El proyecto se encuentra en evaluación, pero aun así ha diezmado las relaciones de una forma insospechada entre EE.UU. y Chile, aliados históricos. La idea trazada es construir un cable submarino de fibra óptica entre China y el país latinoamericano.
Denominada ‘Chile China Express’, se trata de una iniciativa antigua que costaría unos 500 millones de dólares y consistiría en instalar un cable de fibra óptica que conecte directamente Valparaíso con Hong Kong, reseñaron medios locales.
Una de las personas que le presentó el bosquejo a Pekín, en enero de 2016, fue el exembajador chileno en el gigante asiático, Jorge Heine, quien recordó que había un memorando de entendimiento, pero en 2019 el entonces mandatario chileno, Sebastián Piñera, lo declinó.
«El gobierno del presidente Piñera originalmente endosó este proyecto (…) sin embargo, debido a presiones de EE.UU., el presidente Piñera lo terminó cancelando y, hoy día, 10 años después seguimos sin cable», declaró Heine este martes a Radio Infinita.
El objetivo es mejorar la conectividad internacional y reducir la dependencia de rutas que pasan por EE.UU., con el horizonte puesto en tener una conexión directa entre Suramérica y Asia. Un escenario que ha generado todo tipo de comentarios y polémicas.
El diario El Mercurio reportó que el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, aprobó la concesión del cable submarino entre China y Chile, pero fue anulado dos días después «por razones de error técnico o en su tipeo».
La posición de EE.UU.
El viernes, el Departamento de Estado entró en acción al revocar las visas de los miembros del Ejecutivo chileno implicados en el plan, entre ellos Muñoz, acusándolos de «socavar la seguridad regional».
«El Gobierno norteamericano ha transmitido su preocupación respecto de este proyecto», confirmó Muñoz a Tele13 Radio. «Nosotros hemos tomado esos antecedentes y se ha estado poniendo a disposición para hacer los análisis», señaló.
El ministro calificó de «inaudito» la imputación en su contra que repercute en la relación bilateral. «Es una situación injustificada, arbitraria y que atenta contra la soberanía de nuestro país», destacó.
«Hay una tensión geopolítica internacional y eso aparentemente afecta los proyectos que llegan a nuestro país», manifestó el titular de Transportes y Telecomunicaciones.
¿Sin ‘Visa Waiver’?
Otro actor preponderante en esta cuestión ha sido el embajador de EE.UU. en Chile, Brandon Judd, quien ha transmitido la postura de la Administración de Donald Trump e incluso ha dejado entrever la posibilidad de que Santiago pierda la ‘Visa Waiver’.
«Esperamos que no llegue a ese punto», dijo Judd citado por la prensa. «Por ahora, la ‘Visa Waiver’ está a salvo, pero eso no es nuestra elección. Depende estrictamente de lo que este Gobierno elija hacer», avisó.
Judd indicó que Chile «debe asegurar todas las telecomunicaciones» para mantenerse dentro del Programa de Exención de Visas (VWP, por su sigla en inglés). «No es una amenaza, fue un acuerdo que Chile aceptó al ingresar al programa ‘Visa Waiver'», añadió.
En la entrevista radial, Muñoz reconoció que fueron advertidos por el embajador norteamericano. «Es una conversación evidentemente un poco tensa, nadie está preparado para una conversación en esos términos», contó.
«Ellos veían que un cable que cruzara el pacífico desde China a nuestro país era una condición de inseguridad, un riesgo a la seguridad nacional tanto para su país como para el nuestro», comentó.
Dura respuesta china
Tan solo un día después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, anunciara las sanciones, la Embajada de China en Chile emitió un duro comunicado en el que nombra a EE.UU. como «la mayor amenaza externa que enfrentan los países latinoamericanos».
«El proyecto de cable submarino transpacífico Chile-China nunca socava los intereses de terceros países. Estados Unidos, obstaculizando este proyecto con acusaciones infundadas, no tiene otra intención de mantener su monopolio de las telecomunicaciones internacionales», aseguró.
Asimismo, Pekín aseveró que «tarde o temprano, los países latinoamericanos acabarán ‘hartos’ del acoso estadounidense».
Entretanto, el Ejecutivo de Gabriel Boric ha calificado de «inaceptables» las declaraciones de Judd y enarbolado su derecho soberano a tomar sus propias decisiones. Mientras que el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, sostuvo que «hay muchas situaciones que hay que ir aclarando». (RT)





