Hasta ahora el asunto no ha trascendido, pero las sospechas son más que amplías y sabiéndose, que los ejecutores son médicos dominicanos especializados en EEUU y con membresía en colegios médicos y lo que significa, que son ciudadanos estadounidenses nacionalizados.
Cierto que han trascendido uno que otro caso y siempre aislado y los que para nada el Colegio Médico y las asociaciones de cirujanos se refieren y llegándose al extremo, de que las operaciones no consentidas, ni siquiera llegan al conocimiento de los deudos de los fallecidos.
Cuando se pretende indagar en el Colegio Médico Dominicano (CMD) un muro de silencio se le coloca al reportero que hace la indagatoria y peor, que de inmediato, alguien se comunica con la dirección del medio de que se trate y para que se bloquee la publicación que se refiera a donaciones de órdenes.
En cambio, el CMD, si es ligero en materia de demandar supuestos derechos y prerrogativas o de alarmarse porque en el nuevo Código Penal reformado se persigue las prácticas criminales de negligencia médica. Hasta ahora, hay sospechas de que existe en una especie de cartel criminal de médicos y personal paramédico de apoyo que opera en la mayoría de los hospitales y clínicas privadas y en donde cuando se quiere indagar, no hay médico que se atreva a hablar sobre este tipo de casos.
Demandamos entonces del Gobierno del PRM y en particular de su ministerio de Salud Pública, a que se hagan las indagatorias de lugar y que al final se presente un informe técnico en el que se revele la hondura de esta práctica médica criminal, así como de la mafia de médicos jóvenes principalmente, que tratan pesimamente a los envejecientes y quienes “hasta le facilitan las cosas” para que estos mueran antes del final de su ciclo biológico. (DAG-OJO)





