarios que se encuentran metidos de lleno en el ojo del huracán y particularmente, para quienes se hacen pasar como “dominicanos”, cuando en realidad son ciudadanos de mayoría estadounidense.
¿Qué es lo que el libreto manda en estos casos y para apagar un fuego que nunca debió de haberse dado?, que todos los actores se recojan, que se busquen las vías para que los apresados aparentemente involucrados, algún juez a cargo les libere de inmediato, aunque por las apariencias, este les coloque determinados medidas de coacción temporales, silenciar los perros mediáticos y de una vez y por todas, callar a un ministerio público, que desde la Pepca, parecería que solo lucha para socavar y destruir el estado de derecho y sus integrantes, satisfacer sus odios personales.
Si nada de lo anterior sucede y la estúpida lucha desatada por la dirección del DNI y sus asociados bancarios, más su “consocio” del represivo ministerio público central, continuara hasta que todos se dañen y las instituciones queden maltratadas y sin poder dar un paso táctico hacia atrás, que después no se hable, si quienes desde las instituciones tutelares están viendo con asombro, como esos estamentos de poder quieren acabar con la nación y que ellos y como instituciones tutelares y como reacción lógica, todos, una estupenda generación joven y capaz de uniforme, de el paso que entiendan de vida o muerte para salvar a la República.
Ojalá se quiera entender esto que puntualizamos, que el pleito de máscara contra cabellera en el que la comunidad de inteligencia se ha metido por celos frente a la eficiencia profesional privada y con ese ominoso telón de fondo de un DNI, en el que de “aliado”, está un ministerio público desatado. Quedan advertidos. Con Dios. (DAG) 04.10.2024





